Sánchez monopoliza el cierre de campaña andaluz presumiendo de sus 3.000 días de gobierno

Menudo cambio le hemos metido al país, para bien
Sánchez reivindicó sus casi 3.000 días de gobierno en el cierre de campaña de Montero en Sevilla.

Sánchez reclama casi 3.000 días de gobierno progresista y afirma haber generado un cambio positivo en España tras ocho años en Moncloa. El presidente repasa logros desde la gestión del Covid hasta renovables, reforma laboral y política internacional, mientras apenas menciona a Montero.

  • Sánchez ha cumplido casi 3.000 días como presidente, convirtiéndose en el que más tiempo lleva en Moncloa tras Felipe González
  • El acto de cierre de campaña de Montero se celebró en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla
  • Sánchez viajó a Andalucía en seis ocasiones desde abril para respaldar a Montero
  • La campaña de Montero duró quince días con escaso contacto directo con la calle
  • Las elecciones andaluzas estaban programadas para el 17 de mayo

Pedro Sánchez protagoniza el cierre de campaña de María Jesús Montero en Andalucía, enfatizando sus casi 3.000 días de gobierno y logros nacionales e internacionales en lugar de destacar a la candidata socialista.

En el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla, Pedro Sánchez tomó la palabra en el acto de cierre de campaña de María Jesús Montero, su candidata socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía, apenas dos días antes de que los andaluces acudieran a las urnas el 17 de mayo. Lo que sucedió en ese mitin, sin embargo, fue menos un respaldo a Montero que una prolongada reivindicación del propio legado presidencial de Sánchez.

El presidente llevaba casi 3.000 días al frente del gobierno. Lo recordó con énfasis, exclamando que España había experimentado "menudo cambio" en ese tiempo, "para bien". A partir de ese punto, el acto se convirtió en un monólogo sobre la gestión nacional e internacional de su administración. Sánchez repasó su trayectoria desde la pandemia de Covid hasta la reforma laboral, desde la apuesta por las energías renovables hasta su posicionamiento sobre el conflicto palestino, al que se refirió como un "genocidio", y la situación en Irán, a la que calificó como una "guerra ilegal". Con ocho años en Moncloa, Sánchez ya era el presidente que más tiempo llevaba en el cargo desde Felipe González.

Sobre Montero, el presidente apenas se extendió. Dijo que sería "un honor" recibirla como presidenta de la Junta y expresó que sentía por ella no solo debilidad sino "auténtica y genuina admiración", destacando que era tenaz, comprometida, trabajadora, alegre, con convicciones e íntegra. Pero estas palabras ocuparon un espacio mínimo en un acto que giró fundamentalmente en torno a los logros del gobierno central y a la insistencia de Sánchez en que "estamos a mitad de tarea" y que España necesitaba "otros ocho" años de su gestión.

Montero, por su parte, agradeció explícitamente el apoyo presidencial. Sánchez había viajado a Andalucía en seis ocasiones desde abril para respaldar su candidatura. Ella lo describió como un "faro de la socialdemocracia en el mundo". En su intervención, Montero volvió a los ejes de su campaña: la defensa de la sanidad y los servicios públicos. Insistió en que el PSOE había hecho "una campaña limpia, sin insultos, de propuesta", sin entretenerse en "debates estériles" ni en responder a lo que consideraba campañas de "bulos y deshumanización".

La campaña de Montero había durado quince días, marcada por actos electorales y encuentros con agentes sociales y asociaciones. Pero fue notoria la falta de contacto directo de la candidata con la calle. La estrategia se había centrado en la defensa de los servicios públicos, sin sorpresas en su planificación. En la recta final, la campaña se vio sacudida por la polémica sobre cómo calificar la muerte de dos guardias civiles en Huelva, un debate que el PSOE había tratado de evitar.

Además de Sánchez, Montero se había dejado ver junto a José Luis Rodríguez Zapatero en distintos actos a lo largo de la precampaña y la campaña. Estos dos fueron sus grandes apoyos políticos. En cambio, no había coincidido significativamente con los ministros que acudieron puntualmente a Andalucía para ayudar en el esfuerzo electoral, ni con Susana Díaz, la expresidenta de la Junta, que se sumó a media campaña. Montero había apelado al "orgullo" del legado histórico del PSOE andaluz, elogiando y dejándose ver con figuras relevantes como Manuel Chaves, buscando conectar con la memoria del partido en la región.

Será un honor recibirte como presidenta de la Junta
— Pedro Sánchez, sobre María Jesús Montero
Siento no solo debilidad sino auténtica y genuina admiración: es tenaz, comprometida, trabajadora, alegre, con convicciones e íntegra
— Pedro Sánchez, describiendo a Montero
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué Sánchez decidió hablar tanto de sí mismo en un acto que era para Montero?

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Porque en política, cuando un presidente llega a casi 3.000 días en el cargo, eso es un logro que quiere que la gente recuerde. Sánchez estaba diciendo: miren lo que hemos hecho, miren el cambio que hemos metido. Montero se beneficia de eso, pero el mensaje principal era sobre él.

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¿Montero no se sintió eclipsada?

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Formalmente no lo dijo, pero la estructura del acto lo dice todo. Ella agradeció su apoyo, lo llamó "faro de la socialdemocracia". Eso es lo que hace un candidato cuando el presidente es más importante que él en ese momento.

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¿Qué le faltó a la campaña de Montero?

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Contacto con la gente. Quince días de actos, pero sin presencia real en la calle. Eso es un riesgo en una campaña electoral. Puedes tener a Sánchez y a Zapatero contigo, pero si no estás donde está la gente, algo se pierde.

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¿El tema de los guardias civiles la lastimó?

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Llegó tarde en la campaña, pero sí. Fue una polémica sobre cómo nombrar una muerte, y eso es delicado. Montero quería una campaña "limpia", pero ese tipo de debates no los controla uno.

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¿Qué apostaba Montero entonces?

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Servicios públicos, sanidad, el legado histórico del PSOE en Andalucía. Y en los apoyos: Sánchez y Zapatero. Dos presidentes, dos figuras del partido. Eso era su fuerza.

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