En un país donde más del 70% del patrimonio familiar está ligado a la vivienda, las mujeres españolas reescriben silenciosamente las reglas del mercado inmobiliario. Natalia Forès, arquitecta de Reus, construyó desde cero una cartera de 20 viviendas en alquiler repartidas entre Francia y Reino Unido, alcanzando rentabilidades del 11% sin experiencia previa en inversión. Su historia no es solo la de un éxito individual, sino el reflejo de una transformación estructural: las mujeres ya representan el 43% de los inversores minoristas inmobiliarios en España, ocupando un espacio que durante década
Natalia, arquitecta inversora: cómo construyó un imperio de 20 pisos con rentabilidades del 11%
Nunca te proyectas viviendo allí, se tiene que pensar que es para otras personas
¿Por qué Natalia decidió comenzar en Reino Unido en lugar de en España?
Porque necesitaba aprender sin presión. En Reino Unido encontró una estructura legal clara—una sociedad limitada—y un modelo de negocio estable: alquileres a personas con apoyo público, donde el Estado pagaba directamente. Era más seguro para empezar.
Pero eso significa que sus primeros proyectos no eran exactamente de alto riesgo-alto rendimiento. ¿Cuándo empieza a buscar rentabilidades más agresivas?
¿Qué cambió cuando se mudó a Francia?
Pudo aplicar su formación como arquitecta. Dejó de pensar solo en números y comenzó a diseñar espacios pensando en quién viviría allí. Eso le permitió diferenciar sus propiedades.
Pero eso también significa más complejidad. Renovar una casa en el centro de una ciudad francesa para convertirla en tres estudios—eso requiere capital, tiempo, gestión. ¿Cómo escaló eso sin que se convirtiera en un trabajo a tiempo completo?
¿Qué tan realistas son esas proyecciones del 11,5% para el nuevo edificio?
Ella misma dice que es un escenario prudente, que podría alquilar más caro. Así que hay margen de seguridad en los números que presenta.
Pero eso es lo que ella cree que puede hacer. Los números reales dependerán de si logra ocupar los ocho apartamentos, si los mantiene ocupados, si los gastos de mantenimiento no suben. El 11,5% es una proyección, no un resultado.
¿Por qué es importante que las mujeres representen el 43% de los inversores minoristas inmobiliarios?
Porque durante años, la inversión inmobiliaria fue un mundo dominado por hombres. Ahora hay más diversidad de enfoques, más perspectivas diferentes sobre cómo construir valor.
Aunque el 43% sigue siendo menos que la mitad. Y no sabemos si esas inversoras tienen el mismo tamaño de cartera, la misma rentabilidad, o si están concentradas en ciertos tipos de propiedades.
Der Puls
- El acceso a la vivienda se cierra para los compradores, pero abre una puerta inesperada para quienes deciden convertirse en propietarios-inversores en lugar de resignarse al mercado.
- Natalia Forès, sin experiencia ni red de contactos en el sector, comenzó comprando viviendas en Escocia para inquilinos con apoyo estatal, un modelo que eliminaba el riesgo de impago al cobrar directamente de ayuntamientos.
- Paso a paso amplió su cartera hacia Francia, aplicando su mirada de arquitecta para crear espacios que no solo rentabilizan, sino que también cuidan a quienes los habitan.
- Su próximo proyecto —ocho apartamentos con una rentabilidad proyectada del 11,5%— demuestra que el modelo es escalable y que las estimaciones conservadoras aún dejan margen de crecimiento.
- El 43% de presencia femenina entre inversores minoristas inmobiliarios en España señala que esta no es una historia excepcional, sino el inicio de una reconfiguración del sector.
En un país donde más del 70% del patrimonio familiar está ligado a la vivienda, las mujeres españolas reescriben silenciosamente las reglas del mercado inmobiliario. Natalia Forès, arquitecta de Reus, construyó desde cero una cartera de 20 viviendas en alquiler repartidas entre Francia y Reino Unido, alcanzando rentabilidades del 11% sin experiencia previa en inversión. Su historia no es solo la de un éxito individual, sino el reflejo de una transformación estructural: las mujeres ya representan el 43% de los inversores minoristas inmobiliarios en España, ocupando un espacio que durante décadas les fue negado.
La inversión inmobiliaria en España atraviesa una transformación silenciosa. Mientras comprar una vivienda se vuelve inalcanzable para muchos, un perfil nuevo gana terreno: el de la inversora que construye patrimonio a través del alquiler. Las mujeres ya representan el 43% de los inversores minoristas del sector, en un espacio que durante décadas fue casi exclusivamente masculino.
Natalia Forès encarna ese cambio. Arquitecta nacida en Reus, vivía en París cuando la realidad del mercado la obligó a replantear su futuro. Comprar allí era prácticamente imposible, y esa limitación la empujó a aprender sobre inversión inmobiliaria desde cero. Su primer destino no fue España, sino Reino Unido, donde creó una sociedad limitada y adquirió dos viviendas en Escocia orientadas a inquilinos con apoyo estatal. El modelo tenía una ventaja clave: el alquiler lo pagaban directamente los ayuntamientos, lo que reducía el riesgo de impago casi por completo.
