En 2025, diez millones de familias hispanas cruzaron el umbral de la propiedad inmobiliaria en Estados Unidos, protagonizando casi la totalidad del crecimiento neto de propietarios en el país. Lo que los números revelan no es solo un récord estadístico, sino la consolidación de la vivienda como el instrumento más poderoso con el que las comunidades latinas están reconstruyendo su lugar en la economía americana. La brecha de riqueza se estrecha, el patrimonio se triplica, y una comunidad históricamente excluida del mercado inmobiliario reescribe, ladrillo a ladrillo, su propia historia económic