Pagos digitales disparan en Colombia: QR y billeteras móviles transforman compras diarias

El teléfono se ha convertido en la billetera que importa
Refleja cómo los colombianos han dejado atrás el efectivo y adoptado el móvil como herramienta principal de pago.

En Colombia, el dinero está cambiando de forma sin que la mayoría lo haya decidido conscientemente: el teléfono ha reemplazado al billete como instrumento de intercambio cotidiano. Un estudio global que abarca 42 países sitúa al país en medio de una transformación financiera acelerada, donde el 76% de los pagos móviles en comercios físicos ya ocurren mediante códigos QR y el sistema Bre-B superó 600 millones de transacciones en sus primeros seis meses. Lo que antes era privilegio de pocos se convierte en infraestructura de todos, recordándonos que las revoluciones más profundas no siempre llegan con fanfarria, sino con el parpadeo silencioso de una pantalla.

  • El efectivo retrocede a un ritmo que sorprende incluso a los expertos: tres de cada cuatro pagos móviles en tiendas físicas ya se hacen con un código QR, no con billetes.
  • El sistema Bre-B procesó más de 600 millones de transacciones en solo seis meses, una cifra que revela la escala y la velocidad de un cambio que no da señales de detenerse.
  • Aplicaciones como Nequi y DaviPlata están incorporando al sistema financiero a millones de colombianos que antes vivían al margen de la banca tradicional, ampliando el alcance social de la transformación.
  • Las tarjetas físicas no desaparecen, pero se vuelven invisibles: guardadas en billeteras digitales, siguen operando detrás de cada pago con el teléfono sin necesitar salir del bolsillo.
  • Expertos advierten que el mercado colombiano de pagos digitales está apenas en su adolescencia, con al menos cinco años más de expansión proyectada y espacio para nuevas fintech e inversores internacionales.

En las calles de Colombia, la transacción más cotidiana ha cambiado de forma. Donde antes sonaba el tintineo de monedas, ahora aparece un teléfono apuntando a un código QR pegado en la caja del café o en el mostrador de la tienda de barrio. La pantalla parpadea y el pago se completa en segundos. Lo que parecía futurista hace apenas unos años se ha convertido en la rutina de millones.

El Global Payments Report 2026, que examina el comportamiento de consumidores en 42 países, confirma que Colombia atraviesa una transformación profunda: el 76% de todas las transacciones desde teléfonos móviles en establecimientos físicos se realizan mediante códigos QR. Detrás de esa cifra hay fuerzas que se refuerzan mutuamente. El sistema Bre-B, impulsado por el Banco de la República, procesó más de 600 millones de transacciones en sus primeros seis meses. Al mismo tiempo, aplicaciones como Nequi y DaviPlata han democratizado el acceso financiero para personas que antes tenían una relación distante con la banca tradicional.

Las billeteras digitales ya representan el 29% del valor total de transacciones de comercio electrónico en 2025, superadas únicamente por las transferencias de cuenta a cuenta. Juan Pablo D'Antiochia, de Global Payments, lo resume con claridad: los consumidores empujan este cambio porque quieren experiencias más rápidas, más seguras y más simples. Las tarjetas de crédito y débito no desaparecen en este proceso; simplemente se vuelven invisibles, guardadas digitalmente en el teléfono que todos llevan.

Lo que sorprende a los analistas es que Colombia aún tiene amplio espacio para crecer. El open banking y el open finance podrían catalizar la llegada de nuevas fintech y competidores internacionales, con al menos cinco años más de expansión proyectada. El mercado no está saturado; está apenas en su adolescencia. Cada día más colombianos dejan el efectivo en casa, y lo que comenzó como conveniencia para algunos se perfila como la expectativa inevitable para todos.

En las calles de Colombia, la transacción más cotidiana ha cambiado de forma. Donde antes sonaba el tintineo de monedas o se extendía un billete arrugado, ahora aparece un teléfono. Se apunta a un código QR pegado en la caja del café, en el mostrador de la tienda de barrio, en la puerta del bus. La pantalla parpadea. El pago se completa en segundos. Lo que parecía futurista hace apenas unos años se ha convertido en la rutina de millones de colombianos.

Este cambio no es accidental. El Global Payments Report 2026, un estudio que examina el comportamiento de consumidores en 42 países, revela que Colombia está en medio de una transformación profunda en cómo sus ciudadanos intercambian dinero. Los datos son contundentes: el 76 por ciento de todas las transacciones realizadas desde teléfonos móviles en establecimientos físicos ahora se hacen mediante códigos QR. Es una cifra que habla de una adopción masiva y veloz de herramientas digitales que hace apenas una década parecían marginales.

