En un momento en que la inteligencia artificial redefine los contornos del poder tecnológico, SpaceX ha decidido anclar su futuro a una sola alianza: la de los chips de Nvidia. Elon Musk presentó esta semana ante sus accionistas una visión de escala casi astronómica —gigavatios de cómputo, satélites con IA a bordo, internet satelital como columna vertebral global— financiada con inversiones que se duplican trimestre a trimestre. La paradoja es conocida: los ingresos crecen, las pérdidas también, y el mercado, siempre impaciente, ya ha castigado con una caída del 20% a la empresa que apenas deb