En una ciudad donde las redes sociales han reemplazado a los intermediarios del destino, el futbolista Rodrigo Cuba reveló que su romance con la empresaria Ale Venturo no nació del azar sino de una historia que dormía desde la adolescencia. Se cruzaron en quinceañeros limeños sin que ella lo notara, y décadas después fue un like en Instagram lo que rompió el silencio. Es el viejo cuento del tiempo que guarda lo que el momento no supo ver.
Rodrigo Cuba revela cómo comenzó su romance con Ale Venturo: desde Instagram hasta el primer beso
El primer beso fue el día que nos vimos
¿Por qué crees que Cuba decidió contar esta historia precisamente en ese momento, cuando estaba en medio de tanta atención mediática?
Porque a veces la mejor defensa es la verdad simple. Estaba rodeado de especulación sobre Melissa, sobre Anthony Aranda, y aquí aparecía Ale. Contar cómo comenzó todo le permitía controlar la narrativa, mostrar que no fue algo repentino sino algo que tenía raíces.
¿Qué significado tiene que se conocieran desde adolescentes pero que ella nunca lo hubiera mirado?
Es la esencia de la ironía humana. Pasaron años en los mismos espacios, en los mismos eventos, y ella lo ignoraba completamente. Luego, a través de una pantalla, algo hizo clic. Sugiere que a veces necesitamos la distancia y el tiempo para ver lo que siempre estuvo ahí.
¿Por qué fue importante para Cuba aclarar que no fue Natalie Vértiz quien los presentó?
Porque en la farándula, la narrativa importa tanto como los hechos. Si alguien más los hubiera unido, la historia sería sobre esa persona. Al insistir en que fue él quien se lanzó, Cuba se posiciona como el actor, no como alguien que fue empujado hacia la relación.
¿Qué nos dice el hecho de que el primer beso ocurriera el mismo día que se vieron en persona?
Que no había dudas, que no había cálculo. Cuando finalmente se encontraron cara a cara después de meses de mensajes, la química fue inmediata. No necesitaron tiempo para decidir si había algo entre ellos.
Il Polso
- Cuba vivía bajo el escrutinio público tras su separación de Melissa Paredes, y aun así decidió arriesgarse a invitar a una casi desconocida a su casa para una parrilla.
- El primer beso ocurrió el mismo día en que se vieron en persona por primera vez, sin restaurantes ni escenarios calculados, solo la inmediatez de dos personas que ya se conocían sin saberlo.
- La especulación de que Natalie Vértiz había actuado como cupida quedó desmentida: fue el propio Cuba quien tomó la iniciativa al notar que Venturo le daba likes a sus publicaciones.
- Venturo insiste en que durante años de encuentros adolescentes nunca lo miró; Cuba lo cuenta con humor, consciente de la ironía de que fue él quien tuvo que buscarla décadas después.
- Con cinco meses de relación y una historia que se remonta a dos colegios distintos de Lima, la pareja emerge como uno de los romances más comentados del espectáculo peruano del momento.
En una ciudad donde las redes sociales han reemplazado a los intermediarios del destino, el futbolista Rodrigo Cuba reveló que su romance con la empresaria Ale Venturo no nació del azar sino de una historia que dormía desde la adolescencia. Se cruzaron en quinceañeros limeños sin que ella lo notara, y décadas después fue un like en Instagram lo que rompió el silencio. Es el viejo cuento del tiempo que guarda lo que el momento no supo ver.
Rodrigo Cuba, el futbolista conocido como el Gato, se presentó ante Magaly Medina para contar cómo comenzó su relación con la empresaria Ale Venturo. La historia tenía raíces más antiguas de lo que parecía: ambos habían estudiado en colegios particulares de Lima —él en Santa María, ella en Reina de los Ángeles— y se cruzaban en los quinceañeros de sus promociones. Según Cuba, en aquellos años ella nunca lo notó.
