En el cruce entre la rivalidad tecnológica y la alianza estratégica, Nvidia ha revelado que sostiene participaciones de casi US$21.000 millones en SpaceX y US$30.000 millones en Intel, convirtiendo antiguas tensiones competitivas en apuestas de largo aliento. La triplicación de su posición en Intel en apenas noventa días, y el vínculo con SpaceX tejido a través de la inteligencia artificial de Musk, sugieren que el fabricante de chips no solo vende el futuro: también lo financia. Es el momento en que las fronteras entre competidores, socios e inversores se disuelven en la lógica de una industr