Moody's advierte sobre riesgo sistémico por préstamos en dólares a no exportadores

Deudas que se vuelven impagables cuando la moneda se deprecia
El dilema estructural que Moody's identifica en la expansión del crédito en dólares hacia empresas sin ingresos en esa divisa.
Mark

¿Por qué Moody's está preocupada específicamente por los préstamos en dólares a empresas que no exportan?

Mimi

Porque esas empresas no tienen ingresos en dólares. Si el peso se deprecia, sus costos de deuda se multiplican mientras sus ingresos se mantienen en pesos. Es un desajuste que Argentina ha vivido varias veces.

Mark

Pero los bancos tienen límites regulatorios, ¿no? El 15% que mencionan.

Mimi

Sí, pero Moody's dice que aunque el límite restringe la exposición potencial, un aumento sostenido de estos préstamos igual incrementaría la vulnerabilidad del sistema. Es como tener un dique: funciona hasta que no funciona.

Mark

¿Dónde creen que irá ese dinero si se expande el crédito?

Mimi

A sectores que ya están dolarizados: inmobiliario y autos. Son actividades que ya fijan precios en dólares, así que parece natural prestarles en esa moneda. Pero sin ingresos en dólares, es un espejismo.

Mark

¿Cuánto dinero hay disponible para prestar?

Mimi

Los bancos tienen 40.500 millones de dólares en depósitos. Moody's estima que podrían prestar 5.400 millones más. Es una cantidad significativa.

Mark

¿Esto es diferente de lo que pasaba antes?

Mimi

Sí. Los depósitos en dólares representan el 29% del total ahora, casi el doble que en 2023. El sistema está más dolarizado que antes, y eso amplifica el riesgo si algo sale mal.

  • Moody's estima que los bancos argentinos tienen capacidad para prestar hasta u$s6.100 millones adicionales a empresas que no generan ingresos en dólares, encendiendo alarmas sobre la solidez del sistema ante una eventual crisis cambiaria.
  • Los depósitos en dólares casi duplicaron su participación desde 2023 y ya representan el 29% del total del sistema, con el 62% de esos fondos ya colocados en préstamos.
  • El historial argentino es contundente: cada depreciación abrupta del peso convierte las deudas en dólares sin cobertura en cargas impagables para quienes cobran en moneda local.
  • Un límite regulatorio del 15% modera la exposición directa de los bancos, pero Moody's advierte que no es suficiente si el crédito en dólares crece de forma sostenida hacia sectores sin ingresos en esa moneda.
  • El financiamiento en dólares se concentraría en sectores con dolarización parcial —inmobiliario y automotriz— que fijan precios en dólares pero no necesariamente generan flujos en esa divisa.
  • El dilema es estructural: expandir el crédito en dólares dinamiza la economía en el corto plazo, pero siembra la vulnerabilidad que, cuando llegue la próxima tormenta cambiaria, el sistema deberá absorber.

En un país donde las crisis cambiarias no son excepciones sino capítulos recurrentes de su historia económica, Moody's advierte que el sistema financiero argentino se asoma a un riesgo conocido: prestar dólares a quienes no los ganan. Con hasta 6.100 millones de dólares en capacidad crediticia orientada hacia sectores no exportadores, la calificadora señala que la expansión del crédito en moneda extranjera podría reproducir la misma fragilidad estructural que, en cada depreciación pasada, dejó empresas y familias atrapadas entre deudas en dólares e ingresos en pesos. La advertencia no es nueva, pero su peso se mide en la distancia entre la memoria institucional y el apetito por el crédito.

Moody's encendió una señal de alerta sobre la expansión del crédito en dólares en Argentina, advirtiendo que los bancos locales podrían prestar hasta 6.100 millones de dólares adicionales a empresas que no generan ingresos en esa moneda. El riesgo, según la calificadora, no es hipotético: Argentina tiene un historial documentado de crisis cambiarias que convierten esas deudas en cargas impagables cuando el tipo de cambio se dispara y los ingresos siguen llegando en pesos.

