En la víspera del cierre de listas al Senado, el Partido Popular y Vox negocian a contrarreloj una fórmula que podría alterar el reparto de escaños en la cámara alta de cara a las elecciones del 29 de noviembre. Lo que está en juego no es solo una mayoría parlamentaria, sino la capacidad de renovar órganos constitucionales cuyos mandatos ya han caducado. Como tantas veces en la política de las alianzas, la aritmética de unos pocos escaños en provincias concretas puede pesar más que los programas, y la decisión de retirar o no candidaturas revela hasta qué punto la democracia representativa dep
PP y Vox negocian a contrarreloj una fórmula conjunta para asegurarse el control del Senado
Los acuerdos importan incluso más que en el Congreso
¿Por qué importa tanto un acuerdo sobre el Senado y no sobre el Congreso?
Porque el sistema es muy mayoritario. En cada provincia se eligen cuatro senadores, pero se vota a tres nombres, así que el más votado suele llevarse tres y el segundo uno. El tercero casi no cuenta.
Y ahí entra Vox.
Sí. Si Vox no presenta lista donde no tiene opciones, sus votos podrían ir al PP en provincias muy igualadas, como Jaén, Sevilla o Zaragoza, y allí se juegan tres senadores contra uno.
Conviene separar lo que sabemos. Sabemos que hay negociación y que las listas cierran a las 23.59. Que el voto de Vox se traslade al PP es una hipótesis, no un dato.
¿Qué piden unos y otros?
Vox pide grupo propio, que son 10 senadores, reducibles a seis, y senadores autonómicos como compensación. También planteó que el PP no concurra en sitios como Cataluña. Feijóo admitió esa posibilidad solo de forma excepcional.
Ojo: lo de las contrapartidas viene de fuentes, no de un acuerdo publicado. Y el «todo va muy bien» es de una fuente anónima.
¿Y las fricciones públicas?
Abascal criticó a Albiol y a Álvarez de Toledo por decir que Sánchez quiere engordar a Vox. Aun así, él y Feijóo hablan directamente.
Y las provincias clave son estimaciones de EL PAÍS, no resultados. Tampoco está claro qué pasará si no hay pacto: retirar listas es solo una vía que algunos senadores mencionan.
Der Puls
- Las listas al Senado deben registrarse antes de la medianoche del lunes, y el acuerdo entre PP y Vox sigue sin cerrarse.
- Vox exige grupo propio en la cámara y que el PP renuncie a presentarse en provincias donde tiene pocas opciones, mientras el PP estudia la fórmula con microcirugía sobre encuestas actuales.
- Abascal y figuras del PP como Albiol y Álvarez de Toledo se han enfrentado públicamente, y los ataques cruzados tensan una negociación que todos dicen que va bien.
- Si no hay acuerdo, la vía alternativa es retirar listas antes de votar, mientras un pacto daría al PP la mayoría reforzada necesaria para renovar el Constitucional.
En la víspera del cierre de listas al Senado, el Partido Popular y Vox negocian a contrarreloj una fórmula que podría alterar el reparto de escaños en la cámara alta de cara a las elecciones del 29 de noviembre. Lo que está en juego no es solo una mayoría parlamentaria, sino la capacidad de renovar órganos constitucionales cuyos mandatos ya han caducado. Como tantas veces en la política de las alianzas, la aritmética de unos pocos escaños en provincias concretas puede pesar más que los programas, y la decisión de retirar o no candidaturas revela hasta qué punto la democracia representativa depende de cálculos de último minuto.
El domingo, en Salamanca, Alberto Núñez Feijóo presentó a los cabezas de lista del PP al Congreso ante un público en el que estaba Pedro Rollán, presidente del Senado. La cámara alta ha sido durante esta legislatura un espacio de fuerte actividad opositora, y ahora Feijóo aspira a los tres quintos del hemiciclo para asegurar una mayoría reforzada tras el 29-N.
Para conseguirlo, Génova negocia contrarreloj con Vox. Santiago Abascal habla de posibilidades de acuerdo, mientras una fuente cercana a las conversaciones resume el momento con un escueto «todo va muy bien». Las listas se cierran a medianoche de este lunes.
El PP ha estudiado las encuestas del Senado con detalle. Vox reclama un grupo propio y que el PP no se presente en provincias donde tiene pocas opciones, como Cataluña, a cambio de compensaciones autonómicas. Feijóo admitió que podría ocurrir «excepcionalmente», mientras algunos senadores confían en llegar «sobre la bocina» y otros plantean retirar listas antes de votar si no hay pacto.
La tensión persiste. Abascal criticó en X a Albiol y Álvarez de Toledo por sus declaraciones sobre un supuesto interés de Sánchez en fortalecer a Vox, y Carlos H. Quero recordó que quedan 40 días. El sistema mayoritario convierte cada provincia en un pulso de tres escaños contra uno, y la decisión de esta noche puede inclinar el equilibrio total.
