En Vicente López, Platense y Boca protagonizaron uno de esos encuentros donde el marcador no alcanza para contar la historia completa: el dominio no siempre se traduce en victoria, y la resistencia organizada puede ser tan elocuente como el gol. Ante cinco mil hinchas visitantes, Boca buscó con insistencia pero encontró en Cozzani y en la defensa del Calamar un muro que el talento xeneize no supo derribar. El empate sin goles, válido por el Clausura, deja a ambos equipos con preguntas abiertas y con la sensación de que lo más importante aún está por resolverse.
Platense y Boca igualan sin goles en Vicente López por el Clausura
Boca dominó pero no pudo romper la solidez defensiva del Calamar
¿Por qué un equipo que dominó tanto no pudo convertir?
Platense fue muy sólido defensivamente. Cozzani hizo dos o tres atajadas importantes, y la defensa cerró rápido cuando fue necesario. Boca tuvo chances, pero le faltó precisión en los últimos metros.
¿Qué pasó con ese gol que anularon?
Giménez definió bien, pero había mano en la jugada previa. El VAR lo detectó sin necesidad de revisar. Fue una decisión correcta, pero cambió el ritmo del partido.
¿Cómo llegó Platense a este partido?
Recién había asumido Martín Palermo como entrenador. El equipo estaba invicto, con una victoria y un empate. Eso les dio confianza para jugar sin miedo contra un rival superior.
¿Qué problemas tiene Boca para el futuro?
Paredes y Pellegrino terminaron con molestias físicas. Arrubarrena va a tener que resolver eso. Además, le falta un delantero de referencia en el área.
¿Qué viste en el juego de Boca?
Crecimiento. De a poco mostraba la identidad que quiere el técnico. Flores por la derecha fue peligroso, y Aranda como mediapunta generaba juego. Pero sin un nueve, les cuesta cerrar las acciones.
¿Fue un buen resultado para Platense?
Sí. Mantener el arco en cero contra Boca, siendo invicto desde la llegada de Palermo, es un logro. Defensivamente estuvieron muy bien.
Der Puls
- Boca dominó el partido con claridad pero careció de un delantero de área que convirtiera su superioridad en goles concretos.
- Un tanto de Platense que parecía romper el cero fue anulado por VAR al detectarse una mano, frenando el único momento de euforia local.
- El arquero Cozzani se convirtió en el protagonista silencioso del partido, respondiendo con acierto en las ocasiones más peligrosas del visitante.
- Arrubarrena enfrenta un problema adicional: Paredes y Pellegrino salieron con molestias físicas que complican la planificación de los próximos partidos.
- Martín Palermo, recién llegado al banco de Platense, suma su segundo partido sin derrota y consolida una identidad defensiva que le da solidez al equipo.
En Vicente López, Platense y Boca protagonizaron uno de esos encuentros donde el marcador no alcanza para contar la historia completa: el dominio no siempre se traduce en victoria, y la resistencia organizada puede ser tan elocuente como el gol. Ante cinco mil hinchas visitantes, Boca buscó con insistencia pero encontró en Cozzani y en la defensa del Calamar un muro que el talento xeneize no supo derribar. El empate sin goles, válido por el Clausura, deja a ambos equipos con preguntas abiertas y con la sensación de que lo más importante aún está por resolverse.
La cancha de Vicente López albergó un 0-0 entre Platense y Boca por el torneo Clausura, con cinco mil hinchas xeneizes en las tribunas y un partido que tuvo más historia de la que el marcador sugiere.
Desde el inicio, Boca intentó imponer condiciones. Flores desbordaba por la derecha y generaba peligro, mientras Velasco desperdició una oportunidad clara al equivocarse en la ejecución. La única ilusión local llegó cuando Di Lollo definió al primer palo, pero el árbitro Baliño anuló el gol por una mano detectada por el VAR, sin necesidad de revisar las imágenes.
En el complemento, Aranda funcionó como mediapunta y habilitó a Villa en varias ocasiones, aunque sin precisión en el remate final. Cozzani fue el gran protagonista del Calamar: adivinó intenciones y evitó el gol visitante con reflejos oportunos. Togni también generó peligro con un centro que Giménez cabeceó con intención, pero Montero respondió bien bajo los tres palos.
