Moscú despliega bases de drones a alcance de la OTAN mientras Europa refuerza defensas

La seguridad en la que hemos vivido no es algo que dure para siempre
Alcaldesa polaca reflexiona sobre cómo la guerra en Ucrania ha transformado la percepción de seguridad en Europa.
Mark

¿Por qué Rusia construyó tantas bases de drones si la guerra está en Ucrania?

Mimi

Porque Rusia ha visto que los drones pueden alcanzar objetivos a cientos de kilómetros. Estas bases no son solo para Ucrania; son para proyectar poder hacia toda la región.

Mark

¿Qué significa que Varsovia esté al alcance?

Mimi

Significa que Rusia tiene la capacidad técnica de atacar una capital de la OTAN. No hay indicios de que lo vaya a hacer, pero la capacidad existe. Eso cambia el cálculo de seguridad europeo.

Mark

¿Por qué Polonia no puede simplemente usar aviones de combate para derribar todos los drones?

Mimi

Porque es económicamente insostenible. Un caza cuesta millones; un dron cuesta decenas de miles. No puedes defender un cielo entero con esa proporción de costos.

Mark

¿Qué es esta «armada dronowa» que anunció Tusk?

Mimi

Es la respuesta polaca: aprender de Ucrania a producir, detectar e interferir drones a escala industrial. No solo derribar, sino crear una defensa integral.

Mark

¿Cuál es el riesgo real para ciudades como Hrubieszów?

Mimi

Que un dron se desvíe de su objetivo en Ucrania y caiga en territorio polaco. Ya ha pasado varias veces. Por eso ahora acondicionan refugios y entrenan a la población.

Mark

¿Esto significa que la guerra en Ucrania se está expandiendo hacia Europa?

Mimi

No exactamente. Significa que los efectos de la guerra ya están en Europa, aunque sea de forma accidental. Los drones no respetan fronteras, y eso obliga a la OTAN a repensar su defensa.

  • Rusia construyó 59 nuevas rampas de lanzamiento de drones cerca de Ucrania y Bielorrusia
  • Cazas españoles derribaron un dron sobre Rumanía el domingo a las 5:01 de la mañana
  • Desde algunas bases rusas, Varsovia está dentro del radio de acción de los drones avanzados
  • Una base rusa dispone de almacenes para más de 1.000 aparatos no tripulados
  • Polonia anunció una «armada dronowa» con apoyo europeo y experiencia ucraniana

Rusia construyó 59 nuevas rampas de lanzamiento de drones, algunas capaces de alcanzar Varsovia y otras ciudades europeas desde bases militares y aeródromos civiles. Cazas españoles y de la OTAN han derribado drones rusos sobre Rumanía, Letonia y Estonia, evidenciando que la amenaza aérea ya afecta directamente a países miembros de la alianza.

Rusia ha establecido al menos 59 rampas de lanzamiento de drones cerca de Ucrania y Bielorrusia, posicionando sus aparatos no tripulados al alcance de países de la OTAN. Cazas aliados han derribado drones rusos sobre territorio rumano y báltico en incidentes recientes.

Los cazas españoles despegaron de madrugada desde Rumanía con una misión clara: vigilar el cielo. Lo que encontraron el domingo pasado fue un dron que atravesaba el espacio aéreo rumano procedente de territorio ucraniano. A las 5:01 de la mañana, uno de los F-18 recibió autorización y derribó el aparato. No hubo víctimas ni daños en tierra. Fue un incidente más en una cadena creciente de encuentros entre la defensa aérea occidental y los vehículos no tripulados rusos que cada vez vuelan más lejos de Ucrania.

Esta escalada refleja una realidad que ha transformado la guerra en los últimos meses: Rusia ha comprendido que los drones serán decisivos en el conflicto y ha construido una red de bases de lanzamiento que sitúa a varios países de la OTAN dentro del alcance de sus aparatos más avanzados. Una investigación del Telegraph, basada en documentos e imágenes de satélite analizadas por DroneSec, identificó 59 nuevas rampas de lanzamiento distribuidas cerca de Ucrania y Bielorrusia. Algunas ocupan bases militares o aeródromos civiles existentes; otras fueron abiertas desde cero. Aproximadamente veinte de estas rampas son más largas y podrían servir para los nuevos Geran rusos, versiones del dron Shahed iraní propulsadas a reacción. Siete de las diez bases principales fueron utilizadas en bombardeos recientes contra Kiev. Una de ellas dispone de almacenes para más de mil aparatos.