Entre el público que llenó el domingo el Centro de Artes Escénicas y de la Música de Salamanca, en el acto de presentación de los cabezas de lista del PP al Congreso, había varios senadores. Estaba también Pedro Rollán, presidente del Senado, que ha dirigido la Cámara con mayoría absoluta popular durante la legislatura que termina, con una actividad inusual y con la institución convertida en cámara de oposición al Gobierno. Ahora Alberto Núñez Feijóo quiere más que mantener esa mayoría: aspira a los tres quintos del hemiciclo.
Para lograrlo, Génova negocia a última hora con Vox una fórmula que frene la coalición Senado de progreso, formada por el PSOE y otras fuerzas de izquierda. Los tres quintos permitirían además una mayoría reforzada tras el 29-N, imprescindible para nombramientos como los de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional cuyo mandato está caducado. Las listas se cierran a las 23.59 de este lunes. Santiago Abascal dijo el domingo en La Vanguardia: «Creo que hay posibilidades de acordar algo». Una fuente conocedora de las conversaciones respondió, misteriosa: «Todo va muy bien».
En la dirección del PP llevan tiempo estudiando encuestas del Senado, explican fuentes del comité de dirección, y el análisis se intensificó tras cerrarse, hace diez días, el pacto de Senado de progreso, en la última jornada para presentar coaliciones. Otra fuente popular habla de «microcirugía» y precisa que la referencia deben ser los trackings actuales, no los resultados de 2023.
Ese año Vox no obtuvo senadores por voto directo, pero sus sondeos actuales están muy por encima. Con esa fuerza, el partido de Abascal reclama a Feijóo un grupo propio, que en el Senado exige 10 parlamentarios y puede reducirse a seis una vez constituido. A cambio, no presentaría listas en circunscripciones donde, por el sistema de elección, no tiene opciones. La contrapartida serían senadores autonómicos como compensación. Vox también planteó que el PP no concurra en provincias donde lo tiene complicadísimo, como Cataluña.
Feijóo admitió el viernes en la Cadena Ser que eso podría ocurrir «excepcionalmente», en alguna provincia donde el PP nunca ha tenido senador. El domingo no respondió a preguntas sobre el pacto, para no restar foco al mitin, en el que acusó a Pedro Sánchez de azuzar las protestas violentas en Barcelona: «Está jugando con fuego». Génova señala este lunes como el día en que se sabrá el desenlace. El comité de dirección se reúne en la sede, con rueda de prensa a las 13.00.
Entre los senadores había optimismo. «Será sobre la bocina», dijo uno. La mayoría veía bien que el PP no se presente en ciertas provincias: «Si nosotros pedimos un gesto, también tenemos que responder». Otros apuntaban un plan alternativo si no hay pacto a tiempo: la normativa permite retirar listas después, antes de abrirse las urnas, además de hacer mucha «pedagogía» en campaña para que los electores mediten su voto con los datos en la mano.
La tensión no ha desaparecido. Abascal mostró en X su enfado con Xavier García Albiol, cabeza de lista del PP por Barcelona, y con Cayetana Álvarez de Toledo, número dos por Madrid, por sus entrevistas en La Razón y El Mundo, donde acusan a Sánchez de querer engordar a Vox para debilitar al PP. «Ya está el PP con los argumentos falaces de julio de 2023», escribió, y añadió que desde entonces solo el apoyo creciente a Vox garantiza la alternativa. El diputado Carlos H. Quero advirtió de que quedan 40 días y de que algunos parecen querer repetir «el veranito del desastre del 23». Feijóo reveló que él y Abascal mantienen comunicación directa.
Los acuerdos pesan aún más que en el Congreso. Cada provincia elige cuatro senadores, pero cada votante marca solo tres nombres, casi siempre de su partido. El más votado suele llevarse tres escaños y el segundo, el cuarto; el sistema premia al primero y machaca al tercero. Según estimaciones de EL PAÍS, la llave está en provincias donde PP y la lista de izquierdas tienen opciones parecidas: Jaén, Córdoba, Alicante, Sevilla, Granada, Zaragoza, Guadalajara, Cáceres, Badajoz o Huelva, entre otras. En cada una se juegan tres senadores contra uno, y la retirada de Vox puede inclinar el equilibrio total. La medianoche dirá si hay pacto o si queda la vía de retirar listas antes del voto.
Bemerkenswerte Zitate
Creo que hay posibilidades de acordar algo— Santiago Abascal, en La Vanguardia
Está jugando con fuego— Alberto Núñez Feijóo, sobre Pedro Sánchez, en Salamanca