San Sebastián abre su 74ª edición con despedidas de Leigh y Rebordinos

Para entender todo tenemos que saber todo lo que pasó
Rebordinos reflexiona sobre la necesidad de conocer la historia completa de España, incluyendo crímenes de todos los bandos.
Mark

¿Por qué es tan importante que Rebordinos se vaya ahora, después de quince años?

Mimi

Porque ha sido el arquitecto de la transformación del festival. Cuando llegó, el cine español estaba marginado aquí. Ahora es el escaparate principal. Pero también porque reconoce que los festivales enfrentan un cambio estructural que él no puede resolver solo.

Luke

Aunque hay que notar que la mejora del cine español en estos años no es solo mérito suyo. El cine español mejoró muchísimo en general. Él lo reconoce, pero es fácil que se le atribuya todo el cambio.

Mark

¿Qué significa que Mike Leigh probablemente no vuelva a dirigir?

Mimi

Significa que estamos viendo el final de una carrera de un maestro. A los 83 años, con problemas de salud, está diciendo adiós. Es raro que un cineasta de su nivel se retire así, sin dramatismo, solo porque el cuerpo no aguanta.

Luke

Pero hay que ser cuidadoso: él dice que no está seguro de poder volver a encarar un rodaje. No es una despedida oficial. Es una posibilidad que él mismo plantea.

Mark

¿Por qué el error de Rebordinos con Jennifer Lawrence importa tanto?

Mimi

Porque muestra la tensión entre proteger a los invitados y permitir que los periodistas hagan su trabajo. Él asumió una orden que no era suya, y luego se dio cuenta de que estaba equivocado.

Luke

Aunque también es interesante que Lawrence respondiera sin problemas cuando le preguntaron en inglés. Sugiere que sus representantes fueron más restrictivos que ella misma.

Mark

¿Qué le preocupa realmente a Rebordinos sobre el futuro?

Mimi

Que los festivales grandes desaparezcan. Que solo queden Cannes y Venecia. Que el dinero se acabe. Que las películas ya no necesiten hacer el circuito de festivales como antes.

Luke

Pero eso es una predicción, no un hecho confirmado. Dice que cree que solo quedarán Cannes y Venecia, pero es su opinión sobre lo que pasará, no lo que está pasando ahora.

  • Dos despedidas simultáneas —la de un director de festival y la de un cineasta legendario— cargan esta edición con un peso emocional inusual desde su primer día.
  • La avalancha de solicitudes para ver a los Javis y la presencia de Brad Pitt en competición revelan la tensión entre el cine de autor y el magnetismo del espectáculo masivo.
  • Un burofax de los monjes de Cuelgamuros exigiendo retirar un documental pone a prueba los límites de la libertad artística, y Rebordinos responde con firmeza: solo cederá ante un juez.
  • El propio Rebordinos asume públicamente el error cometido con Jennifer Lawrence y las preguntas políticas, abriendo un debate sobre la responsabilidad de los festivales ante la censura velada.
  • El director saliente advierte que el modelo de los grandes festivales está en riesgo por recortes presupuestarios y cambios en la distribución, anticipando un futuro donde solo Cannes y Venecia sobrevivan a escala mayor.

En el umbral de su 74ª edición, el Festival de San Sebastián se convierte en escenario de despedidas que trascienden lo ceremonial: José Luis Rebordinos cierra quince años al frente del Zinemaldia mientras Mike Leigh, a los 83 años y con la salud comprometida, presenta lo que podría ser su última película. Ambas retiradas invitan a reflexionar sobre los ciclos del arte, la memoria institucional y la fragilidad de las formas culturales que dan sentido a una comunidad.

El Festival de San Sebastián abre su 74ª edición marcado por dos despedidas de peso. José Luis Rebordinos, director del Zinemaldia desde 2011, cumplirá 65 años durante el certamen y dejará el cargo el 31 de diciembre, cuando Maialen Beloki, actual subdirectora elegida por concurso público, tome el relevo. La pandemia, reconoce, prolongó su mandato más de lo previsto.

