En el umbral de la tribuna más visible del mundo, Costa Rica vivió una sacudida institucional: la presidenta Laura Fernández destituyó a su canciller Manuel Tovar horas antes de que este pronunciara el discurso del país ante la Asamblea General de la ONU, acusándolo de no haberle transmitido la invitación a una cumbre presidencial del Escudo de las Américas liderada por Donald Trump. El episodio revela cuánto puede pesar una omisión —real o interpretada— cuando la política exterior se juega en los márgenes del protocolo y la confianza. Detrás del gesto disciplinario asoma la pregunta que toda
Presidenta de Costa Rica destituye al canciller por no informarle de reunión con Trump
El error en trasladarme esa invitación no pasó por alto
¿Por qué una presidenta no sabría de una reunión tan importante como la del Escudo de las Américas?
Eso es lo que Fernández dice que pasó. Tovar asistió como canciller, la reunión estaba en el calendario, pero ella afirma que nunca recibió la invitación presidencial. Es un fallo de comunicación que ella atribuyó a negligencia.
Pero espera. ¿Cómo no se entera una presidenta de que su canciller está en una reunión de catorce países liderada por Trump? ¿No hay sistemas de coordinación?
Eso es lo que hace la historia extraña. Ella eligió no ir a Nueva York, fue a Colombia en su lugar. Pero dice que no sabía que esa reunión específica estaba ocurriendo.
¿Y qué dice Tovar al respecto?
No lo niega directamente. Publica algo sobre la importancia de las reuniones, pero no confirma ni rechaza la acusación.
Entonces no tenemos su versión de los hechos. Solo tenemos la de ella.
Correcto. Y hay gente en la oposición que se pregunta si hay algo más detrás, algo que no estamos viendo.
¿Como qué?
No lo saben. Pero la velocidad de la destitución, el momento justo antes de su discurso en la ONU, deja espacio para sospechas.
¿Qué sabemos con certeza entonces?
Que Tovar fue destituido, que Fernández dice que fue por no informarle, que ella estaba en Colombia, que la reunión ocurrió, y que ahora hay incertidumbre sobre quién hablará por Costa Rica en la Asamblea General.
O Pulso
- Tovar fue destituido sin previo aviso el mismo día en que debía representar a Costa Rica ante la ONU, dejando en el aire quién leería el discurso esa noche.
- Fernández se disculpó personalmente ante la embajadora estadounidense por no haber asistido a la reunión con Trump, convirtiendo un error diplomático interno en una escena pública de reparación.
- La oposición y sectores del gabinete cuestionan si la negligencia fue el verdadero motivo, o si la destitución encubre tensiones más profundas dentro del oficialismo.
- Tovar, figura clave del movimiento gobernante, respondió en redes sociales sin desmentir ni confirmar la versión oficial, pero destacando la importancia de las reuniones a las que Fernández no asistió.
- La salida del canciller deja pendiente el rumbo de decisiones recientes de alto voltaje: la ruptura de relaciones con Cuba y el apoyo a la candidatura de Rebeca Grynspan a la secretaría general de la ONU.
En el umbral de la tribuna más visible del mundo, Costa Rica vivió una sacudida institucional: la presidenta Laura Fernández destituyó a su canciller Manuel Tovar horas antes de que este pronunciara el discurso del país ante la Asamblea General de la ONU, acusándolo de no haberle transmitido la invitación a una cumbre presidencial del Escudo de las Américas liderada por Donald Trump. El episodio revela cuánto puede pesar una omisión —real o interpretada— cuando la política exterior se juega en los márgenes del protocolo y la confianza. Detrás del gesto disciplinario asoma la pregunta que toda destitución súbita despierta: ¿fue realmente un descuido, o la gota que desbordó un vaso ya lleno?
Manuel Tovar fue destituido como canciller de Costa Rica el jueves, pocas horas antes de que debiera hablar en nombre del país ante la Asamblea General de Naciones Unidas. La presidenta Laura Fernández lo acusó de no haberle remitido la invitación a una reunión presidencial del Escudo de las Américas —la alianza de seguridad de catorce naciones liderada por Trump— celebrada el martes en Nueva York. Fernández había optado por visitar Colombia y reunirse con el presidente Abelardo de la Espriella, sin saber, según ella, que ese encuentro presidencial estaba programado.
Mientras la presidenta estaba en Bogotá, Tovar asistió a la reunión en calidad de canciller. Al regresar, Fernández participó en un acto de cooperación en seguridad con Estados Unidos, donde se disculpó ante la embajadora Melinda Hildebrand y anunció que el error de no haberle hecho llegar la invitación le había costado el cargo a Tovar. Reafirmó el compromiso de Costa Rica con el Escudo de las Américas. La decisión tomó por sorpresa a miembros del gabinete, y en la oposición surgieron dudas sobre si había motivos más profundos detrás de la destitución.
