Sam Altman, al frente de OpenAI, ha puesto por escrito una idea que resuena con una vieja inquietud humana: que quien controla una herramienta capaz de transformar el mundo no debería hacerlo en solitario. En un extenso texto publicado en su blog personal, sostiene que la inteligencia artificial debe repartirse entre la sociedad y decidirse de manera colectiva, en un momento que él mismo describe como uno de los mayores cambios sociales de su tiempo. La pregunta que queda abierta es si esas convicciones sobrevivirán al choque con las pugnas de poder que rodean a la industria, y en particular a
Sam Altman pide democratizar la IA: “El poder no puede estar concentrado en unos pocos”
Queremos tener voz y voto, pero no acaparar todo el poder
¿Qué dice exactamente Altman en este texto?
Que el poder sobre la IA no debe concentrarse en pocos, y que las reglas deben decidirse de forma colectiva y democrática. Lo publicó en su blog personal.
¿Admite riesgos?
Sí. Dice que el temor y la ansiedad están justificados y pide políticas para afrontar una transición económica difícil.
Conviene separar palabras de medidas. En lo que se cita no aparece ninguna política concreta ni un compromiso verificable de OpenAI.
Habla de que nadie tenga «el anillo». ¿Qué propone?
Empoderamiento individual y que el sistema democrático mantenga el control. Reconoce que el proceso es más lento de lo que quisieran.
Aun así, es su propia descripción de sí mismo y de su empresa. Que quiera «voz y voto» sin acaparar poder es una declaración de intenciones, no un hecho comprobado.
¿Y el tema de Elon Musk?
Menciona el próximo juicio y su negativa a aceptar el control unilateral que Musk pretendía. También admite errores con la anterior junta.
Esa es la versión de Altman del conflicto. El texto no recoge la de Musk ni detalles del juicio, así que no sabemos más.
¿Qué queda abierto?
Cómo se convierte esta postura en políticas reales.
Il Polso
- Sam Altman advierte que el poder sobre la inteligencia artificial no puede quedar en pocas manos, en un momento de temor social que él considera justificado.
- El texto reconoce un cambio social de magnitud histórica, con una transición económica difícil que exigiría políticas nuevas y una respuesta urgente.
- OpenAI intenta navegar entre tener voz y voto en las reglas del juego sin acaparar el control, reconociendo errores pasados en su relación con su antigua junta directiva.
- El próximo juicio con Elon Musk pone a prueba la coherencia de estas promesas, mientras las ideas aún no se traducen en políticas concretas.
Sam Altman, al frente de OpenAI, ha puesto por escrito una idea que resuena con una vieja inquietud humana: que quien controla una herramienta capaz de transformar el mundo no debería hacerlo en solitario. En un extenso texto publicado en su blog personal, sostiene que la inteligencia artificial debe repartirse entre la sociedad y decidirse de manera colectiva, en un momento que él mismo describe como uno de los mayores cambios sociales de su tiempo. La pregunta que queda abierta es si esas convicciones sobrevivirán al choque con las pugnas de poder que rodean a la industria, y en particular al juicio que se avecina con Elon Musk.
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, publicó en su blog personal un texto extenso con una tesis central: el desarrollo de la inteligencia artificial no puede quedar concentrado en unos pocos. Para él, esa es la condición para que la tecnología llegue a buena parte de la sociedad y no solo a quienes la construyen. Describe la IA como la herramienta más poderosa jamás creada para ampliar las capacidades humanas y sostiene que las decisiones sobre sus reglas deben tomarse de forma colectiva.
Altman reconoce que el miedo y la ansiedad ante esta tecnología están justificados. Habla de un cambio social de magnitud quizás histórica y pide una respuesta urgente que haga a la sociedad resiliente y aporte políticas capaces de acompañar una transición económica difícil. Admite que las leyes van a cambiar y que trabajar dentro del marco democrático será más lento y complejo de lo deseable, pero insiste en que el proceso democrático debe pesar más que las empresas. OpenAI, resume, quiere voz y voto, no todo el poder.
