Dos años después de la mortal DANA de 2024, los pueblos valencianos que sobrevivieron a aquella catástrofe descubren que el cuerpo recuerda lo que la voluntad quisiera olvidar. Una tromba de agua el 16 de septiembre de 2026 —sin ser devastadora— bastó para reactivar un miedo que se ha instalado como huésped permanente en estas comunidades. En un mundo donde el cambio climático multiplica los fenómenos extremos, la pregunta ya no es solo cómo reconstruir lo que se pierde, sino cómo habitar un presente en el que la amenaza parece no tener fin.
El trauma de la DANA persigue a los pueblos: "Creo que no nos lo vamos a quitar nunca"
Residentes de pueblos afectados por la DANA de 2024 sufren trauma psicológico persistente y ansiedad ante nuevos eventos climáticos.