Ante la incapacidad de sostener sus propios establecimientos, el Estado cubano cede silenciosamente la operación de cafeterías, carnicerías y bodegas al sector privado, conservando apenas la propiedad de los inmuebles. Palmares S.A. abrió una licitación pública para arrendar 13 puntos de venta en La Habana, con ofertas hasta el 30 de septiembre, sumándose a movimientos similares en Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spíritus. Lo que se presenta como gestión administrativa es, en el fondo, el reconocimiento tácito de un colapso sistémico: el modelo de comercio estatal cubano ya no puede sosteners