La otra despedida es la de Mike Leigh. A los 83 años y con una enfermedad muscular que le impide garantizar futuros rodajes, el cineasta británico presenta en competición oficial Tender Loving Care, una tragicomedia sobre familias, cuidados y crisis existenciales que lleva su sello inconfundible. Ganador de la Palma de Oro y el León de Oro, su presencia en San Sebastián tiene el sabor agridulce de un posible cierre de ciclo.

La edición también acoge a los Javis con La bola negra en la sección Perlak —cuya demanda de entradas desbordó todas las previsiones— y a Brad Pitt en competición con En el corazón de la bestia. Rebordinos aclara que Pitt no recibirá el Donostia: no busca reconocimientos a su trayectoria. Julianne Moore protagoniza El debut, aunque no podrá asistir.

Rebordinos aprovecha su último festival para ajustar cuentas con el pasado. Reconoce el error de haber transmitido a los periodistas la orden de los representantes de Jennifer Lawrence de no admitir preguntas políticas, cuando la propia actriz respondió sin dudar que lo que ocurre en Palestina es un genocidio. También defiende la proyección de un documental rodado en las criptas de Cuelgamuros pese al burofax de los monjes que exigen su retirada: solo acatará una orden judicial.

Sobre el futuro del sector, su diagnóstico es sobrio. El presupuesto del festival creció de 6,5 a 11 millones durante su mandato, pero advierte que los recortes y los cambios en distribución amenazan el modelo de los festivales medianos. En el panorama global, cree que solo Cannes y Venecia sobrevivirán a gran escala; San Sebastián, dice, ocupa su propio hueco sin competir con ellos.

En su memoria quedan tres momentos: adolescentes en situación de pobreza en Mar de Plata haciendo cortometrajes, un desayuno con Hayao Miyazaki en el Studio Ghibli, y la sorpresa en el rostro de Penélope Cruz cuando supo que sería Bono, y no él, quien le entregaría su Donostia.

El Festival de San Sebastián abre este viernes su 74ª edición en medio de dos despedidas que marcarán estos días. José Luis Rebordinos, quien ha dirigido el Zinemaldia desde 2011, cierra su mandato de quince años. El martes cumplirá 65 años en mitad del certamen, y el 31 de diciembre dejará el cargo que asumirá Maialen Beloki, la actual subdirectora, elegida tras un concurso público. Rebordinos recuerda que la pandemia lo hizo prolongar su permanencia más de lo previsto. "Si no hubiera sido por la pandemia, me habría ido antes, pero decidí aguantar un poco más", comenta en el bar del hotel María Cristina mientras saluda a los primeros invitados que llegan a la ciudad.

Pero la despedida más resonante es la de Mike Leigh. A los 83 años, el cineasta británico presenta Tender Loving Care en la sección oficial a concurso. Ganador de la Palma de Oro en Cannes y del León de Oro en Venecia, además de candidato al Oscar, Leigh ha declarado en medios anglosajones que padece miositis, una inflamación de los músculos voluntarios, y no está seguro de poder volver a encarar el esfuerzo de un rodaje. Su última película es una tragicomedia de su estilo inconfundible: familias, amistades femeninas, crisis existenciales y reflexiones sobre los cuidados sanitarios y la asistencia social en los tiempos actuales.

Otras presencias de peso ocupan la atención del público. El domingo, los Javis presentan La bola negra en la sección Perlak, un evento que ha generado una avalancha de solicitudes de entradas. Rebordinos cuenta que una gran distribuidora incluso le pidió que no agendara ninguna de sus películas el mismo día de la proyección. El miércoles 23, Brad Pitt presenta En el corazón de la bestia en competición. Cuando se pregunta si podría recibir un tercer Donostia, el premio de honor del festival, Rebordinos es claro: "No, Pitt no quiere galardones por una carrera". También se proyecta El debut, protagonizado por Julianne Moore, aunque ella no puede asistir; hace años estuvo a punto de recibir el Donostia, pero la huelga de actores lo impidió.