Al 13 de agosto, el sistema bancario acumulaba 40.500 millones de dólares en depósitos —el 29% del total, casi el doble que en 2023—, con el 62% de esos fondos ya prestados. Moody's calcula que, descontados los requisitos de liquidez, existe una capacidad crediticia adicional de unos 5.400 millones de dólares disponibles para ser colocados.

La calificadora anticipa que esa expansión se concentraría en sectores con cierta dolarización operativa, como el inmobiliario y el automotriz, que fijan precios en dólares pero no necesariamente generan flujos en esa divisa. Hoy, el crédito en dólares se orienta principalmente a exportadores con cobertura natural; el crédito en pesos, en cambio, llega a una economía más diversificada.

El dilema que Moody's pone sobre la mesa es estructural: prestar dólares a quienes no los ganan crea una vulnerabilidad silenciosa que solo se vuelve visible cuando llega la próxima perturbación cambiaria. Y Argentina, como sabe bien, no suele esperar demasiado entre una y otra.

Moody's ha levantado una bandera de alerta sobre los riesgos que trae consigo la expansión del crédito en dólares hacia empresas que no generan ingresos en esa moneda. La calificadora estima que los bancos argentinos podrían llegar a prestar hasta 6.100 millones de dólares adicionales a estos sectores, una cifra que refleja la capacidad crediticia disponible en el sistema financiero local.

El problema, según el análisis de Moody's, no es nuevo en Argentina. El país tiene un historial bien documentado de depreciaciones cambiarias abruptas, y cada una de esas crisis ha dejado un rastro de empresas incapaces de pagar deudas contraídas en dólares cuando sus ingresos se generan en pesos. Durante períodos de tensión económica, cuando el tipo de cambio se dispara, esos prestatarios quedan atrapados: sus costos de endeudamiento se multiplican mientras sus ingresos se mantienen en la moneda local. La calificadora advierte que aunque existe un límite regulatorio del 15% que restringe la exposición potencial de los bancos, un aumento sostenido de estos préstamos sin cobertura incrementaría significativamente la vulnerabilidad del sistema ante futuras perturbaciones cambiarias.

Al 13 de agosto, los bancos argentinos tenían 40.500 millones de dólares en depósitos. Esa cifra representa aproximadamente el 29% del total de depósitos del sistema, casi el doble de lo que representaban en 2023. De esos dólares, el 62% ya estaba prestado. Moody's calcula que, considerando los requisitos de liquidez vigentes y los saldos actuales de préstamos en moneda extranjera, existe una capacidad crediticia adicional de unos 5.400 millones de dólares.

Donde irá ese dinero es predecible. La calificadora considera que cualquier expansión del financiamiento en dólares hacia sectores no exportadores se concentrará en actividades que ya tienen un cierto grado de dolarización en sus operaciones: desarrollos inmobiliarios y el sector automotriz, especialmente al momento de fijar precios. Hoy, el crédito en dólares que existe se concentra principalmente en sectores orientados a la exportación, vinculados a las materias primas, donde los ingresos en dólares ofrecen una cobertura natural. El financiamiento en pesos, en cambio, es más diversificado y llega a más sectores de la economía.

Lo que Moody's está señalando es un dilema estructural: si los bancos expanden el crédito en dólares hacia sectores que no exportan, estarán creando una vulnerabilidad sistémica. Esos préstamos se concentrarían en actividades que ya tienen cierta exposición a la dolarización, pero sin los ingresos en dólares que permitirían a las empresas servir esas deudas de manera natural. Cuando llegue la próxima crisis cambiaria —y Argentina sabe que llegará— esos prestatarios enfrentarán el mismo problema que han enfrentado antes: deudas que se vuelven impagables en términos reales cuando la moneda se deprecia.

El historial de Argentina en cuanto a fuertes depreciaciones cambiarias demuestra cómo el endeudamiento en dólares sin cobertura puede debilitar la capacidad de los prestatarios para atender sus deudas durante períodos de tensión económica
— Moody's
Aunque el límite del 15% restringe la exposición potencial, un aumento sostenido de los préstamos a prestatarios sin cobertura incrementaría la vulnerabilidad de los bancos ante futuras perturbaciones del tipo de cambio
— Moody's
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