El texto también mira hacia dentro de la compañía. Altman recuerda su negativa a aceptar el control unilateral que Elon Musk pretendía ejercer sobre OpenAI, y reconoce errores en momentos críticos, como su choque con la anterior junta directiva. Se describe como una persona imperfecta en el centro de una situación excepcionalmente compleja. Atribuye el drama que ha vivido el sector a la propia naturaleza de la tecnología: una vez que se vislumbra la inteligencia artificial general, dice, nadie puede dejar de mirarla, y su dinámica de poder absoluto empuja a la gente a actos desmedidos.
Queda por ver cómo estas ideas se traducirán en políticas concretas. El próximo juicio con Elon Musk será una prueba del contexto en el que Altman las formula.
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, publicó en su blog personal un texto extenso en el que sostiene que, cuando se habla del desarrollo de la inteligencia artificial, «el poder no puede estar concentrado en unos pocos». El creador de ChatGPT lo planteó como una condición para que la tecnología llegue a buena parte de la sociedad, y no solo a quienes la construyen.
En el escrito, Altman afirma que el control del futuro pertenece a todas las personas y a sus instituciones. Según dice, la IA debe empoderar a cada individuo, y las decisiones sobre las nuevas reglas deben tomarse de forma colectiva. Describe la IA como la herramienta más poderosa que se haya visto para ampliar las capacidades y el potencial humanos, y añade que el mundo merece una gran cantidad de ella y que hay que encontrar la manera de lograrlo.
El ejecutivo reconoce además que el miedo y la ansiedad ante esta tecnología están justificados. Habla del mayor cambio social en mucho tiempo, y quizás de toda la historia. De ahí deriva una petición concreta: una respuesta urgente de la sociedad para ser resiliente frente a nuevas amenazas, que incluya políticas nuevas que ayuden a atravesar una transición económica difícil.
Altman también se pronuncia sobre el papel de las empresas. Escribe que es fundamental que el proceso democrático siga pesando más que las compañías. Admite que las leyes y las normas van a cambiar y que hay que trabajar dentro del marco democrático, aunque sea más lento y complejo de lo deseable. Resume la posición de OpenAI así: quieren tener voz y voto, pero no acaparar todo el poder.
Sobre el discurso antitecnológico, dice entenderlo y reconoce que la tecnología no siempre beneficia a todos. Considera que gran parte de las críticas nace de una preocupación sincera por riesgos enormes y defiende el debate constructivo. Aun así, afirma creer que el progreso tecnológico puede hacer el futuro increíblemente bueno, tanto para su familia como para la del lector. Su propuesta es compartir la tecnología con un público amplio, de modo que nadie tenga «el anillo». Las dos vías que ve son el empoderamiento individual y que el sistema democrático conserve el control.
El texto mira también hacia dentro de la compañía. Altman recuerda que, pensando en el próximo juicio con Elon Musk, rememoró la firmeza con la que se negó a aceptar el control unilateral que Musk pretendía ejercer sobre OpenAI. Reconoce asimismo errores en momentos críticos, como el choque con la anterior junta directiva. Dice haber cometido muchos errores en la vertiginosa trayectoria de OpenAI y se define como una persona imperfecta en el centro de una situación excepcionalmente compleja.
El empresario admite que los desacuerdos del sector han producido «drama shakesperiano». Lo atribuye a la propia tecnología: una vez que se ve la inteligencia artificial general, escribe, no se puede dejar de verla, y tiene una dinámica de «poder absoluto» que lleva a la gente a hacer locuras. Con ello vincula la tensión con la lucha por el control en la industria tecnológica.
Queda por ver cómo se traducen estas ideas en políticas concretas, y el próximo juicio con Elon Musk será una prueba del contexto en el que Altman las formula.
Citazioni salienti
El poder no puede estar concentrado en unos pocos.— Sam Altman, CEO de OpenAI
Soy una persona imperfecta en el centro de una situación excepcionalmente compleja.— Sam Altman, CEO de OpenAI