Nueve integrantes de banda 'Las Pirañas' van a la cárcel por robo de celulares en Metro de Medellín

Desaparecían entre la multitud, pasando los celulares a un compañero que esperaba atento
La banda operaba con roles definidos en las estaciones más congestionadas del Metro de Medellín.
Mark

¿Por qué el Metro de Medellín se convirtió en el lugar preferido para esta banda?

Mimi

Las estaciones son espacios de máxima vulnerabilidad. Hay miles de personas en movimiento, la atención dividida, el caos controlado de la multitud. Es el ambiente perfecto para desaparecer después de robar.

Mark

El método del cosquilleo suena casi artesanal. ¿Cómo es que una banda de diez personas coordinaba esto sin que nadie se diera cuenta?

Mimi

No es artesanal en absoluto. Cada persona tenía un rol específico: algunos bloqueaban, otros empujaban, uno robaba, otro recibía. Es como una coreografía ensayada. La víctima estaba tan desorientada por el empujón que ni siquiera sentía que le sacaban el celular.

Mark

¿Qué encontraron en los allanamientos que fue más revelador?

Mimi

Los treinta celulares y los repuestos. Eso no es un robo ocasional. Es inventario. Significa que tenían un sistema de distribución, probablemente vendían las piezas por separado. Era un negocio.

Mark

¿Por qué tardó más de un año en ser desmantelada?

Mimi

Porque operaban en las estaciones más congestionadas, donde la policía tiene dificultades para moverse. Y porque la técnica es rápida: entran, roban, salen. Para cuando la víctima se da cuenta, ya están lejos.

Mark

¿Qué significa que haya cinco mujeres en la banda?

Mimi

Que no hay un perfil único. Las mujeres pueden ser tan efectivas en esto como los hombres, a veces más porque la gente baja la guardia. Eran parte integral de la operación, no accesorios.

  • Durante más de un año, los usuarios del Metro de Medellín fueron víctimas silenciosas de una banda que perfeccionó el arte del robo invisible en las estaciones más concurridas de la ciudad.
  • La técnica del cosquilleo —coordinada entre diez integrantes con roles asignados— convirtió cada hora pico en una operación delictiva casi imperceptible para las víctimas.
  • Las estaciones San Antonio, Poblado, Cisneros y Parque Berrío se volvieron escenarios recurrentes de al menos dieciséis hechos delictivos documentados por la Fiscalía.
  • Tres allanamientos en la comuna 3-Manrique revelaron el alcance del botín: treinta celulares, decenas de repuestos y sustancias estupefacientes, exponiendo la infraestructura detrás de los hurtos.
  • Un juez envió a la cárcel a los nueve procesados, imputados por concierto para delinquir agravado y hurto calificado, marcando el cierre judicial de una empresa criminal bien estructurada.

En las entrañas del Metro de Medellín, donde miles de ciudadanos se desplazan cada día confiando en la normalidad del tránsito colectivo, una banda de nueve personas convirtió la multitud en cómplice involuntaria de sus robos durante más de un año. Conocidos como 'Las Pirañas', operaban con roles precisos y técnicas ensayadas, extrayendo celulares de bolsillos ajenos con la misma frialdad con que una organización formal ejecuta sus procesos. Un juez de Medellín ha cerrado este capítulo enviándolos a prisión, recordándonos que el crimen organizado no siempre habita en las sombras, sino a veces en el vagón de al lado.

Un juez de Medellín ordenó la prisión de nueve integrantes de 'Las Pirañas', una banda delincuencial que durante más de un año utilizó el Metro como territorio de operaciones. Cinco hombres y cuatro mujeres conformaban esta organización que actuaba con precisión casi industrial: identificaban a sus víctimas en las plataformas durante las horas de mayor congestión y les sustraían los celulares sin que lo advirtieran, valiéndose de la técnica conocida como cosquilleo.

La banda funcionaba en grupos de diez personas con roles claramente definidos. Mientras unos bloqueaban o empujaban a la víctima hacia el interior del vagón, otro extraía el teléfono y lo pasaba de inmediato a un compañero que esperaba para abandonar la escena. Sus principales escenarios fueron las estaciones más transitadas del sistema: San Antonio —nodo de transbordo entre las líneas A y B—, Cisneros, Parque Berrío, Alpujarra, Prado y Poblado.

