En el umbral de la temporada de lluvias, República Dominicana contempla cómo el agua —fuente de vida— se convierte también en vehículo de enfermedad. Hasta el 23 de mayo de 2026, las autoridades sanitarias confirmaron 149 casos de leptospirosis y 11 muertes, un aumento de casi el 176% respecto al año anterior, mientras que dengue y malaria, en contraste, cedían terreno ante esfuerzos sostenidos de vigilancia. El país enfrenta así la paradoja de un sistema de salud que avanza en algunos frentes mientras el clima abre nuevas vulnerabilidades.
República Dominicana reporta 149 casos de leptospirosis mientras dengue y malaria descienden
La leptospirosis abrió un nuevo foco de presión para el sistema de salud
¿Por qué la leptospirosis creció tan dramáticamente en apenas un año? ¿Fue algo que las autoridades no vieron venir?
Las lluvias llegaron y con ellas las inundaciones. Cuando el agua se desborda, la gente queda expuesta a aguas contaminadas con orina de animales infectados. Es un patrón predecible, pero el salto de 54 a 149 casos en el mismo período fue significativo.
Espera. El boletín dice que los pacientes sospechosos subieron de 196 a 245. Eso es un aumento de 25 por ciento. Pero los casos confirmados subieron 175 por ciento. ¿Eso significa que mejoraron en identificar casos reales, o que algo más estaba pasando?
Buena pregunta. ¿Y qué pasó con dengue y malaria? ¿Realmente bajaron o simplemente hubo menos gente buscando atención?
Dengue bajó de 126 a 111 casos acumulados en las primeras veinte semanas. Malaria cayó 84 por ciento, de 511 a 83 casos. Esos números son bastante claros.
Pero con malaria hay algo raro. Notificaron 26.030 pacientes sospechosos este año versus 22.342 el año anterior. Más gente siendo evaluada, pero 84 por ciento menos casos confirmados. Eso sugiere que la vigilancia mejoró o que el virus realmente retrocedió. El boletín no lo aclara.
¿Dónde estaba concentrada la leptospirosis? ¿Era un problema de toda la isla o de zonas específicas?
Santo Domingo registró dos nuevos casos durante esa semana. Las autoridades reforzaron vigilancia en zonas vulnerables, así que probablemente era un problema disperso pero con focos identificables.
El boletín menciona Santo Domingo pero no da números totales por provincia para leptospirosis como sí lo hace para dengue. Sabemos que La Altagracia tenía 29 casos de dengue, pero no sabemos dónde estaban concentrados los 149 casos de leptospirosis. Eso es una brecha en la información.
¿Qué significa que el SARS-CoV-2 se convirtió en el virus predominante en enfermedades respiratorias?
Que entre las semanas 17 y 20, más casos de enfermedad respiratoria fueron causados por COVID que por otros virus. Circulaban Metapneumovirus, Parainfluenza, Adenovirus e Influenza A H3N2, pero COVID estaba ganando.
El boletín no dice cuántos casos de COVID había. Solo dice que fue predominante. Eso podría significar 60 por ciento de los casos respiratorios o 90 por ciento. Sin números, es difícil saber si era una preocupación real o simplemente una observación de tendencia.
Le Pouls
- La leptospirosis se disparó un 175.9% en apenas un año, pasando de 54 a 149 casos confirmados, con 11 muertes que subrayan la urgencia del brote.
- Las inundaciones de la temporada lluviosa contaminaron fuentes de agua con orina de animales infectados, convirtiendo cada aguacero en un riesgo sanitario para las comunidades más vulnerables.
- Santo Domingo registró nuevos diagnósticos durante la Semana 20, obligando a las autoridades a intensificar la vigilancia epidemiológica en zonas de alto riesgo antes de que el brote escale.
- En sentido contrario, la malaria cayó un 84% —de 511 a solo 83 casos— y el dengue también descendió, señales de que las intervenciones previas están dando frutos.
- El sistema de salud navega entre celebrar retrocesos históricos en enfermedades conocidas y movilizarse ante una amenaza que crece con cada lluvia.
En el umbral de la temporada de lluvias, República Dominicana contempla cómo el agua —fuente de vida— se convierte también en vehículo de enfermedad. Hasta el 23 de mayo de 2026, las autoridades sanitarias confirmaron 149 casos de leptospirosis y 11 muertes, un aumento de casi el 176% respecto al año anterior, mientras que dengue y malaria, en contraste, cedían terreno ante esfuerzos sostenidos de vigilancia. El país enfrenta así la paradoja de un sistema de salud que avanza en algunos frentes mientras el clima abre nuevas vulnerabilidades.
A mediados de mayo de 2026, el Ministerio de Salud Pública de República Dominicana publicó un boletín epidemiológico que revelaba un panorama contradictorio: mientras varias enfermedades infecciosas retrocedían, la leptospirosis avanzaba con fuerza. Con 149 casos confirmados y 11 muertes hasta el 23 de mayo, el aumento del 175.9% respecto a los 54 casos del mismo período en 2025 encendió las alarmas sanitarias del país.
