En un solo día, el Banco Central de la República Argentina alcanzó un nivel de reservas brutas que no se veía desde enero de 2023, impulsado por la convergencia de compras en el mercado cambiario, la revalorización del oro y el ingreso de capitales privados por concesiones hidroeléctricas. Este hito no es solo un número: es la señal de que una nueva fase del programa monetario está comenzando a dar sus primeros frutos visibles. Sin embargo, la acumulación convive con un vencimiento de deuda de magnitud que pondrá a prueba, en los próximos días, la solidez de lo construido.
Reservas del BCRA superan USD 44.000 millones, máximo en tres años
El Central está nuevamente en el mercado, comprando divisas
¿Por qué es importante que las reservas hayan llegado a 44.000 millones después de tres años?
Porque es la primera vez en ese período que el país tiene ese colchón de divisas. Significa que hay dólares disponibles para pagar deudas, importar lo que necesita, y responder ante crisis. Sin reservas, un país está vulnerable.
Pero el Gobierno tiene que pagar 4.300 millones el viernes. ¿Eso no erosiona lo que acaba de acumular?
Sí, pero el Gobierno está siendo cuidadoso. Está usando REPO, que es un préstamo que devuelve, no una venta de reservas. Y está usando como garantía ciertos bonos, no las reservas mismas. Es como pedir dinero prestado usando tus activos como aval, sin vender los activos.
¿Y por qué el Central está comprando dólares después de nueve meses sin hacerlo?
Porque el programa monetario nuevo lo permite. Las tasas en pesos son altas, entonces los privados quieren vender dólares y ganar en pesos. El Central compra esos dólares. Es un círculo que funciona mientras las tasas sigan siendo atractivas.
¿Qué pasa si las tasas bajan o los privados dejan de vender dólares?
Entonces el mecanismo se quiebra. El Central tendría que volver a vender divisas para sostener el tipo de cambio, y las reservas bajarían. Por eso el Gobierno está apurado en acumular ahora, mientras puede.
¿Y el petróleo? Vi que las acciones energéticas cayeron fuerte.
El petróleo bajó más de 2%. Para empresas como YPF, eso es malo porque sus ganancias dependen del precio. Pero es un problema de corto plazo. Lo que importa para las reservas es que sigan entrando dólares por las privatizaciones y las exportaciones.
Der Puls
- Las reservas brutas del BCRA saltaron USD 787 millones en un solo día, alcanzando los USD 44.187 millones, su pico más alto en tres años.
- El Central volvió a operar en el mercado spot por primera vez en nueve meses, comprando USD 83 millones y enviando una señal clara de que la autoridad monetaria ha cambiado de postura.
- El ingreso de USD 700 millones por concesiones de represas del Comahue y USD 102 millones por revaluación del oro amplificaron el efecto sin necesidad de intervención directa en divisas.
- El viernes 9 de enero se cierne un vencimiento de deuda de USD 4.300 millones que el Gobierno planea cubrir parcialmente con un REPO respaldado en bonos AL35 y AE38, evitando así erosionar las reservas netas recién acumuladas.
- Las acciones energéticas argentinas en Wall Street sufrieron caídas de hasta 5%, arrastradas por la baja del petróleo internacional, mientras el riesgo país se mantuvo en 562 puntos básicos.
En un solo día, el Banco Central de la República Argentina alcanzó un nivel de reservas brutas que no se veía desde enero de 2023, impulsado por la convergencia de compras en el mercado cambiario, la revalorización del oro y el ingreso de capitales privados por concesiones hidroeléctricas. Este hito no es solo un número: es la señal de que una nueva fase del programa monetario está comenzando a dar sus primeros frutos visibles. Sin embargo, la acumulación convive con un vencimiento de deuda de magnitud que pondrá a prueba, en los próximos días, la solidez de lo construido.
El martes, el Banco Central cerró la jornada con un hito que no lograba desde hace tres años: sus reservas internacionales brutas superaron los USD 44.187 millones, tras un salto de USD 787 millones en un solo día. Tres fuerzas distintas confluyeron para producir ese resultado.
La primera fue la reapertura de las operaciones en el mercado de contado. Después de nueve meses de ausencia en el segmento spot, el Central compró USD 83 millones, un volumen modesto pero cargado de significado: la autoridad monetaria volvió a ser compradora de divisas. El dólar mayorista cedió 2,50 pesos, cerrando en 1.467,50 pesos. La segunda fuente fue la revaluación del oro, que ganó 1,2% en los mercados internacionales y sumó otros USD 102 millones sin que el Central tuviera que actuar. La tercera, y la más sustancial, fue el ingreso de USD 700 millones girados por empresas privadas al firmar los contratos para operar las represas hidroeléctricas del Comahue, dinero que fortaleció la posición de divisas del país sin pasar por el mercado.
