En el cruce entre la política y el dolor humano, el presidente Pedro Sánchez tomó el caso de Maricarmen —una mujer ante el umbral de perder su hogar— como espejo para interpelar a los líderes madrileños Isabel Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, acusándolos de anteponer intereses propios a una crisis habitacional que golpea a los más vulnerables. La intervención presidencial reveló, sin embargo, una tensión estructural: el Gobierno ha intentado dos veces blindar a quienes enfrentan desahucios, y dos veces sus propios aliados parlamentarios han bloqueado ese escudo. En la distancia entre la vol
Sánchez arremete contra Ayuso y Almeida por desahucio de Maricarmen
Maricarmen enfrenta un desahucio, situación que el presidente califica como tragedia social.