En las primeras horas del lunes, una nueva andanada de misiles iraníes cayó sobre ciudades israelíes, elevando a veintitrés el número de muertos desde que comenzara esta espiral de violencia recíproca. Lo que empezó como represalia por el asesinato de figuras militares y científicas iraníes se ha convertido en una confrontación que amenaza con traspasar el umbral nuclear, mientras organismos internacionales advierten sobre contaminación radiológica y los parlamentos debaten abandonar los últimos tratados que aún contenían la proliferación atómica. La humanidad observa, una vez más, cómo el cic
Nueva oleada de ataques iraníes contra Israel deja al menos ocho muertos y 92 heridos
Continuarán atacando con misiles hasta su destrucción
¿Por qué esta novena oleada de ataques iraníes es diferente de las anteriores? ¿Qué cambió?
Lo que cambió es el contexto. Israel atacó primero el viernes, golpeando instalaciones nucleares iraníes directamente. Esto no es solo una represalia a represalia; es una escalada que toca el programa nuclear, que es la línea roja de Irán.
Pero espera. El artículo dice que Irán lanzó ataques "en respuesta al asesinato" de cargos militares y científicos nucleares. ¿Cuándo fue ese asesinato? ¿Quién lo hizo? Eso no está claro en el texto.
Tienes razón. El artículo asume que el lector ya sabe que Israel mató a esos funcionarios. Pero el punto es que ahora Irán está respondiendo a los bombardeos israelíes del viernes, no solo al asesinato anterior.
¿Y qué significa que Irán prepare una ley para abandonar el Tratado de No Proliferación? ¿Es una amenaza nuclear real?
El artículo dice que Irán "continúa opuesto al desarrollo de armas nucleares" pero tiene cuatrocientos kilos de uranio enriquecido al sesenta por ciento. Eso es ambiguo. ¿Está diciendo que no quiere armas nucleares pero tiene el material para hacerlas? ¿O que está considerando hacerlas?
Probablemente lo primero, pero la amenaza de abandonar el tratado es un mensaje político muy fuerte. Es como decir: si siguen atacándonos, podríamos cambiar de postura.
¿Y la OIEA? ¿Qué tan preocupada está realmente?
Grossi dice que no ha detectado fugas radioactivas "como resultado" de los ataques, pero advierte que pueden producirse. Eso es importante: no hay daño confirmado aún, pero el riesgo existe. Trabajan veinticuatro horas al día, así que claramente es serio.
Y ofreció viajar a la zona. Eso sugiere que quiere estar presente si algo sale mal, o para evitar que salga mal.
¿Cuánto tiempo puede sostenerse esto? ¿Hay alguna señal de que alguien quiera negociar?
El artículo no menciona negociaciones en absoluto. Solo promesas de continuar atacando. Israel dice que quedan muchos objetivos. Irán dice que seguirá hasta la destrucción de Israel. Eso no suena a que haya espacio para una salida diplomática.
Y Estados Unidos está en el trasfondo. Irán acusa a EE.UU. de apoyar a Israel. Eso amplifica el conflicto más allá de solo dos países.
O Pulso
- La novena oleada de misiles iraníes golpeó Haifa, Tel Aviv y Petah Tikva de madrugada, matando al menos a ocho personas —entre ellas ancianos en un edificio de veinte plantas— y dejando 92 heridas.
- El total de muertos asciende ya a 23 en Israel y 224 en Irán, con más de mil heridos iraníes, mientras los equipos de rescate siguen buscando víctimas entre los escombros.
- La Guardia Revolucionaria iraní promete atacar Israel 'hasta su destrucción', y el Parlamento de Teherán prepara una ley para abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear.
- La OIEA trabaja las 24 horas ante el riesgo de fugas radiológicas: ya se detectó contaminación por isótopos de uranio dentro de la planta de Natanz, aunque aún controlable.
- El Ejército israelí advierte que quedan muchos objetivos por atacar, y el ministro de Defensa amenazó —aunque luego matizó— con represalias contra la población civil de Teherán.
En las primeras horas del lunes, una nueva andanada de misiles iraníes cayó sobre ciudades israelíes, elevando a veintitrés el número de muertos desde que comenzara esta espiral de violencia recíproca. Lo que empezó como represalia por el asesinato de figuras militares y científicas iraníes se ha convertido en una confrontación que amenaza con traspasar el umbral nuclear, mientras organismos internacionales advierten sobre contaminación radiológica y los parlamentos debaten abandonar los últimos tratados que aún contenían la proliferación atómica. La humanidad observa, una vez más, cómo el ciclo de la venganza devora a los inocentes de ambos lados.
La madrugada del lunes trajo una nueva tanda de bombardeos iraníes sobre Israel: la novena oleada desde que comenzara la escalada. Al menos ocho personas murieron —tres en Haifa y cuatro en un edificio de veinte plantas en Petah Tikva, todos ellos de alrededor de setenta años— y 92 resultaron heridas. Con estas víctimas, el total de fallecidos en territorio israelí desde el inicio de los ataques ascendió a veintitrés. Los equipos de rescate continuaban trabajando en varios puntos de impacto mientras una sola mujer permanecía en estado grave entre los hospitalizados.
La violencia no es unilateral. Desde el viernes anterior, los ataques israelíes contra infraestructuras militares, energéticas y nucleares iraníes —así como zonas residenciales de Teherán— han dejado 224 muertos y más de mil heridos en Irán, según cifras oficiales. El presidente Pezeshkian llamó a la unidad nacional en un discurso televisado, mientras la Guardia Revolucionaria prometía continuar los misiles hasta la destrucción de Israel y el Parlamento iraní preparaba una ley para abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear, al que el país se adhirió en 1970.
