En un momento en que la humanidad busca con urgencia herramientas para frenar el calentamiento global, el Reino Unido ha comprometido 21.700 millones de libras esterlinas durante 25 años para construir una red nacional de captura y almacenamiento de carbono. La apuesta, articulada en torno a clústeres industriales compartidos que aprovecharán antiguos yacimientos del Mar del Norte, refleja tanto la ambición climática del país como la tensión irresuelta entre lo que la tecnología promete y lo que hasta ahora ha logrado. En un mundo donde apenas el 0,2% de las emisiones globales son capturadas h