En el umbral de un nuevo mandato, Colombia contempla una pregunta antigua con ojos renovados: ¿puede el progreso construirse sin destruir lo que nos sostiene? El presidente electo Abelardo De La Espriella ha anunciado que el corredor vial entre Ciénaga y Barranquilla renacerá como la Vía Milagro, un proyecto que aspira a unir ingeniería y restauración ecológica en torno a la Ciénaga Grande del Magdalena. Es una apuesta por demostrar que la infraestructura y la naturaleza no tienen por qué ser adversarias, sino cómplices del mismo porvenir.