En la quietud aparente de la Luna, un asteroide del tamaño de un edificio de seis pisos impactó en la primavera de 2024, dejando una herida de 222 metros de diámetro que pasó inadvertida durante casi dos años. La NASA anunció el descubrimiento del cráter McGetchin en septiembre de 2026, revelando que se trata del cráter de impacto reciente más grande jamás detectado en el sistema solar. Este hallazgo nos recuerda que incluso los mundos que parecen inmóviles y eternos siguen siendo escenarios de transformación violenta, y que la Luna —destino de las próximas misiones humanas— guarda aún muchos
NASA descubre cráter lunar de 222 metros formado por impacto de asteroide en 2024
Una ventana al proceso que ocurre raramente, pero lo suficientemente a menudo para ser preocupante
¿Cómo es posible que un cráter del tamaño de dos campos de fútbol haya pasado desapercibido durante casi dos años?
El satélite lunar de la NASA toma constantemente imágenes de la superficie, pero analizar esa cantidad de datos requiere tiempo. Robert Wagner estaba revisando nuevas imágenes cuando notó la mancha brillante característica de un impacto reciente.
Pero espera—¿cómo sabemos que se formó en primavera de 2024 específicamente? ¿Hay observaciones de ese momento, o es una estimación basada en el estado del cráter?
Es una estimación basada en el análisis de las imágenes. No hay registro de haber visto el impacto en tiempo real, así que la fecha es una conclusión científica, no una observación directa.
¿Por qué importa tanto este descubrimiento si la Luna ya tiene miles de cráteres?
Porque es nuevo. Los otros cráteres se formaron hace miles de millones de años. Este nos muestra cómo se ve un impacto fresco, cómo se comporta la roca lunar cuando se golpea con esa violencia.
Y eso es valioso para las misiones tripuladas, pero ¿cuánto riesgo representa realmente para los astronautas? ¿Cuáles son las probabilidades de que ocurra otro impacto durante una misión?
Si ocurre uno cada 132 años en promedio, el riesgo durante una misión de días o semanas es extremadamente bajo. Pero el conocimiento del impacto ayuda a entender la geología general.
¿Qué tan grande era exactamente el asteroide que causó esto?
Del tamaño de un edificio de tres a seis pisos. La NASA da ese rango porque no es una medida exacta.
Entonces no sabemos el tamaño preciso del objeto. ¿Hay alguna forma de determinarlo mejor?
Probablemente no con certeza. Pero el tamaño del cráter y la profundidad dan pistas sobre la energía del impacto.
Der Puls
- Un impacto lunar de esta escala ocurre apenas una vez cada 132 años, lo que convierte al cráter McGetchin en un evento científico extraordinariamente raro y valioso.
- El cráter permaneció sin identificar durante casi dos años, revelando los límites de nuestra vigilancia del entorno lunar incluso en la era de los satélites avanzados.
- El investigador Robert Wagner lo detectó como una mancha brillante rodeada de un halo oscuro en imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter, la firma inconfundible de material lunar recién expuesto.
- Con 222 metros de diámetro y 43 metros de profundidad, el cráter supera en tamaño al Coliseo de Roma y plantea preguntas urgentes sobre los riesgos para futuras bases humanas en la Luna.
- Estados Unidos y China planean misiones tripuladas lunares, y comprender cómo responde la superficie ante impactos mayores se vuelve ahora una prioridad científica y estratégica.
En la quietud aparente de la Luna, un asteroide del tamaño de un edificio de seis pisos impactó en la primavera de 2024, dejando una herida de 222 metros de diámetro que pasó inadvertida durante casi dos años. La NASA anunció el descubrimiento del cráter McGetchin en septiembre de 2026, revelando que se trata del cráter de impacto reciente más grande jamás detectado en el sistema solar. Este hallazgo nos recuerda que incluso los mundos que parecen inmóviles y eternos siguen siendo escenarios de transformación violenta, y que la Luna —destino de las próximas misiones humanas— guarda aún muchos secretos sobre su propia naturaleza dinámica.
