Antes de tomar posesión, el presidente electo colombiano Abelardo de la Espriella anunció una reconfiguración profunda de la diplomacia de su país: Colombia romperá relaciones con Cuba y Nicaragua, cerrará decenas de misiones en el mundo y girará su mirada hacia Israel. En la historia de las naciones, cada cambio de brújula geopolítica revela no solo alianzas nuevas, sino también la imagen que un gobierno tiene de sí mismo y del orden mundial que desea habitar.