En Rancagua, una ciudad minera del corazón de Chile, el club O'Higgins recibe a Boca Juniors con la misión de revertir una desventaja de un gol y avanzar en la Copa Sudamericana 2026. Es el tipo de noche que el fútbol reserva para los que se atreven a creer: los locales deben ganar contra un rival que lleva 18 años invicto en suelo chileno. La partida de su figura más querida, el argentino Francisco González, convierte el encuentro en algo más que un partido de copa; es también una despedida, un umbral entre lo que fue y lo que podría ser.