Rusia bombardeó Kiev durante cinco horas en uno de sus mayores ataques con misiles balísticos

Al menos seis muertos y 16 heridos en Kiev; tres muertos y veinte heridos en Járkov; ocho muertos en ataques ucranianos previos en Rusia.
Creí que mi vida iba a acabar
Una vecina de Kiev describe las horas de bombardeo continuo durante el ataque ruso con misiles balísticos.
Mark

¿Por qué Rusia eligió este momento específico para lanzar más de cuarenta misiles contra Kiev?

Mimi

Fue una respuesta directa. Un día antes, Ucrania había atacado dos centros logísticos rusos en el oeste, matando al menos a ocho personas. Moscú respondió con lo que Zelenski llamó uno de sus ataques más importantes. Es el patrón que hemos visto durante años: acción, reacción, escalada.

Mark

¿Qué hace que los misiles balísticos sean tan peligrosos en comparación con otras armas?

Mimi

Viajan a velocidades extremadamente altas y siguen trayectorias predecibles pero muy rápidas. Los sistemas de defensa aérea tienen menos tiempo para detectarlos e interceptarlos. De los cuarenta misiles que Rusia lanzó, veinticinco eran balísticos. Eso significa que los ucranianos enfrentaban una tarea casi imposible para proteger a los civiles.

Mark

Los reportes mencionan edificios residenciales destruidos. ¿Cómo justifica Rusia atacar áreas civiles?

Mimi

Rusia niega que esté atacando civiles. Dice que apunta a instalaciones militares y centros logísticos. Pero cuando ves las fotos de edificios de viviendas calcinados, ventanas rotas, autos volcados, la realidad que ven los civiles es muy diferente de lo que Moscú afirma.

Mark

¿Hay algún signo de que esto pueda terminar?

Mimi

No lo hay. Lo que vemos es un ciclo que se perpetúa. Ucrania ataca infraestructura rusa, incluyendo ahora tuberías de petróleo estratégicas. Rusia responde con bombardeos masivos contra ciudades. Cada lado dice que está respondiendo a lo que el otro hizo primero. Mientras tanto, los civiles siguen muriendo.

Mark

¿Cuál es el significado del ataque a la terminal de petróleo en el mar Negro?

Mimi

Muestra que Ucrania está ampliando sus objetivos más allá de lo puramente militar. Esa terminal exporta petróleo kazajo y tiene participación de empresas estadounidenses. Al dañarla, Ucrania está golpeando la economía rusa de formas que afectan a sus aliados y socios comerciales. Es una estrategia diferente.

Mark

¿Qué nos dice el testimonio de Ganna Zagorodnia sobre lo que viven los civiles?

Mimi

Todo. "Creí que mi vida iba a acabar", dijo. Eso no es una exageración retórica. Cuando los misiles caen durante horas, cuando no sabes si el próximo impacto será en tu edificio, cuando escuchas explosiones potentes una tras otra, la sensación de que todo puede terminar es completamente real. Es el terror cotidiano en Kiev.

  • Más de cuarenta misiles, veinticinco de ellos balísticos y casi imposibles de interceptar, cayeron sobre Kiev durante cinco horas continuas, sembrando destrucción en barrios residenciales.
  • Al menos seis personas murieron en Kiev y tres más en Járkov, donde un misil destruyó una terminal postal; en total, decenas de heridos y familias desplazadas entre escombros humeantes.
  • Ucrania respondió atacando infraestructura estratégica rusa, incluida la terminal del Caspian Pipeline Consortium cerca de Novorosiisk, dañando dos petroleros y cortando el bombeo de crudo kazajo.
  • Moscú insiste en que sus misiles apuntan a objetivos militares, pero las imágenes de edificios residenciales calcinados y los testimonios de civiles aterrorizados contradicen esa narrativa.
  • El patrón de escalada mutua se consolida: cada ataque genera una represalia más intensa, ampliando el conflicto hacia puertos, oleoductos y centros logísticos en ambos países.

En la madrugada del domingo, Kiev volvió a despertar bajo el estruendo de los misiles, como tantas otras ciudades a lo largo de la historia que han cargado el peso de guerras que no eligieron. Rusia lanzó más de cuarenta misiles contra la capital ucraniana, dejando al menos seis muertos y dieciséis heridos, en uno de los ataques más intensos desde el inicio de la invasión en 2022. El bombardeo llega un día después de que Ucrania golpeara objetivos rusos con drones, perpetuando un ciclo de represalias que convierte a los civiles en el eslabón más frágil de una cadena de violencia sin horizonte visible.

La madrugada del domingo, los habitantes de Kiev buscaron refugio en sótanos y búnkeres mientras más de cuarenta misiles rusos caían sobre la ciudad durante cinco horas. Entre los escombros y las ventanas destrozadas, vecinos como Ganna Zagorodnia, de cuarenta y siete años, describieron el horror de escuchar las explosiones encadenarse una tras otra. "Creí que mi vida iba a acabar", dijo. El saldo fue de al menos seis muertos y dieciséis heridos.

El presidente Zelenski confirmó que veinticinco de los misiles eran balísticos, los más difíciles de interceptar por su velocidad extrema, y calificó el ataque como uno de los más graves contra la capital desde febrero de 2022. Rusia, fiel a su narrativa, afirmó haber apuntado solo a instalaciones militares y portuarias en Odesa, pero las imágenes de zonas residenciales destruidas contaron una historia diferente.

