En el umbral de una transformación sin precedentes, Elon Musk advierte que en apenas cinco años la inteligencia artificial habrá superado la suma de toda la capacidad intelectual humana, desplazando a nuestra especie del centro de las decisiones que moldean el mundo. No lo anuncia como una catástrofe inevitable ni como una utopía garantizada, sino como una travesía de consecuencias inciertas que, según él, ya no puede detenerse. En la historia larga de la humanidad, pocas veces un ser humano ha señalado con tanta calma el momento en que deja de ser la medida de todas las cosas.