Cinco meses antes de esa conversación, el futbolista observó que Venturo había comenzado a darle likes en Instagram. Tenían amigos en común, el algoritmo los acercó, y Cuba decidió escribirle. Los mensajes fluyeron hasta que él tomó una decisión más audaz: invitarla a su casa para prepararle una parrilla. Era un gesto íntimo y con cierto riesgo, pues en ese momento su vida personal seguía bajo la lupa mediática.
Venturo aceptó. Y el mismo día en que se vieron cara a cara por primera vez fuera de las pantallas, se dieron su primer beso. No hubo espera ni cálculo. Cuba reconoció la ironía con humor: ella lo ignoraba cuando eran adolescentes y se encontraban en fiestas; él tuvo que ser quien la buscara años después a través de una red social. Las vueltas que da la vida, resumió el jugador del Sport Boys, terminaron por unir dos caminos que ya se habían rozado sin saberlo.
Rodrigo Cuba, el futbolista conocido como el Gato, se sentó frente a Magaly Medina para contar una historia que llevaba guardada: cómo un romance que parecía surgido de la nada había comenzado, en realidad, años atrás en los patios de dos colegios limeños. Él estudiaba en Santa María, ella en Reina de los Ángeles. Se cruzaban en los quinceañeros, esos eventos donde las promociones de diferentes instituciones se encontraban para celebrar a las adolescentes. Pero en aquellos encuentros, según Cuba, ella nunca lo miró. La vida, como suele ocurrir, tenía otros planes.
Cinco meses antes de esta conversación con Medina, Cuba decidió escribirle un mensaje por Instagram. No fue un amigo quien jugó de cupido, ni siquiera Natalie Vértiz, como algunos habían especulado. Fue el propio futbolista quien notó que Venturo, la empresaria dueña de La Nevera Fit, había comenzado a darle likes a sus publicaciones. Tenían amigos en común, el algoritmo hizo su trabajo, y Cuba se atrevió a romper el silencio digital. Los mensajes fluyeron. La conversación creció. Y en algún momento, Cuba tomó la decisión de invitarla a su casa.
No fue un restaurante de lujo ni un lugar público. Cuba le propuso algo más íntimo: que ella fuera a su hogar para que él preparara una parrilla. Era una invitación que llevaba cierto riesgo, reconoció el jugador del Sport Boys. En ese momento, él estaba en el ojo de la tormenta, probablemente refiriéndose a la atención mediática que rodeaba su vida personal tras la separación de Melissa Paredes, quien había sido captada con el bailarín Anthony Aranda. Pero Cuba decidió avanzar de todas formas.
Cuando Venturo llegó a su casa ese día, algo cambió. El primer beso sucedió en ese mismo encuentro, en el mismo momento en que se vieron cara a cara por primera vez fuera de las pantallas. No hubo espera, no hubo cálculo. Fue inmediato. Medina, relatando los detalles que Cuba le había compartido en exclusiva, enfatizó este punto: el primer contacto físico ocurrió el mismo día de su primer encuentro presencial.
Lo que hace esta historia particularmente interesante es la ironía que Cuba mismo señaló. Venturo insistía en que durante todos esos años en los quinceañeros, cuando sus caminos se cruzaban siendo adolescentes, ella nunca lo había notado. Ahora, años después, a través de una red social y un mensaje de texto, habían encontrado el camino el uno hacia el otro. Cuba bromeó sobre esto: las vueltas que da la vida. Ella lo ignoraba entonces. Él la buscaba ahora. Y de alguna manera, eso funcionó.
Citazioni salienti
La invité a mi casa para preparar una parrilla, obviamente estaba en todo el ojo de la tormenta. El primer beso fue el día que nos vimos— Rodrigo Cuba
Fue el Gato Cuba que se lanzó y le comenzó a escribirle a través de Instagram, hasta que un día la invitó a comer a su casa— Magaly Medina