En los primeros días de agosto de 2026, la startup madrileña Multiverse Computing cerró una ronda de 500 millones de euros —la mayor de su historia y una de las más grandes jamás logradas por una empresa tecnológica española— alcanzando una valoración de 1.500 millones. Detrás de la cifra hay algo más profundo que el dinero: la confluencia de capital privado, corporativo y estatal revela que Europa ha decidido que la soberanía en inteligencia artificial no es una aspiración, sino una necesidad estratégica. Multiverse no solo recauda fondos; encarna la pregunta de si el continente puede constru