Red latinoamericana impulsa conservación genética forestal en más de 20 países

La conservación no ocurre solo en parques nacionales
GENFOMEC reconoce que comunidades indígenas, locales y propietarios privados protegen ecosistemas forestales de manera efectiva y sostenida.
Mark

¿Por qué las OMEC son tan importantes si ya existen áreas protegidas tradicionales?

Mimi

Porque reconocen que la conservación no ocurre solo en parques. Ocurre en tierras indígenas, en propiedades privadas manejadas responsablemente, en espacios donde comunidades locales han protegido bosques durante generaciones sin que nadie lo haya formalizado. Las OMEC visibilizan eso.

Mark

¿Qué diferencia hay entre conservar un bosque y conservar su diversidad genética?

Mimi

Un bosque puede estar en pie pero perder variabilidad genética si solo quedan ciertos individuos. GENFOMEC busca asegurar que los bosques que protegemos contengan la riqueza genética completa, porque esa diversidad es lo que permite que los árboles se adapten al cambio climático.

Mark

¿Cómo se valida participativamente la selección de una OMEC?

Mimi

Los investigadores no llegan con un mapa ya hecho. Trabajan con las comunidades y gobiernos locales para identificar qué territorios están siendo conservados efectivamente, qué biodiversidad contienen, y por qué esos lugares merecen reconocimiento. Es un diálogo, no una imposición.

Mark

¿Qué pasa después de que termina GENFOMEC en 2027?

Mimi

El proyecto establece métodos, herramientas y redes que quedan. Los investigadores formados, las OMEC mapeadas, las colaboraciones entre países: eso persiste. GENFOMEC es un catalizador, no un fin en sí mismo.

  • La pérdida acelerada de diversidad genética forestal ante el cambio climático amenaza la resiliencia de ecosistemas enteros en América Latina y el Caribe.
  • GENFOMEC responde articulando a investigadores de más de veinte países bajo un marco común financiado por el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo.
  • El proyecto rompe con el paradigma tradicional al incorporar las OMEC, reconociendo que comunidades indígenas y propietarios privados ya conservan biodiversidad sin necesitar una declaratoria oficial de área protegida.
  • Se desarrollan herramientas para medir diversidad genética, fortalecer programas de mejoramiento forestal e impulsar la restauración de bosques degradados en toda la región.
  • El Ciclo Internacional de Conferencias LACFORGEN ha tejido una comunidad científica activa que trasciende fronteras, convirtiendo la cooperación en una estrategia concreta de supervivencia ecológica.

En un momento en que el cambio climático acelera la pérdida de biodiversidad forestal, más de veinte países latinoamericanos han elegido la cooperación científica como respuesta colectiva. Bajo la red LACFORGEN, el proyecto GENFOMEC articula investigadores, comunidades indígenas y propietarios privados para preservar la diversidad genética de los bosques hasta 2027. Lo que distingue esta iniciativa no es solo su escala continental, sino su reconocimiento de que la conservación no pertenece únicamente al Estado ni a la ciencia, sino a todos quienes habitan y cuidan el territorio.

Hace tres años, universidades y organismos de investigación de más de veinte países de América Latina y el Caribe decidieron enfrentar juntos la pérdida de diversidad genética forestal frente al cambio climático. Esa decisión tomó forma en GENFOMEC, proyecto internacional bajo el paraguas de LACFORGEN, financiado por el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, con un horizonte que se extiende hasta 2027 e involucra a investigadores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, México y más de una docena de países adicionales.

Lo que distingue a GENFOMEC es su apuesta conceptual: colocar en el centro de la conservación forestal las llamadas OMEC, Otras Medidas Efectivas de Conservación basadas en Áreas. No son parques nacionales ni reservas formales, sino espacios donde comunidades indígenas, poblaciones locales y propietarios privados protegen la biodiversidad sin declaratoria oficial. El Convenio sobre la Diversidad Biológica las reconoce como contribuyentes legítimas a la conservación global, y GENFOMEC las pone en el mapa, literal y figuradamente, mediante un proceso participativo que integra el conocimiento de quienes habitan esos territorios.

