En la quietud de una tarde de lunes, cuatro explosiones lanzadas desde un dron rompieron la normalidad de la colonia Independencia en Jiutepec, Morelos, recordando a sus habitantes que la violencia puede llegar ahora desde el cielo. Nadie resultó herido, pero el daño fue más que material: quedó suspendida en el aire la pregunta de quién y por qué. Las autoridades desplegaron helicópteros y patrullas, pero el aparato se esfumó, dejando abierta una investigación sin móvil conocido y una comunidad que mira hacia arriba con desconfianza.