En la tarde del 1 de agosto, El Puerto de Santa María abrió su feria taurina con un cartel que reunía a tres figuras del toreo contemporáneo —Morante de la Puebla, Talavante y Juan Ortega— ante seis toros de Álvaro Núñez. Lo que elevaba la jornada más allá de lo ordinario era la presencia de Morante, eje y alma del abono portuense, que se presentó en el ruedo apenas 48 horas después de sufrir una voltereta en Palma de Mallorca que le dejó un corte en la mano derecha. Hay gestos que el público no olvida: el de un torero que antepone su compromiso con la plaza al dictado de la prudencia.