El ataque no se limitó a Kiev. En Járkov, un misil impactó una terminal postal, matando a tres hombres de distintas edades e hiriendo a cerca de veinte personas, tres de ellas en estado crítico. Los servicios de emergencia operaron en modo reforzado en toda la región.

El contexto es el de una escalada sin pausa. El día anterior, drones ucranianos habían atacado centros logísticos en el oeste de Rusia, dejando ocho muertos. El domingo, otro ataque ucraniano alcanzó la terminal del Caspian Pipeline Consortium cerca de Novorosiisk, dañando dos petroleros cargados con crudo kazajo e interrumpiendo operaciones en una instalación donde participan empresas como Chevron y Shell.

Lo que se dibuja es un ciclo de represalias que se retroalimenta y se expande: de objetivos militares a puertos, oleoductos y barrios civiles. La pregunta que ningún misil puede responder es cuándo, y si acaso, este espiral de violencia encontrará un punto de quiebre.

La madrugada del domingo, Kiev despertó bajo un bombardeo implacable. Durante horas, misiles rusos cayeron sobre la capital ucraniana en una de las ofensivas más intensas de la guerra, dejando al menos seis personas muertas y dieciséis heridas. Los periodistas que llegaron a las primeras luces encontraron edificios residenciales reducidos a escombros humeantes, ventanas destrozadas, automóviles aplastados y volcados en las calles. Era el día después de que Ucrania hubiera lanzado una ola mortal de drones contra objetivos rusos, y Moscú respondía con toda su potencia.

Ganna Zagorodnia, una vecina de cuarenta y siete años, describió el horror de esas horas a los corresponsales de la AFP. "Los misiles seguían cayendo uno tras otro, las explosiones eran potentes, fue horrible", recordó. "Creí que mi vida iba a acabar". Su testimonio capturaba lo que miles de civiles experimentaron mientras buscaban refugio en sótanos y búnkeres, escuchando el silbido de los proyectiles y sintiendo cómo los edificios se sacudían con cada impacto.

El presidente Volodimir Zelenski confirmó en redes sociales que Rusia había lanzado más de cuarenta misiles de distintos tipos contra Kiev. De esos, veinticinco eran balísticos, armas que viajan a velocidades extremas y resultan significativamente más difíciles de interceptar que los drones o los misiles de crucero. El ejército ucraniano logró derribar algunos, pero muchos alcanzaron sus objetivos. Zelenski caracterizó el ataque como uno de los más importantes que Rusia había ejecutado contra la capital desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.

Moscú mantiene su narrativa habitual: niega atacar civiles y sostiene que sus misiles apuntaban a instalaciones militares, centros logísticos y puertos utilizados por el ejército ucraniano. Afirmó haber golpeado infraestructuras portuarias en Odesa, en el mar Negro. Sin embargo, las imágenes de edificios residenciales destruidos y los reportes de víctimas civiles cuentan una historia diferente. Desde febrero de 2022, Rusia ha lanzado misiles y drones contra Kiev casi a diario, convirtiendo los bombardeos nocturnos en una rutina de terror para los habitantes de la ciudad.

La escalada no se limitó a Kiev. En la ciudad de Járkov, un misil ruso impactó contra una terminal postal en un suburbio, matando al menos a tres personas e hiriendo a aproximadamente veinte. El jefe de la Administración Militar Regional, Ole Siniehubov, identificó a los fallecidos como hombres de veinticuatro, cuarenta y cinco y sesenta y dos años. Tres de los heridos se encontraban en estado crítico, y los médicos trabajaban contra el tiempo para salvarles la vida. Los servicios de emergencia operaban en modo reforzado en toda la región.

Ucrania, por su parte, continuaba golpeando objetivos rusos. El sábado anterior, drones ucranianos habían atacado dos centros logísticos en el oeste de Rusia, dejando al menos ocho muertos. El domingo, otro ataque ucraniano mató a una persona en la región de Kursk. Pero el golpe más significativo fue contra la terminal del Caspian Pipeline Consortium, cerca del puerto ruso de Novorosiisk en el mar Negro. Esa instalación es una vía estratégica para la exportación de petróleo kazajo, en la que las empresas estadounidenses Chevron y Shell tienen participación accionaria. Dos petroleros cargados con crudo kazajo sufrieron daños, y las operaciones de bombeo fueron interrumpidas.

Lo que emerge de estos ataques mutuos es un patrón de escalada sin fin. Cada bombardeo ruso provoca una respuesta ucraniana. Cada ataque ucraniano genera represalias rusas más fuertes. Los civiles en ambos lados pagan el precio más alto: los muertos en Kiev y Járkov, las familias desplazadas, la infraestructura destruida. Y mientras tanto, la guerra se expande hacia objetivos cada vez más amplios: no solo instalaciones militares, sino puertos, tuberías de petróleo, centros logísticos. La pregunta que queda sin respuesta es cuándo, si es que alguna vez, este ciclo de violencia encontrará un punto de quiebre.

Los misiles seguían cayendo uno tras otro, las explosiones eran potentes, fue horrible
— Ganna Zagorodnia, vecina de Kiev
Rusia llevó a cabo uno de sus ataques con misiles balísticos más importantes contra Kiev
— Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania
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