La dimensión nuclear añade una gravedad singular al conflicto. El director de la OIEA, Rafael Grossi, alertó sobre el riesgo de fugas radiológicas tras los ataques israelíes a al menos tres instalaciones nucleares iraníes y el asesinato de nueve científicos nucleares. Aunque Fordo y el reactor de Jondab parecen intactos, en Natanz se detectó contaminación por isótopos de uranio —potencialmente peligrosos por inhalación o contacto con agua— que, por ahora, puede contenerse con medidas de protección adecuadas. Irán acumula más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel cercano al grado militar. Con ambos bandos prometiendo continuar sus operaciones, la escalada muestra pocas señales de detenerse.
La madrugada del lunes llegaron las noticias de una nueva tanda de bombardeos iraníes sobre Israel. Al menos ocho personas murieron y 92 resultaron heridas en lo que fue la novena oleada de ataques con misiles lanzada por Irán contra territorio israelí. Los cuerpos de tres personas fueron hallados en Haifa, en el norte del país, y el de un anciano de aproximadamente ochenta años apareció cerca de Tel Aviv, en el edificio adyacente a una estructura impactada por un misil. Con estas muertes, el número total de fallecidos desde que comenzaron los bombardeos iraníes en respuesta al asesinato de altos cargos militares, civiles y científicos nucleares el viernes anterior ascendió a veintitrés.
Los equipos de rescate continuaban trabajando en varios puntos de impacto. En Petah Tikva, una ciudad a unos diez kilómetros al este de Tel Aviv, un edificio de aproximadamente veinte plantas fue alcanzado, dejando cuatro muertos, todos ellos personas de alrededor de setenta años. Entre los noventa y dos heridos evacuados a hospitales, solo una mujer se encontraba en estado grave con lesiones faciales, mientras que seis más presentaban heridas moderadas. El servicio de emergencias Magen David Adom confirmó que las operaciones de búsqueda y rescate continuaban en dos de los cuatro puntos principales de impacto.
Esta nueva oleada se sumaba a un saldo ya devastador. Ocho personas habían muerto en un impacto en Bat Yam, al sur de Tel Aviv, la madrugada del domingo anterior. En la ciudad árabe de Tamra, cerca de Haifa, cuatro mujeres perdieron la vida, incluidas una niña y su hermana, en una localidad que no dispone de búnkeres públicos. Tres fallecidos más se registraron en la primera noche de ataques. El balance de víctimas reflejaba la intensidad de la escalada que había comenzado días atrás.
Desde el lado iraní, el portavoz del Ministerio de Salud, Hossein Kermanpour, confirmó que los ataques israelíes que se sucedían desde el viernes habían dejado doscientos veinticuatro muertos en Irán, además de más de mil heridos. El presidente Masud Pezeshkian se dirigió al Parlamento en un discurso retransmitido por televisión estatal, llamando al pueblo iraní a mantenerse unido y luchar de la mano ante la ofensiva israelí. La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que continuaría atacando a Israel con misiles hasta su destrucción, mientras que el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Baghaei, calificó la ofensiva israelí como un crimen contra la humanidad.
Desde Tel Aviv, el ministro de Defensa Israel Katz amenazó a la población civil de Teherán con represalias, aunque posteriormente matizó sus palabras para aclarar que no había intención de dañar físicamente a los residentes de la capital iraní. Los ataques israelíes del viernes anterior habían alcanzado personal e infraestructuras militares, energéticas y nucleares, así como numerosas zonas residenciales en Teherán. El Ejército israelí advirtió de que aún quedaban muchos objetivos por delante.
La dimensión nuclear del conflicto añadía una capa adicional de preocupación internacional. Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, advirtió sobre el riesgo de la escalada militar y alertó de la posibilidad de fugas radioactivas, aunque hasta el momento no se habían detectado. Su centro de crisis trabajaba veinticuatro horas al día evaluando los niveles de radiación en las principales instalaciones iraníes. Los análisis habían descartado daños en la planta de enriquecimiento de Fordo y en el reactor en construcción de Jondab, pero sí se habían producido daños en las plantas de Isfahán y Natanz. En Natanz, según Grossi, había contaminación radiológica y química dentro de la planta, posiblemente por dispersión de isótopos de uranio que podrían suponer un riesgo en caso de inhalación o contacto con agua, aunque podía controlarse con materiales de protección adecuados.
En respuesta a los ataques contra sus instalaciones nucleares, el Parlamento iraní preparaba una ley para abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear, un acuerdo al que Irán se había adherido en mil novecientos setenta. El portavoz del Ministerio de Exteriores afirmó que Teherán continuaba opuesto al desarrollo de armas nucleares, aunque el país acumulaba más de cuatrocientos kilos de uranio enriquecido al sesenta por ciento, un nivel cercano al militar. Israel había atacado al menos tres instalaciones nucleares iraníes y asesinado a al menos nueve científicos nucleares. La escalada mostraba pocas señales de desaceleración, con ambos bandos prometiendo continuar sus operaciones.
Citações Notáveis
Los habitantes de Teherán pagarán el precio, y pronto— Israel Katz, ministro de Defensa israelí (posteriormente matizó sus palabras)
Todos nuestros compatriotas deben unirse para defenderse del ataque israelí— Masud Pezeshkian, presidente de Irán