Moaiery fue condenada en julio sin poder asistir al juicio; las autoridades bloquearon el número de teléfono que usaron para convocarlo. La fotoperiodista documenta cómo la represión se ha endurecido con interrogadores más jóvenes e inexpertos, y nuevos gases lacrimógenos durante las protestas de enero.
Fotoperiodista iraní condenada a 15 años: «La guerra ha dado paso a la peor versión de la República Islámica»
La guerra ha dado paso a la peor versión de ese sistema
¿Por qué crees que las autoridades iraníes la condenaron específicamente a ella, cuando hay otros fotoperiodistas en el país?
Porque ella firma sus fotos con su nombre, habla con medios de comunicación extranjeros y no se somete a su propaganda. Nunca pidió la acreditación de prensa, así que no está bajo su control.
Pero la acusación formal es de espionaje para Israel y Estados Unidos. ¿Hay alguna evidencia de eso en el juicio, o es solo la acusación?
La acusación dice que ayudó al sionismo al enviar imágenes a medios extranjeros. Pero ella no fotografió soldados ni instalaciones militares, solo civiles.
¿Cómo es posible que la condenen sin que ella pueda asistir al juicio?
Las autoridades la citaron llamando a un número de teléfono que ellas mismas habían bloqueado previamente.
Eso suena a un sistema diseñado para garantizar la condena. ¿Tiene alguna posibilidad real en la apelación?
Sus abogados no tienen ninguna esperanza de que se revoque la sentencia.
¿Y ella sigue trabajando?
Dice que mientras sea libre, seguirá trabajando. Cree que hablar con medios internacionales la ayuda, porque después de que se hiciera pública su sentencia, las autoridades intentaron presionarla para que dejara de hacerlo.
Pero eso también podría empeorar su situación legal.
Ella lo sabe. Pero dice que solo tiene su honestidad y el interés de los medios internacionales. No tiene apoyos ni dinero.
The Pulse
- Condenada a 15 años de prisión en julio sin poder asistir al juicio
- Pasó 3 meses en prisión en 2022: 1 mes en aislamiento en Evin, 2 meses en Qarchak con 160 mujeres en espacio para 50
- Ataque a escuela de Minab mató a 156 personas, la mayoría niños
- Interrogadores del IRGC ahora tienen máximo 24 años, antes eran de mediana edad o mayores
Moaiery fue condenada en julio sin poder asistir al juicio; las autoridades bloquearon el número de teléfono que usaron para convocarlo. La fotoperiodista documenta cómo la represión se ha endurecido con interrogadores más jóvenes e inexpertos, y nuevos gases lacrimógenos durante las protestas de enero.
Yalda Moaiery, fotoperiodista iraní, fue condenada a 15 años de prisión por las autoridades que la acusan de espiar para Israel y EE.UU. al cubrir protestas para medios internacionales. Ella denuncia que la guerra ha intensificado la represión y que la República Islámica utiliza la situación como excusa para silenciar a periodistas y activistas.
Yalda Moaiery tiene 44 años y vive en Teherán. Es fotoperiodista. En julio pasado, un tribunal iraní la condenó a 15 años de prisión por espiar para Israel y Estados Unidos. Ella no estuvo presente en el juicio. Las autoridades iraníes habían bloqueado el número de teléfono que usaron para citarla.
Moaiery saltó a la fama en 2019 cuando Donald Trump compartió una de sus fotografías sin permiso en Twitter: una joven con el puño en alto emergiendo de una nube de gas lacrimógeno durante una manifestación en Teherán. Desde entonces, ha trabajado para medios internacionales documentando las protestas contra el régimen. Dice que sus ojos y su cámara son su medida de la verdad. En sus fotos de las manifestaciones de enero contra la República Islámica no hay muertos porque ella no los vio, pero subraya que esas víctimas fueron miles. Las imágenes, sostiene, son más incuestionables que el texto. Por esa razón, la República Islámica las teme.
