Millones de personas en todo el mundo conocen la parálisis silenciosa que impone la migraña: no un simple dolor, sino una interrupción total de la vida. La neuróloga Gina Kennedy, citada por The Telegraph, ofrece un mapa de cambios concretos —desde el uso de lentes con filtros hasta llevar un diario de síntomas— que no prometen una cura, sino algo quizás más valioso: la posibilidad de recuperar cierto dominio sobre el propio cuerpo. En un padecimiento que afecta la capacidad de trabajar, pensar y estar presente, incluso una reducción parcial de su frecuencia representa una forma de libertad.
Neuróloga comparte estrategias para reducir la intensidad y frecuencia de migrañas
Las migrañas dejan a las personas completamente mermadas e incapacitadas para realizar sus actividades diarias.