En la República Democrática del Congo, donde el ébola Bundibugyo siega vidas a un ritmo de 35 muertes diarias, la Organización Mundial de la Salud ha optado por lo improbable: desplegar 70.000 dosis de una vacuna diseñada para otra cepa del mismo virus, apostando por una promesa científica aún no confirmada en humanos. Es una decisión que revela tanto la urgencia de la crisis —más de 2.400 muertos y una tasa de letalidad superior al 46%— como los límites de la medicina ante lo desconocido. La humanidad, una vez más, se encuentra navegando en aguas sin mapa, con la esperanza como única brújula.
La OMS despliega 70.000 vacunas contra el ébola en el Congo con eficacia aún no probada
2.476 muertes confirmadas y 5.208 contagios registrados, con estimaciones reales potencialmente tres veces superiores; impacto severo en sistema sanitario congoleño.