Al inicio del curso escolar, miles de docentes valencianos tomaron las calles de Valencia, Alicante y Castellón para recordar que la educación pública no es un servicio administrativo, sino un pacto social. La simultaneidad de las protestas en las tres capitales provinciales convirtió un malestar acumulado en una declaración colectiva: cuando el diálogo se agota, la plaza se convierte en tribuna. La exigencia de dimisión de la Consellera no era solo un gesto de frustración, sino el síntoma de una confianza institucional que se ha ido erosionando mes a mes.
Miles de personas claman por una enseñanza "digna" en las tres capitales de provincia de la Comunidad Valenciana - rtve.
Miles de estudiantes y docentes afectados por las tensiones en el sistema educativo público valenciano.
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