En un quirófano de Hanói, un equipo de obstetras y anestesiólogos vietnamitas se enfrentó a la fragilidad de dos vidas al mismo tiempo: una madre de 130 kilogramos con preeclampsia grave y el hijo que llevaba en la semana 37 de gestación. La medicina, cuando se ejerce con precisión y coordinación, puede convertir lo improbable en posible. El primer llanto del recién nacido de 2.550 gramos fue la respuesta a horas de tensión y preparación, y un recordatorio de que la obesidad en el embarazo exige vigilancia especializada, no indiferencia.
Parto exitoso de mujer con obesidad severa y preeclampsia grave en Hanoi
Madre e hijo nacieron en condición estable tras intervención quirúrgica de alto riesgo; el bebé pesó 2.550 gramos.