En el distrito limeño de Breña, el olor que emanaba de un automóvil estacionado fue la primera señal de que algo irreparable había ocurrido. Una mujer venezolana de 42 años confesó haber asesinado a su esposo peruano el 21 de septiembre, manteniendo el cuerpo oculto bajo su cama durante días antes de trasladarlo al maletero del vehículo. Detrás de este crimen queda una familia de más de veinte años de historia y tres hijos que ahora cargan con una pérdida que ninguna investigación podrá deshacer.
Mujer venezolana confiesa asesinato de su esposo hallado en descomposición en Breña
El olor fue lo primero que alertó a los vecinos
¿Cómo es que un cuerpo puede permanecer bajo una cama durante días sin que alguien más en la casa lo descubra?
Eso es lo que las investigaciones tendrán que aclarar. Vivían en una casa con tres hijos de diferentes edades. El olor fue lo que finalmente forzó el movimiento del cadáver.
¿Qué sabemos sobre la relación entre ellos antes del crimen?
Solo que había "discusiones", según la confesión. Llevaban casados más de veinte años. Él trabajaba fuera, ella trabajaba desde casa. Eso es todo lo que tenemos por ahora.
¿Los hijos estaban en la casa cuando sucedió?
No se sabe. El crimen ocurrió el 21 de septiembre, pero el cuerpo no fue encontrado hasta el 3 de octubre. Hay un vacío de información sobre qué pasó en esos días, quién estaba dónde, qué vieron o no vieron.
¿Hay algo que sugiera que esto fue planeado o fue un acto impulsivo?
La forma en que ella manejó el cuerpo después sugiere cierto grado de deliberación: primero bajo la cama, luego al maletero cuando el olor se volvió insoportable. Pero eso no nos dice nada sobre el momento del crimen mismo.
¿Qué pasa ahora con los tres hijos?
Eso no está documentado en lo que sabemos. Han perdido a su padre y su madre está bajo custodia policial. El sistema tendrá que intervenir, pero esos detalles aún no son públicos.
El Pulso
- Vecinos alertaron a la Policía por el hedor insoportable que salía de un auto estacionado frente a un colegio en Breña, desencadenando el hallazgo del cadáver.
- La esposa, Keillys Aguilera, aseguró inicialmente que su marido estaba de viaje, pero cedió ante la insistencia policial y abrió el maletero donde yacía el cuerpo.
- Según su confesión, mantuvo el cadáver de Alexander Valverde bajo su propia cama durante ocho días antes de trasladarlo al automóvil el 29 de septiembre.
- Las autoridades investigan las circunstancias exactas del homicidio, ocurrido el 21 de septiembre en medio de disputas de pareja, según declaró la imputada.
- Tres hijos —de 20, 12 y 7 años— han quedado sin padre, y un matrimonio de más de dos décadas se ha derrumbado en una tragedia que aún busca explicación.
En el distrito limeño de Breña, el olor que emanaba de un automóvil estacionado fue la primera señal de que algo irreparable había ocurrido. Una mujer venezolana de 42 años confesó haber asesinado a su esposo peruano el 21 de septiembre, manteniendo el cuerpo oculto bajo su cama durante días antes de trasladarlo al maletero del vehículo. Detrás de este crimen queda una familia de más de veinte años de historia y tres hijos que ahora cargan con una pérdida que ninguna investigación podrá deshacer.
El jueves por la tarde, vecinos de la cuadra 9 del jirón Huaraz, en Breña, llamaron a la Policía Nacional alertados por un olor fétido que provenía de un automóvil estacionado cerca del Colegio Salesiano. Al abrir el maletero, los agentes encontraron un cadáver en avanzado estado de descomposición, envuelto en una sábana blanca.
La placa del vehículo condujo a los policías hasta el jirón Don Bosco, donde vivía el propietario, Alexander Valverde Laines. Allí encontraron a su esposa, Keillys Arymar Aguilera Meneses, venezolana de 42 años, quien afirmó que su marido estaba de viaje. Llevada hasta el automóvil, se resistió a abrir el maletero, pero finalmente cedió. Adentro estaba el cuerpo de su esposo.
Aguilera Meneses confesó haber asesinado a Valverde el 21 de septiembre, citando discusiones de pareja como motivo. Tras el crimen, mantuvo el cadáver bajo su cama durante ocho días. El olor se volvió insostenible, y el 29 de septiembre lo trasladó al maletero, donde permaneció cuatro días más hasta ser descubierto.
Francisco Laines, tío de la víctima, relató que la pareja llevaba más de veinte años casada y tenía tres hijos: de 20, 12 y 7 años. Valverde trabajaba en una empresa de alimentos; su esposa, desde casa. "Me parece que ella lo hizo", dijo el tío, reconstruyendo los hechos desde lo que escuchó en la comisaría. Las investigaciones continúan para esclarecer los detalles del homicidio, mientras tres menores enfrentan la ausencia irreversible de su padre.
El olor fue lo primero. Vecinos y transeúntes en la cuadra 9 del jirón Huaraz, en el distrito de Breña, notaron el hedor que salía de un automóvil estacionado en la vía pública, a pocos metros del Colegio Salesiano. Fue jueves por la tarde cuando llamaron a la Policía Nacional. Lo que los agentes encontraron al abrir la maletera fue un cadáver en avanzado estado de descomposición, envuelto en una sábana blanca.
La investigación comenzó con la identificación de la placa del vehículo. El propietario era Alexander Valverde Laines, un hombre que vivía a pocas cuadras del lugar, en el jirón Don Bosco. Cuando los policías llegaron a su domicilio, encontraron a Keillys Arymar Aguilera Meneses, una ciudadana venezolana de 42 años que se identificó como su esposa. Ella les dijo que su marido estaba de viaje. Los agentes la llevaron hasta donde estaba el automóvil. Al principio se negó a abrir la maletera, pero ante la insistencia policial, cedió. Adentro estaba el cuerpo de su esposo.
Según el acta de intervención policial, Aguilera Meneses confesó haber asesinado a Valverde Laines el 21 de septiembre. Los motivos, según su declaración, fueron discusiones entre la pareja. Después del crimen, mantuvo el cadáver bajo su cama durante varios días. El olor se volvió insoportable. El 29 de septiembre lo trasladó a la maletera del automóvil, donde permaneció hasta que fue descubierto cuatro días después. Las circunstancias exactas del homicidio aún están siendo investigadas.
Francisco Laines, tío de la víctima, habló con reporteros en la vivienda familiar. Contó que su sobrino se había casado con la venezolana hace más de veinte años. El matrimonio tenía tres hijos: uno de 20 años, otro de 12 y uno de 7. Valverde Laines trabajaba en una empresa de alimentos. Su esposa trabajaba desde casa, pasando la mayor parte del día frente a una computadora portátil. Laines confirmó los detalles del crimen tal como los había escuchado en la comisaría: el cuerpo guardado bajo la cama, luego movido al maletero. "Me parece que ella lo hizo", dijo, refiriéndose a lo que había podido reconstruir de los hechos.
La investigación continúa para determinar los detalles precisos de cómo ocurrió el homicidio. Tres menores de edad han quedado sin padre. Una familia que llevaba más de dos décadas unida se ha desmoronado en cuestión de días, dejando preguntas sin respuesta sobre qué llevó a una pareja a este punto de violencia irreversible.
Citas Notables
Me parece que ella lo hizo y lo tuvo debajo de su cama— Francisco Laines, tío de la víctima
Confesó haber asesinado a su esposo por motivos de diversas discusiones— Parte policial sobre declaración de Keillys Arymar Aguilera Meneses