El detonante fue climático. El inicio de la temporada de lluvias trajo inundaciones que pusieron a miles de personas en contacto con aguas contaminadas por orina de animales infectados. La provincia de Santo Domingo registró nuevos casos durante la Semana 20, lo que llevó a las autoridades a reforzar la vigilancia en zonas vulnerables ante el riesgo de nuevos brotes en los meses por venir.
Sin embargo, el mismo boletín traía buenas noticias en otros frentes. El dengue acumuló 111 casos en las primeras veinte semanas del año, por debajo de los 126 del mismo período en 2025, con La Altagracia como la provincia más afectada. La malaria, por su parte, mostró la caída más dramática: de 511 casos en 2025 a apenas 83 en 2026, una reducción del 84%, aunque el número de pacientes sospechosos aumentó, reflejo de una vigilancia más activa.
El informe también registró avances en mortalidad materna: 46 muertes acumuladas en el año frente a 76 en el mismo período de 2025, de las cuales 27 correspondían a mujeres dominicanas y 19 a haitianas. En el ámbito respiratorio, el SARS-CoV-2 se consolidó como el virus predominante entre las semanas 17 y 20, en circulación junto a otros patógenos como Influenza A H3N2 y Metapneumovirus.
El retrato epidemiológico del país es así el de un sistema de salud que avanza y retrocede al mismo tiempo: capaz de contener amenazas históricas, pero expuesto a las que el clima y el ambiente renuevan con cada estación de lluvias.
El Ministerio de Salud Pública de República Dominicana enfrentaba a mediados de mayo un panorama epidemiológico dividido: mientras dengue y malaria retrocedían de manera notable, una enfermedad transmitida por agua ganaba terreno de forma alarmante. Hasta el 23 de mayo de 2026, las autoridades habían confirmado 149 casos de leptospirosis con 11 muertes asociadas, un salto de 175.9 por ciento respecto a los 54 casos registrados en el mismo período de 2025.
El cambio de tendencia coincidió con el inicio de la temporada de lluvias. El boletín epidemiológico de la Semana 20, que abarcó del 17 al 23 de mayo, atribuyó el aumento de leptospirosis a las inundaciones y a la mayor exposición a aguas contaminadas con orina de animales infectados. Los pacientes sospechosos también subieron considerablemente, de 196 a 245 en el mismo período comparativo. La provincia de Santo Domingo registró dos nuevos diagnósticos confirmados durante esa semana, lo que llevó a las autoridades a reforzar la vigilancia epidemiológica en zonas vulnerables ante la posibilidad de nuevos brotes.
Mientras la leptospirosis se expandía, otras enfermedades infecciosas mostraban trayectorias descendentes. El dengue registró diez casos confirmados en la Semana 20, uno menos que los once de la misma semana en 2025. El acumulado anual llegó a 111 diagnósticos, por debajo de los 126 de las primeras veinte semanas del año anterior. Las provincias de La Altagracia concentraban la mayor carga con 29 casos confirmados, seguida por Valverde con ocho. San Cristóbal, La Vega y Puerto Plata reportaron siete casos cada una. La Dirección General de Epidemiología mantuvo operativos de eliminación de criaderos, limpieza y orientación comunitaria en estas zonas.
La malaria mostró la reducción más pronunciada de todas las enfermedades bajo vigilancia. Durante la semana analizada se reportaron cuatro nuevos casos, todos en hombres residentes en la provincia de San Juan, uno de los principales focos de transmisión junto con Azua. El acumulado nacional alcanzó 83 diagnósticos en 2026 frente a 511 en el mismo período del año anterior, representando una caída de 84 por ciento. Sin embargo, las autoridades notificaron 26.030 pacientes sospechosos este año, cifra superior a los 22.342 de 2025, lo que sugiere que la vigilancia se había intensificado incluso mientras los casos confirmados disminuían.
El boletín también registró mejoras en indicadores de mortalidad materna e infantil. Durante la semana se notificaron tres muertes maternas, llevando el total anual a 46, frente a las 76 del mismo período de 2025. De las fallecidas, 27 eran de origen dominicano y 19 de origen haitiano. En enfermedades respiratorias, el documento oficial indicó que el SARS-CoV-2 se había convertido en el virus predominante entre las semanas 17 y 20, aunque también circulaban Metapneumovirus, Parainfluenza, Adenovirus e Influenza A H3N2.
El panorama epidemiológico reflejaba así un sistema de salud enfrentando presiones cambiantes. La leptospirosis, impulsada por condiciones climáticas y ambientales, había abierto un nuevo foco de atención mientras las autoridades celebraban retrocesos en dengue y malaria. La vigilancia reforzada en zonas vulnerables, particularmente en Santo Domingo, se convirtió en prioridad ante el riesgo de nuevos brotes durante la temporada lluviosa que apenas comenzaba.
Citations marquantes
Las inundaciones y la mayor exposición a aguas contaminadas con orina de animales infectados impulsaron el aumento de leptospirosis— Boletín epidemiológico de la Semana 20, Ministerio de Salud Pública