Lo que nació como el festejo de una boda real en Múnich en 1810 se ha convertido, a lo largo de más de dos siglos, en el festival de cerveza más grande del mundo y en un fenómeno cultural que ha cruzado océanos hasta enraizarse en América Latina. Hoy, sin embargo, la misma tradición que democratizó la celebración bávara enfrenta una paradoja moderna: la inflación amenaza con transformar una fiesta popular en un privilegio de pocos. El Oktoberfest, como tantas instituciones humanas, se encuentra en el umbral entre la memoria y la adaptación.
Oktoberfest: de boda real alemana a la mayor fiesta de cerveza mundial
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