Durante veintiún años, un hombre condenado por agresión sexual construyó una segunda vida de lujo y respetabilidad bajo un nombre falso, navegando entre la impunidad y el olvido. El tiempo, sin embargo, no borró ni la memoria de su víctima ni la persistencia de quienes la buscaban. La captura de Ronald Fischer frente a las costas de Nueva Jersey, a bordo de un velero de un millón de dólares, recuerda que la justicia puede ser lenta pero que rara vez renuncia del todo a su camino.
Prófugo de Rhode Island capturado en yate tras 21 años de evasión
La víctima de agresión sexual, Cheryl Gingerich, fue obligada a abandonar su carrera como profesora de inglés debido al trauma del ataque en 2003.