En febrero, después de que publicara seis páginas en Le Monde, las autoridades allanaron su casa. Cuando comenzó la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, volvieron a irrumpir en su apartamento. Le comunicaron que estaba prohibido sacar fotos durante el conflicto y le confiscaron sus cámaras. Ella no había tomado imágenes de soldados ni de instalaciones militares, solo de civiles atrapados bajo edificios bombardeados. Después le prohibieron fotografiar el funeral de Ali Jameneí, el líder supremo iraní. Cuando le dijeron que dejara de hacer fotos, ella respondió que si querían eso, tendrían que matarla. La cárcel, dice, es su castigo por seguir trabajando.
Moaiery nunca ha solicitado la acreditación de prensa de las autoridades porque sabe que eso significa estar bajo su control. Mientras sea libre, seguirá trabajando. Cree que hablar con medios internacionales la ayudará. Después de que se hiciera pública su sentencia, las autoridades la convocaron e intentaron presionarla para que dejara de conceder entrevistas a periodistas extranjeros. El hecho de que lo hayan hecho, dice ella, demuestra que eso tiene influencia sobre ellos. La gente corriente no tiene apoyos ni dinero. Solo tiene su honestidad y el interés de los medios internacionales.
Sobre la guerra, Moaiery es clara: está en contra de ella. Ha cubierto conflictos y sabe lo que significan. El primer día, el 28 de febrero, la gente en Irán estaba contenta. Creían que Trump traería ayuda. También celebraban la muerte de Jameneí y de comandantes de la República Islámica. Pero después, los iraníes se pusieron en contra de la guerra al ver cómo los bombardeos mataban a muchos inocentes. Un ataque estadounidense con misiles a una escuela en Minab mató a 156 personas, la mayoría niños. Muchos iraníes perdieron sus casas. La República Islámica está ahora más fuerte y más dura que antes. La guerra ha dado paso a la peor versión de ese sistema. Los iraníes no han conseguido ninguna de sus demandas. Todo ha empeorado.
La represión se ha intensificado de formas que Moaiery documenta con precisión. Lleva 24 años sometida a interrogatorios. Hasta hace 10 años, sus interrogadores eran personas de mediana edad o mayores. Ahora, cuando se enfrenta a los interrogadores del IRGC, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ve que tienen como máximo 24 años. Gente inexperta, mucho más joven que ella, cuyo propósito es castigarla y humillarla. Fue condenada a la pena máxima, 15 años, porque dijeron que Irán atraviesa ahora una situación peor.
Durante las protestas de enero, la violencia fue excesiva. Las autoridades utilizaron materiales nuevos para reprimir. Los gases lacrimógenos eran diferentes, algunos fabricados en Irán, otros en Alemania. No dejaban respirar, no se podía oler, no se veía nada. Moaiery nunca había visto un gas lacrimógeno así. Lo más importante fue que empezaron a disparar desde los tejados en manifestaciones masivas. Si había un grupo formado por una familia —madre, padre y dos niños—, elegían a uno de los menores y le disparaban.
Moaiery estuvo en la cárcel tras cubrir las protestas por la muerte de Jina Mahsa Amini en 2022. Pasó un mes en aislamiento en el pabellón de la Guardia Revolucionaria en la cárcel de Evin en Teherán y dos meses en la prisión pública de mujeres de Qarchak, a unos 30 kilómetros de la capital. No sufrió torturas como tales, aunque el confinamiento en solitario es de por sí una forma de tortura. Estaba sola en una celda diminuta, sin nadie, sin nada. En Qarchak, que para ella era una especie de pequeño Irán porque había todo tipo de presas de todos los estratos económicos y sociales, faltaba la comida, el agua, no podían ir al baño y carecían de oxígeno. Había 160 mujeres en un lugar construido para 50. Solo le queda una apelación de su condena y sus abogados no tienen ninguna esperanza de que se revoque la sentencia.
Notable Quotes
Yo les dije que si querían que dejara de hacer fotos, tendrían que matarme. Me mandan a la cárcel para que no pueda trabajar.— Yalda Moaiery
La República Islámica es una forma de pensar y no se derroca matando a gente.— Yalda Moaiery