Con la muerte de Inah Canabarro Lucas a los 116 años en Porto Alegre, el mundo pierde a una de las vidas más largas jamás documentadas: una monja brasileña que encontró en la fe el sentido y, según ella misma, el secreto de su extraordinaria permanencia en este mundo. El testigo de la longevidad humana pasa ahora a Ethel Caterham, una inglesa de 115 años, recordándonos que estos registros no son meras estadísticas, sino ventanas abiertas al misterio de lo que significa envejecer con plenitud.
Muere a los 116 años Inah Canabarro, la persona más anciana del mundo
Él es el secreto de la vida. Es el secreto de todo
¿Qué significa realmente que alguien sea reconocido como la persona más anciana del mundo? ¿Es solo un número?
Es más que eso. Requiere verificación exhaustiva de documentos de nacimiento, registros civiles, todo debe coincidir. Hay organizaciones internacionales dedicadas a esto porque los fraudes y errores son comunes. Para Canabarro, fue un reconocimiento oficial después de meses de investigación.
¿Por qué una monja brasileña vivió tanto tiempo?
Ella misma lo atribuía a la fe, pero la realidad es más compleja. Vivió en comunidad, con estructura, propósito, cuidado constante. Su vida religiosa le dio estabilidad emocional y física. Eso importa tanto como los genes.
¿Qué pasa ahora con Ethel Caterham?
Ahora ella carga con el título. Probablemente no lo pidió. Los investigadores gerontológicos la estarán monitoreando, documentando, esperando. Es un peso invisible pero real.
¿Hay algo triste en esto?
Hay algo profundamente humano. Canabarro vivió 116 años, vio cambios inimaginables, y al final lo único que quería era que la recordaran por su dedicación, no por su edad. El título es solo un número que los vivos usamos para medir el tiempo.
Der Puls
- Una vida de 116 años se apaga en Porto Alegre, dejando un vacío en los registros gerontológicos mundiales y en la congregación religiosa que fue su hogar durante décadas.
- El título de persona más anciana del mundo, que Canabarro había asumido apenas en enero tras la muerte de la japonesa Tomiko Itooka, cambia de manos por segunda vez en pocos meses.
- La Congregación de las Hermanas Teresianas despidió a su hermana con palabras de gratitud y esperanza, pidiendo que 'la resurrección la abrace' en su partida.
- Los organismos gerontológicos internacionales GRG y LongeviQuest confirman que Ethel Caterham, de Surrey, Inglaterra, es ahora la persona más longeva viva con 115 años y 252 días.
- La historia de Canabarro —marcada por una infancia de salud frágil, décadas de servicio religioso y una bendición papal a los 110 años— la sitúa como la segunda monja más longeva de la historia.
Con la muerte de Inah Canabarro Lucas a los 116 años en Porto Alegre, el mundo pierde a una de las vidas más largas jamás documentadas: una monja brasileña que encontró en la fe el sentido y, según ella misma, el secreto de su extraordinaria permanencia en este mundo. El testigo de la longevidad humana pasa ahora a Ethel Caterham, una inglesa de 115 años, recordándonos que estos registros no son meras estadísticas, sino ventanas abiertas al misterio de lo que significa envejecer con plenitud.
Inah Canabarro Lucas falleció esta semana a los 116 años en Porto Alegre, donde vivía junto a la Congregación de las Hermanas Teresianas. Con su muerte, el título de persona más anciana del mundo recayó en Ethel Caterham, residente de Surrey, Inglaterra, de 115 años y 252 días, según confirmaron los grupos de investigación gerontológica GRG y LongeviQuest.
Nacida el 8 de junio de 1908 en San Francisco de Asís, en el sur de Brasil, Canabarro había asumido el récord mundial apenas en enero, tras el fallecimiento de la japonesa Tomiko Itooka. Su vocación religiosa comenzó a los 16 años en una escuela de las Hermanas Teresianas, y fue ordenada monja a los 26. A pesar de una infancia marcada por la fragilidad física, dedicó décadas a la enseñanza y la administración dentro de su congregación.
Cuando se le preguntaba por el secreto de su longevidad, su respuesta era siempre la misma: la fe en Dios. En 2018, cerca de los 110 años, recibió la bendición apostólica del papa Francisco. La congregación la despidió con un comunicado emotivo, dando gracias por su entrega y pidiendo que el Señor la recibiera en su amor infinito.
Canabarro pasa a la historia como la segunda monja más longeva jamás registrada, superada únicamente por la francesa Lucile Randon, quien vivió hasta los 118 años. Ahora, la mirada de los investigadores se posa sobre Ethel Caterham, nuevo símbolo de ese misterio persistente que es la longevidad humana.
Inah Canabarro Lucas murió esta semana a los 116 años en Porto Alegre, donde vivía con la Congregación de las Hermanas Teresianas. Con su muerte, el título de persona más anciana del mundo pasó a Ethel Caterham, una mujer de 115 años y 252 días que reside en Surrey, Inglaterra, según confirmaron los registros del grupo de investigación gerontológica estadounidense GRG y la base de datos LongeviQuest.
Canabarro nació el 8 de junio de 1908 en San Francisco de Asís, una ciudad en el estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil. Aunque algunos registros iniciales citaban su nacimiento el 27 de mayo, los documentos oficiales establecen claramente la fecha de junio, como explicó Robert Young, director de GRG, en enero pasado. Asumió el título de decana de la humanidad tras la muerte en enero de la japonesa Tomiko Itooka, quien también había alcanzado los 116 años.
Su vida religiosa comenzó a los 16 años, cuando ingresó en una escuela de las Hermanas Teresianas en Santana do Livramento, una localidad fronteriza con Uruguay. Fue ordenada monja a los 26 años y dedicó décadas al servicio como profesora y secretaria dentro de su congregación. Su infancia fue marcada por una salud frágil, pero logró una longevidad extraordinaria que la llevó a convertirse en una de las personas más longevas jamás registradas.
La Congregación de las Hermanas Teresianas emitió un comunicado el miércoles anunciando su fallecimiento. "En el día de hoy, que la resurrección abrace a la Hermana Inah Canabarro. Damos gracias por la entrega y dedicación, pedimos que el Señor, Padre de bondad, la reciba y la acoja en su infinito amor", escribieron en la nota oficial.
Cuando se le preguntaba sobre el secreto de su longevidad, Canabarro atribuía todo a la fe. "Él es el secreto de la vida. Es el secreto de todo", respondía, refiriéndose a Dios. En 2018, cuando rondaba los 110 años, recibió la bendición apostólica del papa Francisco, un reconocimiento de su trayectoria de vida dedicada a la fe. Con su muerte, se convierte en la segunda monja más longeva de la historia, superada únicamente por la francesa Lucile Randon, quien vivió hasta los 118 años.
Ahora, la atención de los investigadores gerontológicos se centra en Ethel Caterham, quien ostenta el nuevo récord mundial de longevidad. El cambio de titulares en este grupo selecto de personas centenarias refleja tanto el avance en la medicina y las condiciones de vida como el misterio que rodea a quienes alcanzan edades tan extraordinarias.
Bemerkenswerte Zitate
Él es el secreto de la vida. Es el secreto de todo— Inah Canabarro Lucas, cuando le preguntaban sobre su longevidad
En el día de hoy, que la resurrección abrace a la Hermana Inah Canabarro. Damos gracias por la entrega y dedicación— Congregación de las Hermanas Teresianas de Brasil