Las investigaciones de la Fiscalía abarcaron el período comprendido entre junio de 2025 y el momento de las capturas. Durante tres allanamientos en la comuna 3-Manrique, se incautaron treinta celulares, treinta y ocho repuestos, nueve pantallas, dos baterías y sustancias estupefacientes. Cinco de los detenidos fueron capturados en la estación Poblado y los cuatro restantes en vía pública de la Comuna 10.

Los procesados enfrentan cargos por concierto para delinquir agravado y hurto calificado y agravado, vinculados a al menos dieciséis hechos delictivos. Lo que pudo parecer una sucesión de hurtos menores resultó ser una estructura criminal sostenida que mantuvo en vilo a los usuarios del Metro durante más de doce meses.

Un juez de Medellín acaba de enviar a la cárcel a nueve personas acusadas de integrar una banda delincuencial que convirtió el Metro en su territorio de caza durante más de un año. La organización, que se hacía llamar Las Pirañas, estaba compuesta por cinco hombres y cuatro mujeres que operaban con una precisión casi industrial: identificaban a sus víctimas en las plataformas durante las horas de mayor congestión, las empujaban hacia el interior de los vagones cuando las puertas se abrían, y luego les extraían los teléfonos celulares de los bolsillos o bolsos sin que se percataran del robo.

El método que utilizaban, conocido como cosquilleo, es una técnica de hurto que requiere coordinación y práctica. Según la Fiscalía, los integrantes actuaban en grupos de diez personas, cada una con un rol específico asignado. Mientras algunos bloqueaban el paso de la víctima o la empujaban hacia el tren, otro miembro de la banda extraía hábilmente los objetos de valor. Una vez completado el robo, desaparecían entre la multitud, pasando los celulares a un compañero que esperaba atento para recibir el botín y abandonar la escena.

La banda concentró sus operaciones en las estaciones más transitadas del sistema de transporte. La estación Poblado, que conecta con la zona industrial Olaya Herrera y el aeropuerto de Medellín, fue uno de sus puntos de operación. Pero fue en la comuna 10, el centro de la ciudad, donde realizaron la mayoría de sus robos: en las estaciones San Antonio, Cisneros, Parque Berrío, Alpujarra y Prado. La estación San Antonio es particularmente importante porque permite el transbordo entre la línea A, que cruza el Valle de Aburrá de sur a norte, y la línea B, que conecta el centro con la comuna 13 al occidente. Estas son las arterias más congestionadas del Metro, donde confluyen miles de usuarios diariamente.

Las investigaciones, adelantadas por un fiscal de la Estructura de Apoyo de la Seccional Medellín, documentaron que Las Pirañas operaron durante al menos un año, desde junio de 2025 hasta el momento de su captura. Durante tres allanamientos realizados en inmuebles de la comuna 3-Manrique, en el nororiente de la ciudad, los investigadores incautaron treinta teléfonos celulares, treinta y ocho repuestos, nueve pantallas, dos baterías y sustancias estupefacientes. Cinco de los nueve capturados fueron detenidos en la estación Poblado, mientras que los otros cuatro fueron aprehendidos en vía pública de la Comuna 10.

La Fiscalía documentó que los procesados estaban implicados en al menos dieciséis hechos delictivos. Por ello, les imputó los delitos de concierto para delinquir agravado y hurto calificado y agravado. Estos cargos reflejan no solo los robos individuales, sino la naturaleza organizada de la operación: una estructura con roles definidos, coordinación entre miembros, y un sistema de distribución de botín. Lo que comenzó como una serie de hurtos aislados en el transporte público se reveló como una empresa criminal bien estructurada que mantuvo a los usuarios del Metro en estado de alerta durante más de doce meses.

Los presuntos integrantes actuaban en grupos de 10 personas que tenían roles definidos, los cuales ejercían cuando seleccionaban a la víctima y luego le obstaculizaban el paso, mientras otro integrante le hurtaba hábilmente las pertenencias
— Fiscalía
Los procesados estarían implicados en 16 hechos. La Fiscalía les imputó los delitos de concierto para delinquir agravado y hurto calificado y agravado
— Fiscalía
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