Desde algunos de estos emplazamientos, los rusos tendrían Varsovia dentro de su radio de acción. Aunque no existe indicio de que Moscú prepare un ataque contra Polonia, el país ya ha recibido varios impactos de drones rusos que se desviaron de sus objetivos en el oeste de Ucrania. En el flanco oriental europeo, las defensas ya conocen bien esta realidad. Cuando Rusia lanzó esta semana un ataque masivo con drones contra el oeste ucraniano, muy cerca de la frontera de la OTAN, Varsovia desplegó cazas de forma preventiva. Se ha convertido en una rutina: si Rusia golpea el oeste ucraniano, Polonia activa su escudo aéreo por si algún aparato cruza, cae o se desvía.

El Gobierno de Donald Tusk ha respondido anunciando una «armada dronowa», una flota de drones polaca apoyada en financiación europea, empresas locales y experiencia ucraniana de combate. La idea es aprender de Ucrania no solo a derribar drones, sino a producirlos, detectarlos, interferirlos y usarlos a escala industrial. Marta Majewska, alcaldesa de Hrubieszów, una ciudad a catorce kilómetros de la frontera, explica que la agresión rusa despertó al Gobierno y a las administraciones locales. Durante décadas, desde 1989, la seguridad fue algo dado por sentado, garantizado por el Artículo 5 de la OTAN. Ahora esa certeza se ha desvanecido. Las zonas fronterizas tienen presencia de servicios uniformados, pero la situación en Ucrania ha obligado a Europa a replantearse su defensa. Majewska señala que el enfoque se centra en la formación: que los ciudadanos sean conscientes de que pueden y deben cuidar de sí mismos no solo durante días, sino durante períodos prolongados. De momento falta financiación para construir refugios, aunque se están acondicionando instalaciones públicas como lugares de protección.

La guerra de drones expone una vulnerabilidad que resulta difícil de resolver: derribar aparatos baratos con cazas y misiles aire-aire es desproporcionadamente costoso. La experiencia ucraniana está empujando a la OTAN hacia una defensa combinada de radares, inhibidores e interceptores no tripulados. La superioridad aérea tradicional ya no garantiza el control de un cielo saturado de objetivos pequeños y relativamente económicos.

Este año, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania han registrado una sucesión de incidentes. El 25 de marzo, dos drones entraron en Estonia y Letonia después de atravesar Rusia. Uno impactó contra la chimenea de una central eléctrica estonia; el otro aterrizó de emergencia en territorio letón. Lituania había localizado poco antes otro aparato dentro de un lago. El incidente del domingo sobre Rumanía fue el más reciente, pero probablemente no será el último. Los radares moldavos detectaron un Geran-2 procedente de la zona ucraniana de Reni que atravesó Moldavia durante dieciocho minutos antes de ser interceptado. La OTAN considera que el dron «parece ser ruso», y Chisináu vinculó su vuelo con los ataques rusos de aquella madrugada sobre Ucrania. La investigación sobre su procedencia sigue abierta, pero el patrón es claro: los drones rusos ya no respetan las fronteras de la OTAN, y Europa está aprendiendo a vivir bajo una amenaza que llega desde el cielo.

Estamos a 14 kilómetros de la frontera. La agresión rusa contra Ucrania despertó al Gobierno y a las administraciones locales. Demostró que la seguridad en la que hemos vivido durante tantos años, desde 1989, no es algo que dure para siempre.
— Marta Majewska, alcaldesa de Hrubieszów
Nos centramos sobre todo en la formación: que sean conscientes de que pueden y deben cuidar de sí mismos no sólo durante 10 días, sino durante más tiempo.
— Marta Majewska, alcaldesa de Hrubieszów
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