En el bullicioso corazón comercial de Las Malvinas, Lima, la Policía Nacional del Perú descorrió el velo sobre una red que había convertido el robo de tecnología en un comercio casi ordinario. Más de 870 celulares de alta gama y 60 chips biométricos incautados en la galería Mesa Redonda revelan que el crimen organizado no siempre opera en las sombras, sino a veces bajo la luz fluorescente de un stand de mercado. La operación, encabezada por el propio comandante general Óscar Arriola, recuerda que la impunidad prospera donde la normalidad la encubre.