En un momento en que los mercados cuestionaban su ritmo de innovación, Nvidia ha respondido con hechos: los chips Vera Rubin, su nueva generación de aceleradores de inteligencia artificial, ya no son una promesa sino una realidad desplegada en los centros de datos de las empresas más influyentes del mundo. La confirmación, hecha desde Santa Clara por el vicepresidente ejecutivo Ian Buck, sitúa a Nvidia en el centro de una carrera tecnológica que redefine cómo se construye y se procesa la inteligencia artificial a escala global. En un sector donde la velocidad de adopción determina el liderazgo