En la mañana del 21 de agosto de 2026, Ethel Caterham despertó en Surrey con 117 años cumplidos, portando sobre sus hombros el peso y la gracia de ser la persona más anciana del mundo. Guinness World Records certificó lo que la historia ya insinuaba: ningún británico había llegado tan lejos. Su vida no es solo una biografía, sino un espejo en el que se refleja casi todo el siglo XX y parte del XXI, desde el reinado de Eduardo VII hasta la pandemia de covid-19. En ella, la longevidad deja de ser una estadística para convertirse en una forma silenciosa de testimonio humano.
Ethel Caterham, la persona más anciana del mundo, celebra su 117º cumpleaños
Espero con ilusión ver qué nos depara el próximo año
¿Qué significa realmente ser la persona más anciana del mundo? ¿Es solo un número?
Es más que un número. Es ser el último testigo vivo de un mundo que ya no existe. Caterham recuerda a Eduardo VII. Vio a Carlos convertirse en príncipe. Eso no es solo edad; es continuidad.
Ella sobrevivió al covid a los 110 años. ¿Cómo es posible eso?
No lo sabemos con certeza. Pero hay algo en las personas que llegan tan lejos: una resistencia que va más allá de la medicina. Ella ya había sobrevivido a dos guerras mundiales. El virus fue solo otro obstáculo.
¿Qué le dijo al rey Carlos que fue tan memorable?
Le recordó que todas las chicas querían casarse con él cuando era príncipe. Es el tipo de cosa que solo alguien que ha vivido 116 años puede decir sin que suene extraño. Ella estaba allí. Lo vio.
¿Cree que llegará a los 122 años como Jeanne Calment?
No sabemos. Nadie sabe. Pero el hecho de que ella espere con ilusión el próximo año sugiere que ella misma no lo descarta. A esa edad, la esperanza es un acto de resistencia.
¿Qué hace que su vida sea diferente a la de otras personas muy ancianas?
Que fue documentada, verificada y reconocida. Pero también que ella vivió de verdad: viajó sola a la India a los 18 años, fundó una escuela, crió una familia. No solo existió. Vivió.
El Pulso
- A los 117 años, Caterham se convierte en la persona más anciana del mundo viva, un umbral que ningún británico había cruzado jamás.
- Su cuerpo ha sobrevivido dos guerras mundiales, el hundimiento del Titanic, la Revolución rusa y un contagio de covid-19 a los 110 años.
- Desde Brasil, el hombre más anciano del mundo le envió sus felicitaciones, mientras el rey Carlos —a quien ella recuerda como príncipe joven— ya la había visitado el año anterior.
- Su familia, sus tres nietas y cinco bisnietos, la rodearon en la residencia de Surrey para celebrar un cumpleaños que cada vez menos personas en la historia han podido vivir.
- Aun así, el récord absoluto de Jeanne Calment —122 años y 164 días— permanece intacto: Caterham necesitaría casi cinco años más para igualarlo.
En la mañana del 21 de agosto de 2026, Ethel Caterham despertó en Surrey con 117 años cumplidos, portando sobre sus hombros el peso y la gracia de ser la persona más anciana del mundo. Guinness World Records certificó lo que la historia ya insinuaba: ningún británico había llegado tan lejos. Su vida no es solo una biografía, sino un espejo en el que se refleja casi todo el siglo XX y parte del XXI, desde el reinado de Eduardo VII hasta la pandemia de covid-19. En ella, la longevidad deja de ser una estadística para convertirse en una forma silenciosa de testimonio humano.
Ethel Caterham celebró el 21 de agosto en su residencia de ancianos en Surrey rodeada de familia y amigos, convertida oficialmente en la persona más anciana del mundo al cumplir 117 años. Guinness World Records certificó el hito: es también la primera ciudadana británica en alcanzar esa edad. "He pasado un día maravilloso y espero con ilusión ver qué nos depara el próximo año", declaró a PA Media con una serenidad que sorprende viniendo de alguien que ha visto pasar más de un siglo.