Detrás de esta velocidad hay fuerzas que se refuerzan mutuamente. El sistema Bre-B, impulsado por el Banco de la República como plataforma de transferencias instantáneas, procesó más de 600 millones de transacciones durante sus primeros seis meses de funcionamiento. Simultáneamente, aplicaciones como Nequi y DaviPlata han democratizado el acceso a servicios financieros para personas que antes tenían una relación distante o nula con la banca tradicional. Estas plataformas no solo permiten pagar; abren puertas a un ecosistema financiero que antes estaba cerrado para millones.

Las billeteras digitales, esos espacios virtuales donde vive el dinero de hoy, ya representan el 29 por ciento del valor total de transacciones de comercio electrónico en Colombia durante 2025. Solo las transferencias de cuenta a cuenta las superan como método de pago preferido. Juan Pablo D'Antiochia, gerente general del negocio Enterprise para América Latina de Global Payments, lo explicó de manera clara: los consumidores están empujando este cambio porque quieren experiencias más rápidas, más seguras, más simples. La competencia ya no ocurre en la billetera física que cabe en un bolsillo, sino en el teléfono que todos llevan.

Una pregunta natural surge: ¿qué pasa con las tarjetas de crédito y débito? La respuesta es más matizada de lo que parece. Esas tarjetas no desaparecen; simplemente se vuelven invisibles. Cuando alguien paga con Apple Pay o Google Wallet, cuando compra un viaje en una aplicación de transporte o renueva una suscripción, está usando una tarjeta bancaria que está guardada digitalmente en su teléfono. El plástico sigue ahí, solo que ya no necesita salir del bolsillo. El ecosistema financiero no está siendo reemplazado; está siendo reconfigurado.

Lo que sorprende a los analistas es que Colombia aún tiene espacio para crecer. Bre-B, junto con iniciativas de open finance y open banking, podría catalizar la llegada de nuevas empresas fintech y competidores internacionales. D'Antiochia fue explícito: el país podría experimentar al menos cinco años más de expansión e innovación en pagos digitales. El mercado no está saturado; está apenas en su adolescencia.

Mientras tanto, la tendencia es irreversible. Cada día más colombianos dejan el efectivo en casa. El teléfono se ha convertido en la billetera que importa. Lo que comenzó como una conveniencia para algunos se ha transformado en la norma para muchos, y probablemente será la expectativa para todos.

Los consumidores están impulsando este progreso a través de sus crecientes expectativas de experiencias de pago más rápidas, seguras y simples
— Juan Pablo D'Antiochia, gerente general de Global Payments para América Latina
El ecosistema fintech todavía puede continuar creciendo y bastante
— Juan Pablo D'Antiochia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el código QR se impuso tan rápido en Colombia cuando hay otras formas de pago digital disponibles?

Model

El QR es simple. No requiere tecnología sofisticada en el comerciante, no necesita máquinas costosas. Un pequeño negocio puede empezar a recibirlo mañana. Es accesible de una manera que otras herramientas no lo son.

Inventor

Pero eso no explica por qué el 76 por ciento de los pagos móviles lo usan. Eso es casi universal.

Model

Porque una vez que el comerciante lo adopta, el cliente lo ve, lo prueba, y funciona. Se crea un círculo. Y cuando Bre-B llegó con 600 millones de transacciones en seis meses, demostró que la infraestructura estaba lista. La confianza creció.

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¿Qué significa que Nequi y DaviPlata hayan abierto puertas a personas sin acceso bancario?

Model

Significa que millones de colombianos que nunca tuvieron una cuenta en un banco tradicional ahora pueden transferir dinero, pagar servicios, ahorrar. No necesitan ir a una sucursal. Solo un teléfono. Eso es inclusión financiera real.

Inventor

¿Las tarjetas de crédito van a desaparecer?

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No. Están desapareciendo del bolsillo, no del sistema. Apple Pay usa tu tarjeta. Tus suscripciones usan tu tarjeta. Simplemente ya no ves el plástico. Sigue siendo el motor, solo que oculto.

Inventor

¿Qué pasa en los próximos cinco años?

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Más competencia, más innovación, probablemente actores internacionales llegando al mercado. El ecosistema fintech colombiano está lejos de estar maduro. Hay espacio para crecer bastante más.

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