Salvini en su peor momento: acorralado en la Liga y amenazado por Vannacci

Sus propias tropas se rebelaban contra el general que las había conquistado
Los barones lombardos de la Liga pidieron abiertamente a Salvini que abandonara la dirección del partido en una reunión en Milán.
Mark

¿Cómo es posible que alguien que dominaba la ultraderecha italiana hace apenas seis años esté ahora en esta posición?

Mimi

Salvini cometió el error clásico de quien llega al poder: moderarse. Cuando estabas fuera, podías prometer todo. Dentro del Gobierno, tienes que negociar, ceder, hacer compromisos. Su electorado más radical no lo perdonó.

Mark

Pero Meloni también está en el Gobierno y su partido creció. ¿Qué hizo diferente?

Mimi

Meloni llegó al poder desde una posición de fortaleza, no de debilidad. Además, ella es la jefa. Salvini es el número dos, siempre a su sombra. Y cometió el error de alejarse del norte, su base histórica, intentando expandirse nacionalmente cuando ya estaba perdiendo apoyo.

Mark

¿Y Vannacci? ¿Por qué Salvini lo fichó si sabía que era tan radical?

Mimi

Porque en 2024 parecía un fichaje genial. Vannacci era famoso, polémico, vendía libros. Traía atención mediática. Salvini no vio que estaba creando a su propio rival, alguien que podía ocupar el espacio que él estaba abandonando.

Mark

Los barones lombardos piden que se vaya. ¿Puede resistir?

Mimi

Históricamente, en la Liga nadie cuestiona al líder. Que ahora lo hagan sus propios barones es un síntoma de que la situación es desesperada. Salvini dice que seguirá hasta las elecciones, pero si los números no mejoran, la presión interna será insostenible.

Mark

¿Qué pasaría si se va?

Mimi

Probablemente alguien más joven intente reconstruir el partido desde el norte, su territorio original. Pero el daño ya está hecho. Vannacci está comiendo su electorado, y no hay forma fácil de recuperarlo.

  • La Liga cayó del 34% en europeas 2019 al 5% de intención de voto actual
  • Vannacci fundó Futuro Nazionale después de abandonar la Liga, alcanzando 6,9% en sondeos recientes
  • Barones lombardos presionan a Salvini para que abandone Transportes y regrese a Interior
  • Salvini es vicepresidente y ministro de Transportes desde 2022 en el Gobierno de Meloni

La Liga pasó de liderar las europeas 2019 con 34% a apenas 5%, mientras Salvini permanece en la sombra de Meloni en el Gobierno italiano. El general retirado Vannacci, fichaje de Salvini, abandonó la Liga para fundar Futuro Nazionale y ahora compite directamente por votantes ultraderechistas con cifras similares.

Matteo Salvini atraviesa su momento político más delicado, con la Liga en caída libre (5% de intención de voto) y enfrentando una rebelión interna mientras el general Vannacci le disputa el electorado radical con su nuevo partido.

Matteo Salvini llegó a la reunión en la histórica sede de la Liga en Milán sabiendo que sus propios aliados querían que se fuera. Los dirigentes lombardos, los barones que construyeron el poder del partido en el norte, pidieron abiertamente que abandonara la dirección. Fue un momento de quiebre en una formación que durante décadas había reverenciado a su líder sin cuestionamiento.

Hace apenas seis años, Salvini era la cara de la ultraderecha italiana. En las elecciones europeas de 2019, su Liga obtuvo el 34 por ciento de los votos, dejando atrás a Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni, que apenas alcanzaba el 6 por ciento. Era él quien dominaba la agenda política, quien llevó a la antigua Liga Norte más allá de sus territorios tradicionales y la convirtió en una fuerza nacional. Luego llegó al Gobierno en 2018 como vicepresidente y ministro del Interior, cargo desde el cual construyó su popularidad con políticas de mano dura contra la inmigración irregular.