Tovar, exministro de Comercio Exterior durante la administración de Rodrigo Chaves y figura relevante del oficialismo, reaccionó en redes sociales sin confirmar ni desmentir la versión presidencial, pero subrayando la importancia de los encuentros de alto nivel en la ONU, incluida la campaña de Rebeca Grynspan para convertirse en secretaria general de Naciones Unidas. Su salida dejó sin resolver quién pronunciaría el discurso costarricense esa noche, un texto que habría marcado posiciones firmes a favor de Israel y en contra de Cuba —país con el que Tovar había anunciado, días antes, la ruptura de relaciones diplomáticas tras una reunión con el secretario de Estado Marco Rubio en Washington.
Manuel Tovar, el canciller de Costa Rica, fue destituido el jueves sin previo aviso, apenas horas antes de que debiera pronunciar el discurso de su país ante la Asamblea General de Naciones Unidas. La presidenta Laura Fernández lo acusó de negligencia: Tovar no le había transmitido la invitación a una reunión presidencial que se celebró el martes en Nueva York como parte de la iniciativa Escudo de las Américas, la alianza de seguridad de catorce naciones liderada por Donald Trump de la cual Costa Rica es miembro.
Fernández había decidido no viajar a Nueva York durante la semana de sesiones de la Asamblea General de la ONU. En su lugar, optó por una visita oficial a Colombia para reunirse con el presidente Abelardo de la Espriella. Mientras ella estaba en Bogotá, Tovar asistió a la reunión del Escudo de las Américas en su calidad de Ministro de Relaciones Exteriores. La presidenta costarricense afirmó que desconocía completamente que ese encuentro presidencial estuviera programado. En un comunicado oficial, la Presidencia de la República describió la omisión de Tovar como una negligencia que le impidió participar en una sesión de importancia estratégica para el país.
El mismo jueves, Fernández participó en un acto de entrega de cooperación estadounidense en materia de seguridad. Allí se disculpó ante la embajadora Melinda Hildebrand por su ausencia en la reunión con Trump. Reconoció públicamente que alguien había cometido un error al no hacerle llegar la invitación del gobierno estadounidense, y anunció que ese error había costado el cargo al canciller. Dijo que reiteraba el compromiso firme de Costa Rica con el Escudo de las Américas. La decisión sorprendió a miembros del gabinete, quienes la calificaron como un golpe inesperado. En sectores de la oposición, sin embargo, surgieron preguntas sobre si existían motivos más profundos detrás de la destitución o si realmente la Presidencia había ignorado la cita convocada por Trump.
Tovar, quien había sido ministro de Comercio Exterior durante la administración anterior de Rodrigo Chaves y era una figura importante dentro del movimiento oficialista, publicó una reacción en redes sociales el mismo mediodía. No confirmó ni rechazó explícitamente la versión de Fernández sobre lo ocurrido, pero sí subrayó la importancia de las reuniones a las que ella no había asistido. Mencionó la relevancia de la semana de alto nivel en la ONU en medio de los desafíos globales actuales, y destacó la oportunidad de asegurar la elección histórica de Rebeca Grynspan, la candidata costarricense que continúa su campaña para convertirse en secretaria general de Naciones Unidas, cargo que debe dejar este año el portugués António Guterres.
La destitución dejó incertidumbre sobre quién pronunciaría el discurso de Costa Rica ante la Asamblea General esa noche. Estaba previsto que Tovar lo hiciera, y el texto habría marcado líneas duras del gobierno en favor de Israel y en contra de Cuba. Esa misma semana, Tovar había anunciado que Costa Rica rompía relaciones formales con el gobierno de Miguel Díaz-Canel, una decisión que fue repudiada por La Habana por la falta de notificación oficial previa. Tovar había comunicado la ruptura con Cuba después de una reunión que sostuvo en Washington con el secretario de Estado Marco Rubio el dieciséis de septiembre, el primer encuentro del jefe de la diplomacia estadounidense con autoridades del gobierno costarricense desde que este asumió funciones en mayo.
Citações Notáveis
Esta negligencia no le permitió a la señora mandataria participar en la sesión, lo cual causó un daño de carácter estratégico— Comunicado de la Presidencia de la República de Costa Rica
Lamento mi ausencia. El error en trasladarme esa invitación de su gobierno no pasó por alto y hoy fue destituido el canciller de la República— Presidenta Laura Fernández, ante la embajadora Melinda Hildebrand