Nació el 21 de agosto de 1909 en Hampshire, durante el reinado de Eduardo VII, y es la última persona viva de aquella época. Su vida ha contenido dos guerras mundiales, el hundimiento del Titanic, la Revolución rusa y la pandemia de covid-19, que contrajo a los 110 años y de la que se recuperó. A los 18 años viajó sola a la India como niñera; en 1931 conoció al mayor Norman Caterham en una cena y se casaron dos años después. Vivieron en Salisbury y Hong Kong, donde ella fundó un jardín de infancia. Enviudó en 1976 y sobrevivió a sus dos hijas. Hoy la rodean tres nietas y cinco bisnietos.
João Marinho Neto, el hombre más anciano del mundo, le envió sus felicitaciones desde Brasil. El rey Carlos la había visitado en septiembre pasado, y ella le recordó con afecto que lo había visto convertirse en príncipe de Gales en 1969. Con todo, el récord absoluto de longevidad verificada sigue en manos de la francesa Jeanne Calment, quien vivió 122 años y 164 días. Caterham tendría que vivir casi cinco años más para igualarlo. Por ahora, sigue adelante, un día tras otro, en Surrey.
Ethel Caterham despertó el viernes 21 de agosto en su residencia de ancianos en Surrey, a las afueras de Londres, como la persona más anciana del mundo. Tenía 117 años. Ningún otro ser humano vivo había llegado tan lejos. Y ningún británico antes que ella.
La noticia llegó certificada por Guinness World Records, que reconoció a Caterham como la primera ciudadana británica en alcanzar los 117 años de vida. Ella pasó el día rodeada de familia y amigos, celebrando en la residencia. "He pasado un día maravilloso celebrando con mi familia y amigos, y espero con ilusión ver qué nos depara el próximo año", dijo a la agencia de noticias PA Media, con una esperanza que suena casi casual cuando se pronuncia a esa edad.
João Marinho Neto, el hombre más anciano del mundo, envió sus felicitaciones desde Brasil. Fue un gesto entre pares en un club tan exclusivo que apenas tiene miembros. El rey Carlos también había estado cerca de Caterham hace poco más de un año, cuando visitó la residencia en septiembre tras su cumpleaños número 116. Durante ese encuentro, ella le recordó que lo había visto convertirse en príncipe de Gales en 1969, cuando él tenía 21 años. "Todas las chicas estaban enamoradas de usted y querían casarse con usted", le dijo, con la familiaridad de alguien que ha visto pasar reinados enteros.
La vida de Caterham es un archivo viviente de un siglo de historia. Nació el 21 de agosto de 1909 en Shipton Bellinger, Hampshire, durante el reinado de Eduardo VII. Es la última persona viva nacida en esa época. Sus 117 años han contenido dos guerras mundiales, el hundimiento del Titanic, la Revolución rusa y la pandemia de covid-19. Contrajo el virus a los 110 años, en 2020, y sobrevivió, lo que la convierte en una de las personas de mayor edad que ha superado la enfermedad.
A los 18 años viajó sola a la India, donde trabajó como niñera para una familia de militares. En 1931 conoció al mayor del ejército británico Norman Caterham en una cena. Se casaron dos años después. Vivieron en Salisbury, luego se trasladaron al extranjero, incluyendo una estancia en Hong Kong donde ella fundó un jardín de infancia. Regresaron al Reino Unido y tuvieron dos hijas, ambas ya fallecidas. Su marido murió en 1976. Ahora tiene tres nietas y cinco bisnietos.
Pero incluso a los 117 años, Caterham aún no ha alcanzado el pico de la longevidad humana verificada. Ese récord pertenece a Jeanne Calment, la francesa que murió en 1997 a los 122 años y 164 días. Caterham tendría que vivir casi cinco años más para igualar esa marca. Por ahora, simplemente sigue adelante, un día tras otro, en una residencia en Surrey, celebrando cumpleaños que cada vez menos personas en la historia han vivido.
Citas Notables
He pasado un día maravilloso celebrando con mi familia y amigos, y espero con ilusión ver qué nos depara el próximo año— Ethel Caterham
Todas las chicas estaban enamoradas de usted y querían casarse con usted— Ethel Caterham, dirigiéndose al rey Carlos durante su visita en septiembre de 2025