Todo cambió cuando Meloni llegó al poder en 2022. Salvini entró en el Gobierno ya debilitado, como vicepresidente y ministro de Transportes, un puesto secundario desde el cual ha permanecido a la sombra de la líder ultraderechista. Sus propuestas estrella —reforma fiscal, jubilación anticipada, regularización de deudas fiscales— quedaron por el camino o salieron adelante muy rebajadas. Los números lo cuentan todo: hoy, las encuestas sitúan a la Liga en torno al 5 por ciento de intención de voto. La caída ha sido vertiginosa.

Pero el problema de Salvini no es solo la erosión electoral. Es que ha perdido el control de su propio partido. El malestar crece entre las bases y los dirigentes territoriales, especialmente en los feudos históricos del norte. Massimiliano Romeo, secretario en Lombardía y portavoz en el Senado, reconoció públicamente que el partido ha perdido credibilidad y que Salvini tiene una imagen empañada. Los críticos le reprochan que se haya olvidado del norte en su intento de expandir la Liga por todo el país, y que no haya logrado regresar al Ministerio del Interior, donde podría recuperar protagonismo.

Lo que hace más grave la situación es quién está aprovechando el vacío. Roberto Vannacci, el general retirado que Salvini mismo fichó como uno de sus principales candidatos para las europeas de 2024, abandonó la Liga para fundar Futuro Nazionale y se llevó consigo a varios parlamentarios. Vannacci, conocido por sus posiciones radicales sobre inmigración e identidad nacional, acusa a Salvini y a Meloni de haber moderado en exceso sus posiciones desde llegar al poder. Su nuevo partido, situado a la derecha de la Liga, está compitiendo directamente por el electorado más radical que Salvini había conquistado años atrás. En junio, un sondeo otorgó a Futuro Nazionale el 5,9 por ciento frente al 5,8 por ciento de la Liga. A finales de julio, otro medidor situaba al partido de Vannacci en el 6,9 por ciento, mientras la Liga caía al 5,7 por ciento.

Es un doble golpe para Salvini: no solo ha perdido a una de las figuras a las que él mismo dio mayor protagonismo, sino que ahora tiene enfrente a un rival con tirón electoral propio. Giovanni Orsina, director del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Luiss de Roma, sostiene que el ascenso de Vannacci está estrechamente vinculado a la crisis de la Liga y que buena parte de sus apoyos procede del electorado del partido de Salvini. Vannacci, dice el experto, reproduce el mismo mecanismo que antes emplearon Salvini y Meloni: lanzar provocaciones, suscitar indignación y beneficiarse de la atención mediática.

A comienzos de año, cuando las tensiones con Vannacci ya eran evidentes, Salvini se jactaba de que la fortaleza de la Liga estaba en sus tropas, más que en sus generales, y aseguraba que quienes abandonaban el partido terminaban políticamente en la nada. Ninguna de las dos afirmaciones ha envejecido bien. Vannacci va camino de hacerse un espacio político propio, y precisamente entre las tropas que Salvini reivindicaba se ha abierto una brecha de difícil solución. Los barones lombardos —Attilio Fontana, presidente de Lombardía, y Massimiliano Fedriga, presidente de Friuli-Venecia Julia— llevan tiempo presionando para que Salvini abandone Transportes y regrese a Interior. Algunos dirigentes del partido han llegado incluso a negociar con Meloni el regreso de Salvini a su antiguo ministerio a cambio del apoyo de la Liga en otras cuestiones, como la reforma electoral.

Esto es especialmente significativo en un partido históricamente muy jerarquizado, donde la autoridad del secretario ha sido raramente cuestionada desde los tiempos de su fundador, Umberto Bossi. Salvini, desde que se hizo con el mando en 2013, ha mantenido e incluso reforzado este sistema de poder concentrado. Que ahora enfrente una rebelión interna de esta magnitud sugiere cuán profunda es la crisis. Salvini dice que su objetivo sigue siendo conducir al partido hasta las elecciones generales del año que viene. Pero los números, la deserción de Vannacci y el creciente descontento en sus propias filas sugieren que su capacidad para marcar el rumbo está en cuestión.

El partido ha perdido credibilidad y Salvini tiene una imagen empañada
— Massimiliano Romeo, secretario de la Liga en Lombardía
Quienes abandonaban el partido terminaban políticamente en la nada
— Matteo Salvini, a comienzos de año
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