Desde el podio de la Asamblea General de la ONU, el presidente español Pedro Sánchez pronunció el miércoles un discurso que, sin nombrar a Donald Trump ni a ningún otro líder, trazó con precisión el perfil de lo que describió como una demolición planificada del orden multilateral por parte de gobiernos reaccionarios. En un momento en que las instituciones internacionales enfrentan presiones sin precedentes, Sánchez eligió Nueva York para reivindicar la paz, la cooperación y el multilateralismo como causas que merecen resistencia, no rendición. Su intervención situó a España como voz disidente