Este resultado se inscribe en una nueva fase del programa monetario iniciada hace poco más de una semana, cuyo objetivo declarado es acumular reservas. Los operadores describieron un esquema en el que el Tesoro vende dólares, el Central compra y luego ofrece futuros para estabilizar el tipo de cambio, mientras las tasas en pesos incentivan a los agentes privados a desprenderse de divisas. Por ahora, el círculo gira.
Pero el horizonte inmediato trae presiones. El viernes 9 de enero vence deuda por USD 4.300 millones. El Tesoro contaría con unos USD 2.600 millones disponibles —incluyendo los ingresos por privatizaciones—, y el remanente sería cubierto con un REPO respaldado en títulos AL35 y AE38, evitando deliberadamente el uso del Bopreal para no engrosar los pasivos remunerados del Central y no erosionar las reservas netas recién ganadas.
En Wall Street, las acciones argentinas del sector energético sufrieron caídas de entre 3% y 5% en dólares, arrastradas por una baja de más del 2% en el precio internacional del petróleo. El S&P Merval perdió 0,6% y los bonos soberanos avanzaron apenas 0,1%, con el riesgo país estabilizado en 562 puntos básicos.
El Banco Central cerró la jornada del martes con un hito que no alcanzaba desde hace tres años: sus reservas internacionales brutas superaron los 44.187 millones de dólares. El salto fue de 787 millones de dólares en apenas un día, un movimiento que refleja la confluencia de tres fuerzas distintas empujando en la misma dirección.
La primera fue el trabajo de compra en el mercado de contado. Después de nueve meses sin intervenciones en el segmento spot, el Central reabrió sus operaciones y adquirió 83 millones de dólares. Fue un movimiento modesto en volumen pero significativo en intención: la autoridad monetaria está nuevamente en el mercado, comprando divisas en lugar de venderlas. En las últimas dos ruedas, el saldo neto de compras llegó a 104 millones. El dólar mayorista cedió terreno, bajando 2,50 pesos a 1.467,50 pesos, mientras que al público retrocedió cinco pesos hasta los 1.490 pesos en la referencia del Banco Nación.
La segunda fuente fue la revaluación de los activos que ya estaban en las arcas. El oro ganó 1,2% en los mercados internacionales, lo que sumó otros 102 millones de dólares al total sin que el Central tuviera que hacer nada. Es el tipo de ganancia que llega sola cuando los precios de los commodities se mueven a favor.
La tercera, y la más sustancial, fue el ingreso de 700 millones de dólares que empresas privadas giraron tras firmar los contratos para operar las represas hidroeléctricas del Comahue. Este dinero no viene de la venta de un activo tradicional sino de la transferencia de derechos de explotación a operadores privados. Es dinero que entra al sistema y fortalece la posición de divisas del país sin que el Central tenga que salir a comprar en el mercado.
El contexto de esta acumulación es una nueva fase del programa monetario que comenzó hace poco más de una semana. El objetivo declarado es acumular reservas internacionales, y los números del martes sugieren que el mecanismo está funcionando. Los operadores describieron un mercado donde el Tesoro vende dólares, el Central compra, y luego la autoridad monetaria ofrece contratos de futuros para mantener estable el precio de la divisa en los distintos segmentos. Las tasas en pesos que ofrece el sistema incentivan a los agentes privados a vender dólares en el spot, aprovechar los rendimientos en moneda local y cubrirse con futuros. Es un círculo que, por ahora, está girando.
Pero el martes también dejó en evidencia las presiones que vienen. El Gobierno enfrenta un vencimiento de deuda de 4.300 millones de dólares el viernes 9 de enero. Según analistas, el Tesoro tiene disponibles 1.970 millones de dólares, cantidad que sube a 2.600 millones si se suman los 700 millones de las privatizaciones. El remanente, aproximadamente 1.600 millones de dólares, probablemente será cubierto con un REPO, un préstamo respaldado en activos que el Central haría con bancos internacionales. Lo notable es que el Gobierno estaría usando como garantía títulos AL35 y AE38 que canjeó la semana anterior, no el Bopreal como en ocasiones pasadas. La razón es clara: el Bopreal engrosa los pasivos remunerados del Central, algo que el Gobierno quiere evitar para no erosionar las reservas netas que acaba de acumular.
En Wall Street, las acciones argentinas vinculadas a la energía sufrieron caídas importantes. YPF y Central Puerto cayeron más de 5% en dólares, Pampa Energía bajó más de 4%, y Vista Energy perdió 2,9%. La culpa fue la caída de más de 2% en los precios internacionales del petróleo, una presión que no llegó a reflejarse en las cotizaciones locales porque la Bolsa de Buenos Aires cierra una hora antes que Nueva York. El índice S&P Merval perdió 0,6%, cerrando en 3.112.377 puntos. Los bonos soberanos en dólares avanzaron apenas 0,1%, con el riesgo país asentándose en 562 puntos básicos.
Bemerkenswerte Zitate
El Tesoro tendría disponibles USD 1.970 millones para realizar los pagos, que totalizarían USD 2.600 millones si sumamos los USD 700 millones provenientes de las privatizaciones— Alan Versalli, analista de Research de Cocos