Rebordinos aprovecha para aclarar algunos asuntos que le preocupan. Está emocionado con la proyección del documental NAZA, recordando cómo el año pasado La voz de Hind conmovió a la ciudad. "Somos el único festival de clase A que realizó un escrito en contra del genocidio en Gaza", subraya. Sin embargo, reconoce el error cometido en la rueda de prensa del Donostia a Jennifer Lawrence, cuando la moderadora no admitió preguntas políticas. Rebordinos asume la responsabilidad: cuando los representantes de la actriz advirtieron que no aceptaría cuestiones políticas, él transmitió esa orden. "Me equivoqué. Porque todos los periodistas tienen derecho a hacer sus preguntas; porque teníamos que haber aclarado que esa decisión no era del certamen, sino de sus representantes... y porque encima ella sí se sintió cómoda con la cuestión". Lawrence, cuando finalmente fue preguntada en inglés, respondió sin dudarlo: "Lo que ocurre en Palestina es un genocidio y me mortifica. Es inaceptable lo que está pasando".

Esta edición no tiene películas marcadas por revuelo mediático previo, aunque ha llegado un burofax de los monjes de Cuelgamuros pidiendo que se retire un documental de TVE rodado en las criptas de la basílica, donde reposan más de 33.800 personas en la mayor fosa común de España. Rebordinos es tajante: "Nosotros solo haremos caso de los jueces si lo pidieran. No hacemos ningún tipo de censura, pero respetamos la ley".

Sobre la presión para que los cineastas tomen posición ante distintos aconteceres, Rebordinos tiene una reflexión más amplia. "Si alguien no quiere manifestarse, está en su derecho. Por muchas razones. Por miedo. Yo respeto mucho el miedo. Soy un ser cobarde. O porque tiene dudas y no conoce bien el tema. Ya está bien de que obliguemos a todo el mundo a definirse en todo momento". Pero su pensamiento se extiende hacia cuestiones históricas más profundas. Critica que Vox, un partido que reivindica a Franco, sea legal, y lamenta que no se hable con la misma claridad de los más de ochocientos asesinados por ETA y de los más de doscientos muertos en los años setenta y ochenta por la extrema derecha, la Policía y la Guardia Civil. "Para entender todo tenemos que saber todo lo que pasó".

Durante su mandato, el presupuesto del festival pasó de 6,5 millones a 11 millones de euros, y se multiplicaron las actividades de la industria. Rebordinos se enorgullece de haber revertido la situación del cine español en San Sebastián: cuando su equipo llegó, Telecinco no quería estrenar aquí No habrá paz para los malvados. Pero advierte sobre el futuro de los festivales. "Primero, porque ya no hay tanto dinero en el cine. Se recortan muchos viajes y promociones. En el panorama mundial, están aumentando las películas a las que les interesa hacer varios festivales". Cannes ya no alberga estrenos mundiales de todos sus títulos de competición. "Creo que de gran tamaño solo quedarán Cannes y Venecia. Nosotros ocupamos un hueco, y no competimos con Venecia, no podemos y no tiene sentido".

En su retirada, Rebordinos se queda con tres momentos. Una visita a una escuela en Mar de Plata donde vio chavales de 14 o 15 años en situación de pobreza absoluta haciendo cortos y expresándose a través de sonidos. Un desayuno con Hayao Miyazaki en el Studio Ghibli para entregarle su premio Donostia. Y el momento en que anunció por sorpresa a Penélope Cruz que no sería él quien le entregaría el Donostia, sino Bono.

Si no hubiera sido por la pandemia, me habría ido antes, pero decidí aguantar un poco más
— José Luis Rebordinos, director saliente del Zinemaldia
Lo que ocurre en Palestina es un genocidio y me mortifica. Es inaceptable lo que está pasando
— Jennifer Lawrence, en respuesta a pregunta sobre la situación en Palestina
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