Rocha Moya abandona nuevamente Sinaloa tras presión de Sheinbaum y Morena

El caso está vinculado al asesinato de Héctor Cuen y al secuestro del narcotraficante Ismael Mayo Zambada en julio de 2024 en Culiacán.
El poder sin principios se vuelve arrogancia
Mensaje de Claudia Sheinbaum al gobernador de Sinaloa tras su intento de regreso al cargo.
Mark

¿Por qué Rocha decidió regresar si sabía que enfrentaba estas acusaciones?

Mimi

Eso es lo que nadie sabe con certeza. Algunos especulan que buscaba recuperar control político antes de que la situación se deteriorara más. Otros creen que los eventos de esta semana—las detenciones de Corrales y Mérida—lo pusieron en pánico.

Mark

¿Qué cambia con que Mérida esté negociando con la justicia estadounidense?

Mimi

Todo. Mérida fue secretario de Seguridad de Rocha. Si está entregando información a los fiscales, potencialmente está proporcionando detalles sobre operaciones, decisiones, conexiones. Es el tipo de testimonio que puede profundizar las acusaciones contra Rocha.

Mark

Entonces Sheinbaum lo sacó del cargo para proteger al Gobierno federal.

Mimi

No exactamente. Lo sacó para proteger la narrativa del Gobierno. México ha estado criticando a Washington por motivaciones políticas, pero Rocha regresando parecía validar las acusaciones. Creaba una contradicción insostenible.

Mark

¿Rocha tenía poder para resistirse?

Mimi

Técnicamente sí, es gobernador electo. Pero Morena es su partido, y Sheinbaum es la presidenta. Cuando tu propio movimiento se vuelve en tu contra, la posición se vuelve insostenible. Cedió porque no tenía alternativa política.

Mark

¿Qué sucede ahora?

Mimi

Rocha está en licencia indefinida. Las investigaciones continúan. Mérida está negociando. Corrales fue detenido. Y en noviembre hay elecciones en Estados Unidos. La presión sobre México no va a disminuir.

  • Rubén Rocha Moya regresó al cargo el viernes y lo abandonó nuevamente el sábado
  • Enfrenta acusaciones estadounidenses de conspiración con el Cartel de Sinaloa para tráfico de drogas
  • Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Rocha, negocia con la justicia estadounidense
  • Fausto Corrales fue detenido esta semana por su rol en el secuestro de Ismael Mayo Zambada en julio de 2024

Rocha solicitó licencia indefinida tras críticas internas de Morena y desaprobación explícita de la presidenta Sheinbaum. El gobernador enfrenta acusaciones de EE.UU. de conspiración con el Cartel de Sinaloa para tráfico de drogas a cambio de sobornos.

Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa acusado de vínculos con narcotráfico, abandona su cargo tras apenas 36 horas de regreso, cediendo a presiones de Sheinbaum y Morena.

Rubén Rocha Moya regresó al Palacio de Gobierno de Sinaloa el viernes por la mañana, después de tres meses de ausencia forzada. Para el sábado por la tarde, se había ido de nuevo. Su intento de retomar el cargo duró poco más de treinta horas, un episodio que expone las fracturas internas del partido gobernante y la autoridad que Claudia Sheinbaum ejerce sobre sus propios cuadros, incluso cuando éstos ocupan cargos de elección popular.

Rocha, miembro de Morena, enfrenta acusaciones graves de la justicia estadounidense. El Departamento de Justicia lo señala de conspirar con líderes del Cartel de Sinaloa para exportar narcóticos hacia Estados Unidos a cambio de sobornos. Diez funcionarios en total, incluyendo antiguos integrantes de su administración, comparten estas imputaciones. La ausencia de tres meses que precedió a su breve regreso fue consecuencia directa de estos señalamientos internacionales.

Lo que sucedió entre el viernes y el sábado revela cómo funciona el poder dentro de Morena cuando la línea del partido se ve amenazada. Legisladores, gobernadores y otros cuadros del movimiento salieron públicamente a criticar la vuelta de Rocha. Sheinbaum, su compañera de partido, fue más directa aún. En un mensaje publicado el sábado por la mañana, escribió: "El poder sin principios se vuelve arrogancia". No era una crítica velada. Era un llamado al orden.

Rocha respondió con una carta dirigida a la Comisión Permanente del Congreso local, solicitando licencia temporal indefinida por más de treinta días. Acompañó el documento con un mensaje en redes sociales: "Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo". La frase parecía una respuesta directa a Sheinbaum, una forma de ceder sin admitir derrota.

Lo que hace este episodio particularmente revelador es que Rocha aparentemente tomó la decisión de regresar sin consultar con Palacio Nacional. Aguantó el desdén de sus pares durante un día y medio, pero cedió ante la presión presidencial. Su regreso amenazaba la narrativa del Gobierno federal, que ha criticado las motivaciones políticas de Washington en sus acciones recientes, mientras mantiene que México debe esperar a que sus propias agencias investigativas certifiquen o rechacen las acusaciones.

Dos eventos recientes iluminan el contexto de esta crisis. La Fiscalía General de la República anunció esta semana la detención de Fausto Corrales, acusado de participar en el secuestro del narcotraficante Ismael Mayo Zambada en Culiacán en julio de 2024. Corrales también enfrenta cargos por encubrimiento del asesinato de Héctor Cuen, rival político de Rocha. Según el relato de Zambada, acudió a una reunión en Culiacán para mediar entre Cuen y Rocha, pero fue una trampa. Cuen fue asesinado ese día. Rocha siempre ha negado haber asistido.

El segundo evento es la desaparición de Gerardo Mérida, quien fue secretario de Seguridad durante la administración Rocha y es uno de los acusados por Estados Unidos. Mérida se entregó a las autoridades estadounidenses en mayo y permaneció en custodia en Nueva York hasta esta semana, cuando dejó de aparecer en los registros penitenciarios. Ahora negocia con la justicia, proporcionando información a los fiscales. La coincidencia de estas detenciones y cambios de estatus con el regreso de Rocha elevó la tensión política a niveles extraordinarios.

Sheinbaum anunció que abordaría el tema el lunes, aunque cuando habló con la prensa el sábado, Rocha aún seguía siendo gobernador. Por ahora, las réplicas del terremoto político parecen haber cesado. Pero las placas tectónicas continúan moviéndose. Estados Unidos celebra elecciones en noviembre, y en México se asume que la campaña de Donald Trump y los republicanos incluye presionar al vecino del sur en materia de seguridad.

Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo
— Rubén Rocha Moya, en su comunicado de renuncia
El poder sin principios se vuelve arrogancia
— Claudia Sheinbaum, presidenta de México
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