Boca mostraba señales de crecimiento colectivo, especialmente en la combinación entre Flores y Aranda por la derecha, pero le faltó un nueve de referencia y mayor explosión en Villa para traducir el dominio en ventaja. Platense, dirigido por Martín Palermo desde hace apenas unos días, sumó su segundo partido sin derrota con una propuesta defensiva ordenada y efectiva. Arrubarrena, en tanto, deberá resolver las molestias físicas de Paredes y Pellegrino antes de los próximos compromisos del torneo.
La cancha de Vicente López fue el escenario de un partido sin goles entre Platense y Boca, disputado ante aproximadamente cinco mil hinchas xeneizes que viajaron para alentar al equipo de la ribera. El encuentro, válido por el torneo Clausura, mostró a un Boca que dominó las acciones pero que no logró romper la solidez defensiva del equipo local.
Desde los primeros minutos, el equipo dirigido por Rodolfo Arrubarrena buscó imponer su juego. Flores desbordaba por la derecha y generaba centros peligrosos. En una de esas jugadas, la pelota llegó hasta Ascacíbar, quien habilitó a Merentiel. La defensa de Platense cerró rápido y evitó que el delantero xeneize definiera. Luego fue Velasco quien tuvo tiempo y espacio para pensar dónde colocar el balón, pero el ex Independiente se equivocó en su ejecución y desperdició una oportunidad clara.
La primera acción que parecía romper el empate llegó cuando Giménez pasó a Gorosito y luego a Di Lollo. El delantero de Platense definió al primer palo, dejando sin reacción a Montero. Sin embargo, el árbitro Jorge Baliño hizo la seña del VAR y anuló el gol sin necesidad de revisar: los asistentes tecnológicos habían detectado una mano en la jugada. Fue una decisión que frenó el impulso del equipo local.
Boca siguió buscando. Merentiel centró para Villa, quien reciclaba la jugada pegado a la banda. Lozano se metió en el área, recibió la pelota y definió, pero Cozzani, el arquero de Platense, adivinó la intención y evitó el gol con una buena respuesta. Platense respondió con una acción que había ensayado en el primer tiempo: García peina el balón, participa Togni, Lozano se equivoca cerrando hacia adentro, y la pelota llega a Retamar, quien convierte su segundo tanto con la camiseta del Calamar.
En el segundo tiempo, Aranda se posicionó como un mediapunta clásico, transformándose en pasador. Habilitó con el revés del pie a Villa, quien corrió hacia el palo más lejano del arco de Platense, pero el remate se fue desviado. Togni sacó un centro perfecto a la cabeza de Luciano Giménez. El delantero cabeceó con intención de sorprender a Montero, pero el arquero xeneize se estiró todo lo que pudo y mandó la pelota al córner.
Boca acorraló al Calamar durante buena parte del partido. Llegaba por los costados y los mediocampistas se ofrecían para asociarse. Lo que le faltaba era presencia ofensiva en el área, ya que jugaba sin un nueve de referencia, y también explosión en Villa. Sin embargo, el equipo comenzaba a hacer méritos para ponerse en ventaja, especialmente por la banda derecha con Flores. Cada vez que Flores y Aranda se juntaban pasaba algo: el lateral desbordaba, el mediapunta llegaba y estaba a punto de habilitar de taco para la definición de Villa, pero no le salía.
Platense llegó a Vicente López bajo la dirección de Martín Palermo, quien había asumido días antes. El equipo se mantenía invicto con una victoria y un empate desde su llegada. Boca, por su parte, mostraba signos de que su juego iba creciendo, de a poco revelando la identidad que buscaba el cuerpo técnico. El partido terminó sin goles. Arrubarrena tendría trabajo en el entretiempo: lo más probable era que debiera quitar del campo a Paredes y Pellegrino, ambos con molestias físicas que comprometían su continuidad.
Bemerkenswerte Zitate
Boca mostraba signos de que su juego iba creciendo, de a poco revelando la identidad que buscaba el cuerpo técnico— Narración del partido