En el sur de Inglaterra, una mujer nacida en 1909 ha llegado a los 117 años cargando consigo una filosofía tan sencilla como esquiva: vivir con moderación, escuchar sin obligarse a ceder, y seguir el propio camino sin necesidad de pelea. Ethel Caterham, ahora la persona más longeva del mundo, pertenece a un grupo de apenas trece seres humanos en toda la historia que han alcanzado esa edad, recordándonos que la longevidad extrema no es solo biología, sino también una manera particular de habitar el tiempo.