Entre sus objetivos concretos, el proyecto busca desarrollar métodos para medir la diversidad genética en estas zonas, fortalecer programas de mejoramiento genético forestal, impulsar la restauración de bosques degradados y formar investigadores especializados mediante intercambios académicos regionales. Desde la Universidad de Chile, el académico Carlos Magni y la investigadora Nicole Toro llevan la experiencia chilena a las mesas de trabajo continentales.

El Ciclo Internacional de Conferencias LACFORGEN ha sido el espacio más visible de este esfuerzo, reuniendo a especialistas en genética forestal, biotecnología y adaptación climática. Más que difundir investigación, estas reuniones han construido una comunidad científica activa que cruza fronteras nacionales. En un contexto donde la biodiversidad se pierde aceleradamente, esa red de investigadores, instituciones y comunidades representa una apuesta por la cooperación como herramienta de supervivencia ecológica.

Hace tres años, universidades y organismos de investigación repartidos por más de veinte países de América Latina y el Caribe decidieron enfrentar juntos uno de los problemas más acuciantes de la región: cómo preservar la diversidad genética de los bosques mientras el clima cambia y los ecosistemas se erosionan. Esa decisión tomó forma en GENFOMEC, un proyecto internacional que funciona bajo el paraguas de LACFORGEN, la Red Latinoamericana de Recursos Genéticos Forestales. La iniciativa, financiada por el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, convoca a investigadores de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay, entre otros, con un horizonte que se extiende hasta 2027.

Lo que distingue a GENFOMEC no es solo su alcance geográfico sino su apuesta conceptual. El proyecto coloca en el centro de la conservación forestal un tipo de territorio que hasta hace poco permanecía invisible en las políticas ambientales: las Otras Medidas Efectivas de Conservación basadas en Áreas, conocidas como OMEC. Estas no son parques nacionales ni reservas protegidas en el sentido tradicional. Son espacios donde comunidades indígenas, poblaciones locales, propietarios privados e instituciones públicas trabajan de manera sostenida para proteger la biodiversidad sin que exista una declaratoria formal de área protegida. El Convenio sobre la Diversidad Biológica reconoce estas zonas como contribuyentes legítimas a la conservación global, y GENFOMEC las pone en el mapa literal y figurado.

Identificar estas áreas, sistematizarlas, cartografiarlas y validar su importancia es trabajo que requiere más que datos técnicos. GENFOMEC integra el conocimiento de las comunidades que habitan y cuidan estos territorios. El proceso es participativo: investigadores y autoridades gubernamentales trabajan junto a los actores locales para reconocer qué está siendo conservado, cómo, y por qué importa. Es un cambio de enfoque que reconoce que la protección de los bosques no es responsabilidad exclusiva del Estado ni de los científicos, sino una tarea compartida.

El proyecto se propone objetivos concretos. Desarrollar métodos y herramientas para medir la diversidad genética en estas zonas. Fortalecer los programas de mejoramiento genético forestal que ya existen en varios países. Impulsar la restauración ecológica de bosques degradados. Y formar investigadores especializados mediante cursos, intercambios académicos y transferencia de conocimiento entre instituciones de toda la región. En la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, el académico Carlos Magni, director del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, y la investigadora Nicole Toro participan activamente en estas iniciativas, llevando la experiencia chilena a las mesas de trabajo regionales.

Uno de los productos más visibles de GENFOMEC ha sido el Ciclo Internacional de Conferencias LACFORGEN, un espacio donde especialistas de distintos países presentan avances en genética forestal, selección genómica, biotecnología, restauración ecológica y adaptación al cambio climático. Estas reuniones han hecho más que difundir investigación: han tejido una comunidad científica activa alrededor de los recursos genéticos forestales, creando redes de colaboración que trascienden las fronteras nacionales. En un contexto donde la biodiversidad se pierde aceleradamente y el cambio climático redefine los límites de lo posible en conservación, esa red de investigadores, instituciones y comunidades representa una apuesta por la cooperación como herramienta de supervivencia ecológica.

Las OMEC representan un enfoque innovador porque ponen en valor el rol que desempeñan comunidades indígenas, comunidades locales, propietarios privados e instituciones públicas en la protección de los ecosistemas
— Descripción del proyecto GENFOMEC
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