Un cráter más ancho que dos campos de fútbol y más profundo que un edificio de catorce pisos descansa sobre la superficie lunar, producto de una colisión violenta que pasó desapercibida durante casi dos años. La NASA anunció el miércoles 16 de septiembre de 2026 que el cráter McGetchin —222 metros de diámetro y 43 metros de profundidad— se formó en la primavera de 2024, cuando un asteroide o cometa del tamaño aproximado de un edificio de seis pisos golpeó la Luna con una fuerza capaz de dejar una cicatriz mayor que el Coliseo romano.
Fue el investigador Robert Wagner, trabajando con el Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA, quien identificó el cráter durante un análisis rutinario de imágenes. En las fotografías de la sonda —en órbita lunar desde 2009— el cráter aparecía como una mancha brillante rodeada de un halo oscuro, señal inequívoca de material recién expuesto. El hallazgo fue publicado en la revista Science Advances no solo por las dimensiones del cráter, sino porque representa el mayor cráter de impacto reciente jamás detectado en el sistema solar.
La rareza del evento amplifica su importancia científica: los expertos estiman que un impacto de esta magnitud ocurre en la Luna aproximadamente una vez cada 132 años. El momento no podría ser más oportuno: tanto Estados Unidos como China planean misiones tripuladas a la Luna, y entender cómo responde la superficie lunar ante grandes impactos —cómo se fractura la roca, cómo se eyecta el material, cómo se altera el subsuelo— resulta esencial para la construcción de bases y la extracción de recursos.
El descubrimiento subraya cuánto queda por conocer de la Luna a pesar de décadas de observación. La mayoría de sus cráteres se formaron hace miles de millones de años; uno nacido hace apenas dos años, con bordes aún nítidos y eyecciones brillantes, es un activo científico de otra categoría. El cráter McGetchin nos recuerda que la Luna, aunque sin atmósfera y aparentemente estática, sigue siendo un mundo vivo, dinámico y, en ocasiones, peligroso.
A crater wider than two football fields and deeper than a 14-story building sits on the Moon, the product of a violent collision that went unnoticed for nearly two years. NASA announced the discovery on Wednesday, September 16, 2026, revealing that the McGetchin crater—222 meters across and 43 meters deep—formed in the spring of 2024 when an asteroid or comet roughly the size of a six-story building slammed into the lunar surface. The impact was powerful enough to leave a scar larger than Rome's Colosseum, yet it took until now for scientists to recognize what had happened.
Robert Wagner, a researcher working with NASA's Lunar Reconnaissance Orbiter, spotted the crater during a routine scan of the Moon's surface. In the orbiter's images, collected by the spacecraft that has been studying the Moon since 2009, the fresh crater appeared as a bright spot ringed by a dark halo—the telltale signature of newly exposed lunar material. What made the discovery significant enough to publish in the journal Science Advances was not just the crater's size, but what it represented: the largest newly formed impact crater ever detected anywhere in the solar system.
The rarity of such an event adds weight to the finding. Scientists estimate that an impact of this magnitude occurs on the Moon roughly once every 132 years, making McGetchin a geological windfall at a moment when the stakes for lunar exploration are rising. Both the United States and China are planning crewed missions to establish a human presence on the Moon, and understanding how the lunar surface responds to major impacts—how rock fractures, how material is ejected, how the subsurface is disturbed—could prove essential to those efforts. The crater offers researchers a chance to study the mechanics of impact formation with fresh data, knowledge that will inform everything from base construction to resource extraction.
The discovery underscores how much remains unknown about the Moon despite decades of observation. Countless craters pock the lunar surface, many far larger than McGetchin, but most formed billions of years ago. A crater born just two years ago, still bearing the sharp edges and bright ejecta of its violent birth, is a different kind of scientific asset. It is a window into a process that happens rarely enough to be noteworthy, yet frequently enough that future lunar residents will need to account for it. As NASA and its international partners prepare to return humans to the Moon, the McGetchin crater stands as a reminder that the lunar environment, though airless and seemingly static, remains dynamic and occasionally dangerous.
Bemerkenswerte Zitate
Los científicos estiman que un impacto de esta magnitud ocurre en la Luna alrededor de una vez por siglo, o incluso más— NASA