Desde ahí fue sumando propiedades: una vivienda alquilada por habitaciones cerca de Nottingham, otra transformada en tres apartamentos. Luego llegó Francia, donde su formación como arquitecta encontró su lugar. Cuando compra para invertir, Natalia no piensa en sí misma, sino en los futuros inquilinos: la luz natural, el patio, la habitabilidad. La rentabilidad y el bienestar de quien vive en el espacio no son para ella objetivos opuestos.
Hoy gestiona 20 viviendas en alquiler, incluyendo un edificio con cinco pisos en el norte de Francia y una casa reconvertida en tres estudios. Su operación más ambiciosa está a punto de cerrarse: un edificio de ocho apartamentos que, según sus proyecciones conservadoras, generará 3.600 euros mensuales con una rentabilidad del 11,5%. Lo construyó todo sin experiencia previa, aprendiendo en cada mercado, y su trayectoria refleja algo más grande que un caso de éxito individual: la creciente capacidad de las inversoras españolas para generar ingresos pasivos sólidos en un entorno donde el ladrillo sigue siendo el activo más importante de las familias.
La inversión inmobiliaria en España vive un momento de transformación. Mientras el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más difícil para los compradores, un número creciente de personas—especialmente mujeres—descubre en el alquiler una forma de generar ingresos sostenidos. Los datos del Banco de España revelan que más del 70 % del patrimonio de los hogares españoles está vinculado a la vivienda, una cifra que subraya cuánto peso sigue teniendo el ladrillo en la economía familiar. Y ahora, las mujeres ocupan el 43 % de los puestos entre los inversores minoristas inmobiliarios del país, ganando terreno en un sector que durante décadas fue territorio casi exclusivamente masculino.
Natalia Forès es uno de esos perfiles emergentes. Arquitecta de formación, natural de Reus, ha construido una cartera de 20 viviendas destinadas al alquiler repartidas entre Francia y Reino Unido, un logro que alcanzó sin experiencia previa en inversión. Su camino comenzó en París, donde la realidad del mercado inmobiliario la golpeó de frente. Vivía en una ciudad cara, y cuando miró hacia el futuro, la conclusión fue desalentadora: comprar un piso allí parecía imposible, o en el mejor de los casos, solo podría permitirse un estudio. Esa limitación no encajaba con sus planes de vida. En lugar de resignarse, decidió aprender sobre inversión inmobiliaria desde cero.
Su primer movimiento fue hacia Reino Unido, no hacia España. Realizó una formación y abrió una sociedad limitada que le permitiera comenzar a comprar propiedades. Sus primeras operaciones fueron dos viviendas en Escocia, ubicadas fuera de las zonas más caras y dirigidas a un segmento específico: personas con dificultades económicas que reciben apoyo estatal. En muchos casos, era el propio Estado quien ingresaba directamente el dinero del alquiler. Para Natalia, este modelo ofrecía algo valioso: estabilidad. Los contratos no eran con inquilinos individuales, sino con ayuntamientos o asociaciones, lo que reducía significativamente el riesgo de impago.
Desde ahí, fue ampliando su cartera paso a paso. Una vivienda alquilada por habitaciones cerca de Nottingham. Otra propiedad que transformó en tres apartamentos. Diferentes operaciones que le permitieron acumular experiencia y confianza. Luego, decidió expandirse hacia Francia, donde pudo incorporar una perspectiva más vinculada a su formación como arquitecta. Aquí es donde su enfoque se vuelve distintivo. Cuando compra para invertir, Natalia nunca se proyecta viviendo en esas viviendas. Piensa en quiénes serán los inquilinos, qué necesitarán, cómo vivirán. "Como arquitecta me gusta que la gente que alquila mis pisos esté contenta, que tengan luz natural, patio fuera si puede ser, que sea bonito", explica. La rentabilidad importa, pero también que el espacio sea agradable para quien lo habite.
Entre sus inversiones en Francia figura un edificio con cinco viviendas en el norte del país y una casa en el centro de una ciudad que convirtió en tres pequeños estudios. Este último proyecto fue problemático en su momento, pero ahora le genera satisfacción. Sin embargo, su operación más ambiciosa aún está en proceso de cierre: un edificio con ocho pequeños apartamentos y estudios destinados al alquiler. Las proyecciones que maneja para esta inversión son notables. Calcula que los ocho pisos generarán 3.600 euros mensuales en alquileres, lo que le proporcionaría una rentabilidad del 11,5 %. Y esta estimación, según subraya, parte de un escenario prudente. Sabe que podría alquilar esas unidades por más dinero del que está calculando.
Lo que distingue a Natalia no es solo el tamaño de su cartera o las cifras de rentabilidad que logra. Es que construyó todo esto sin experiencia previa, comenzando en el extranjero, aprendiendo sobre la marcha, y adaptando su enfoque según el contexto de cada mercado. Su trayectoria refleja una tendencia más amplia: la creciente sofisticación de las inversoras inmobiliarias españolas y su capacidad para generar ingresos pasivos significativos en un entorno donde la vivienda sigue siendo el activo más importante de las familias.
Bemerkenswerte Zitate
Estábamos viviendo en París, en una ciudad cara, yo me di cuenta de que no me podía comprar un piso allí o a lo mejor sí pero solo tipo estudio— Natalia Forès, sobre el momento que inspiró su carrera como inversora
Es algo muy seguro porque el contrato es con el Ayuntamiento o la asociación— Natalia Forès, sobre la estabilidad de los alquileres con apoyo público