En las orillas del Caribe nicaragüense, donde la historia ha tejido siglos de exclusión y resistencia, representantes de 23 territorios indígenas y afrodescendientes acudieron a la Asamblea Nacional para pronunciarse sobre el futuro constitucional de su nación. El gesto no es menor: pueblos que durante generaciones fueron marginados del pacto social ahora participan en su reescritura, reclamando que la soberanía y la autonomía no son conceptos abstractos sino condiciones vivas de su existencia. La consulta revela cuánto pesa la memoria histórica cuando una comunidad decide, con voz propia, el