Romina era miembro de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela e integró delegación que visitó Roma en octubre de 2025 para canonización de santos venezolanos. La madre cuestionó que médicos desconocían la patología, no permitieron participación del neumólogo habitual y realizaron excesivos estudios que descompensaron a la niña.
Murió Romina Rivera Cruz, violinista de 9 años que tocó ante el Papa en el Vaticano
Mi hija pasó a ser estudio y práctica de cada médico
¿Por qué decidió la madre hacer público esto ahora, cuando el dolor debe ser insoportable?
Porque vio algo en esos diez días que la asustó más que la enfermedad misma. No fue solo que su hija muriera. Fue cómo murió, y bajo qué condiciones.
¿Qué significa exactamente que "no permitieron" que el neumólogo habitual participara?
Significa que había un médico que conocía a Romina, que entendía su historia, su enfermedad, cómo respondía a los tratamientos. Y el hospital decidió que eso no importaba. Que los médicos de turno eran suficientes.
La madre habla de "estudios que descompensaron" a la niña. ¿Eso es una acusación de negligencia?
Es más que eso. Es la sensación de que los estudios se hacían no porque Romina los necesitara, sino porque los médicos necesitaban practicar, aprender, documentar casos. La niña se convirtió en material de enseñanza.
¿Qué hace que El Sistema sea importante en esta historia?
El Sistema sacó a Romina de una realidad difícil y le dio un escenario mundial. Tocó ante el Papa. Fue reconocida. Y luego el sistema de salud la falló completamente. Es el contraste lo que duele.
¿Cree que otras familias enfrentan lo mismo?
La madre lo cree. Y por eso habló. No para cambiar lo que pasó con Romina, sino para que otros sepan que esto ocurre, que no están solos, que el problema es estructural.
O Pulso
- Romina Rivera Cruz, 9 años, violinista de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela
- Tocó ante el Papa León XIV en Roma en octubre de 2025 durante canonización de santos venezolanos
- Murió tras 10 días internada en hospital de Acarigua; padecía fibrosis quística
- Su madre denunció que médicos desconocían la patología y no permitieron participación del neumólogo habitual
Romina era miembro de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela e integró delegación que visitó Roma en octubre de 2025 para canonización de santos venezolanos. La madre cuestionó que médicos desconocían la patología, no permitieron participación del neumólogo habitual y realizaron excesivos estudios que descompensaron a la niña.
Romina Rivera Cruz, violinista venezolana de 9 años que actuó ante el Papa en el Vaticano, murió por fibrosis quística tras 10 días internada. Su madre denunció graves deficiencias en la atención médica recibida.
Romina Rivera Cruz murió el domingo pasado. Tenía nueve años. Tocaba el violín con una precisión que la llevó a formar parte de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela, esa red de orquestas y coros que ha sacado a miles de niños de las calles y los ha puesto frente a instrumentos. En octubre de 2025, viajó a Roma como parte de una delegación de unos 160 menores. El viaje era para participar en las celebraciones por la canonización de dos venezolanos: Carmen Rendiles y José Gregorio Hernández. Durante un concierto llamado Santos y Música para Todos, Romina tocó un solo de violín en Danzón n.º 2, la obra maestra del compositor mexicano Arturo Márquez. Estuvo frente al Papa León XIV. Fue uno de esos momentos que los padres guardan, que las escuelas recuerdan, que los maestros cuentan años después.
Pero Romina vivía con fibrosis quística, una enfermedad genética que daña los pulmones y el sistema digestivo. No era un secreto. Era parte de su vida, como el violín. Hace poco más de una semana, fue internada en un hospital de Acarigua, una ciudad en el estado Portuguesa. Pasó diez días allí. El domingo, murió.
Su madre, Claribeth Cruz, decidió hablar. No para cambiar lo que pasó —sabe que eso es imposible— sino porque cree que otros niños están sufriendo lo mismo. Según su relato, durante esos diez días Romina fue atendida por médicos diferentes, ninguno de ellos familiarizado con la fibrosis quística. El hospital no permitió que el neumólogo habitual de Romina participara en las decisiones sobre su tratamiento. "Fue atendida por distintos médicos que desconocían la patología y que no permitieron el enlace con su neumonólogo de cabecera. Me negaron esa oportunidad", dijo Cruz.
Más allá de eso, la madre cuestionó las condiciones básicas del centro de salud. Según ella, el hospital simplemente no tenía la infraestructura ni la experiencia para cuidar a una paciente con la complejidad médica de su hija. Y lo que hicieron, en su lugar, fue someterla a una serie de estudios y exámenes que, en su opinión, la descompensaron. "No tienen las condiciones necesarias para que un paciente con esa complejidad esté allí hospitalizado y, sin embargo, lo que hicieron fue hacerle series de estudios, exámenes que llegaron a descompensar a mi hija."
Cruz fue aún más directo sobre cómo se sintió durante esa internación: "Mi hija pasó a ser estudio y práctica de cada uno de esos médicos que estaban ahí, estudiantes o no, que estaban de guardia". Es una acusación que toca algo profundo: la sensación de que su hija se convirtió en un caso de aprendizaje en lugar de una paciente que necesitaba cuidado especializado.
La Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela, conocida como El Sistema, publicó un comunicado en redes sociales. "Recordaremos siempre tu sonrisa, tu amor por el arte y tu brillante talento. Es muy duro perder a uno de los nuestros", escribieron. Raquel Castillo, directora regional de El Sistema en Portuguesa, describió a Romina como una estudiante "muy disciplinada, estudiosa, talentosa y feliz". El colegio Nuestra Señora del Pilar, donde cursaba quinto grado, también se despidió: "Descansa en paz, dulce Romina. Tu luz y recuerdo permanecerán siempre en las aulas y en el corazón de quienes te conocieron".
Pero Claribeth Cruz no quería solo condolencias. Quería que se supiera lo que pasó en esos diez días. "Sé que con esto no voy a recuperar a mi hija, pero también que así como ella padeció estos 10 días en el hospital, muchos niños también lo deben de haber pasado o quizás lo pasan", explicó. Su testimonio expone una realidad más amplia: los centros de salud en Venezuela no siempre están equipados para tratar enfermedades complejas como la fibrosis quística, y cuando los pacientes llegan, a menudo se encuentran con médicos sin la especialización necesaria y sistemas que no pueden garantizar la continuidad del cuidado.
Citações Notáveis
Fue atendida por distintos médicos que desconocían la patología y que no permitieron el enlace con su neumonólogo de cabecera— Claribeth Cruz, madre de Romina
Sé que con esto no voy a recuperar a mi hija, pero muchos niños también lo deben de haber pasado o quizás lo pasan— Claribeth Cruz